Buffett va a negocio de autos eléctricos

El multimillonario adquirió el 10% de la firma china BYD, que fabrica autos y artículos eléctricos; cree que tiene la oportunidad de convertirse en el fabricante de autos más grande del mundo.
Marc Gunther

Warren Buffett es famoso por sus reglas para invertir: Cuando un ejecutivo con buena reputación incursiona en un negocio de mala reputación, es por lo general la reputación del negocio la que permanece intacta. Deberías invertir en un negocio que incluso un tonto pudiera dirigir, porque algún día un tonto lo hará. Y tal vez el más famoso: Nunca inviertas en un negocio que no puedas entender.

Entonces, cuando el amigo de Buffett y socio de años en Berkshire Hathaway, Charlie Munger, le sugirió a principios del año pasado que invirtieran en BYD, una compañía china de baterías, teléfonos celulares, y autos eléctricos, uno hubiera predicho que Buffett citaría la regla No. 3 antes mencionada.

Se trata, después de todo, del hombre que evadió el auge de la industria tecnológica estadounidense durante la década de 1990.

Pero Buffett, quien tiene 78 años, se sintió intrigado por la descripción que Munger hizo del empresario detrás de BYD, un hombre llamado Wang Chuan-Fu, a quien había conocido a través de un amigo en común. "Este hombre", le dice Munger a Fortune, "es una combinación de Thomas Edison y Jack Welch -similar a Edison en la resolución de problemas técnicos, y a Welch en la consecución de sus objetivos. Nunca había visto algo así".

Viniendo de Munger, eso significaba mucho. Munger, el vicepresidente de 85 años de Berkshire Hathaway, es un cascarrabias que frunce el ceño ante la mayoría de las ideas de inversión. "Cuando llamo a Charlie con una idea", me dice Buffett, "y él dice ‘Esa es una idea en verdad tonta', eso significa que deberíamos invertir el 100% de nuestro patrimonio neto en ella.

Si dice, ‘Esa es la idea más tonta que he oído', entonces deberíamos invertir el 50%. Sólo si dice ‘Te voy a internar en el manicomio', significa que en realidad no le gusta la idea".

Esta vez, Buffett le pidió a otro socio de confianza y presidente de una compañía de abastecimiento energético perteneciente a Berkshire llamada MidAmerican Energy, David Sokol, que viajara a China y analizara más de cerca a BYD.

El otoño pasado, Berkshire Hathaway compró el 10% de BYD por 230 millones de dólares. El acuerdo, que espera la aprobación final del gobierno chino, no obtuvo mucha atención en el momento. Fue anunciado a fines de septiembre, cuando los mercados financieros globales se tambaleaban sobre el abismo.

Pero Buffett, Munger y Sokol piensan que, en efecto, es un gran acuerdo. Creen que BYD tiene la oportunidad de convertirse en el fabricante de autos más grande del mundo, ante todo gracias a la venta de autos eléctricos; así como en líder de la industria de la energía solar que experimenta un rápido crecimiento.

Wang Chuan-Fu comenzó BYD (las letras son las iniciales del nombre chino de la compañía) en 1995 en Shenzhen, China. Químico e investigador del gobierno, Wang reunió 300,000 dólares entre sus parientes, dinero con el que rentó un espacio de alrededor de 2,000 metros cuadrados y se dispuso a fabricar baterías recargables para competir contra las importaciones de Sony y Sanyo.

Para el 2000, BYD se había convertido en uno de los mayores fabricantes de baterías para celulares del mundo. La compañía procedió a diseñar y fabricar teléfonos celulares y partes para Motorola, Nokia, Sony Ericsson, y Samsung.

Wang entró al negocio automotriz en el 2003, cuando compró una prometedora compañía perteneciente al estado chino. Sabía muy poco acerca de fabricar autos pero probó que podía aprender rápido. En octubre, un sedán de BYD, llamado F3, se convirtió en el más vendido de China, superando a vehículos de marcas de renombre, tales como el Jetta de Volkswagen y el Corolla de Toyota.

BYD también ha comenzado a vender un auto eléctrico con motor de gasolina de respaldo, una jugada que lo pone por delante de GM, Nissan, y Toyota. Este auto de BYD, llamado F3DM, va más lejos con una sola carga -casi 100 km- que otros vehículos eléctricos, y se vende en alrededor de 22,000 dólares, menos de lo que se espera que cuesten el Prius eléctrico y el excesivamente promocionado Chevrolet Volt cuando lleguen al mercado a fines del 2010.

En pocas palabras, esta compañía de reciente fundación ha rebasado a rivales mucho mayores en la carrera para fabricar un auto eléctrico asequible. Hoy, BYD emplea a 130,000 personas en 11 fábricas, ocho en China, una en India, una en Hungría y una en Rumania.

Sus operaciones en los Estados Unidos aún son limitadas -alrededor de 20 personas trabajan para la compañía en una base de ventas y mercadotecnia ubicada en Elk Grove Village, Illinois, cerca de las instalaciones de Motorola; y otras 20, más o menos, lo hacen en San Francisco, no muy lejos de Apple.

BYD fabrica alrededor del 80% de los dispositivos RAZR de Motorola, así como baterías para iPods, iPhones y computadoras de bajo costo, que incluyen el modelo distribuido por la institución no lucrativa de Nicholas Negroponte, One Laptop per Child (Una Laptop por Niño), con base en Cambridge, Massachussets. Los ingresos de BYD, que han crecido alrededor de un 45% anual durante los últimos cinco años, alcanzaron los 4,000 millones de dólares en el 2008.

Al adquirir una participación en BYD, Buffett rompió un par de sus propias reglas. "No sé nada acerca de celulares o baterías", admite. "Y no se cómo funcionan los autos". Pero añade, "Charlie Munger y Dave Sokol son tipos listos, y ellos sí lo entienden. Además, no hay duda de que lo que se ha logrado en BYD desde 1995 es extraordinario".

Una cosa más tranquilizó a Buffett. Berkshire Hathaway intentó primero comprar el 25% de BYD, pero Wang rechazó la oferta. Quería hacer negocios con Buffett -para mejorar su marca y abrirse las puertas a los Estados Unidos, dice- pero se negaba a desprenderse de más del 10% de las acciones de BYD. "Se trataba de un hombre que no quería vender su compañía", dice Buffett. "Esa era una buena señal".

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