¿Por qué la UE va tras las firmas de EU?

La Comisión Europea impuso una multa récord a Intel por supuestas prácticas competitivas; ¿cuáles son las razones del apetito de la unión de países contra las empresas estadounidenses?
Peter Gumbel
PARÍS -

Con la multa récord de 1,450 millones de dólares contra Intel por supuestas actividades anticompetitivas, la Comisión Europea otra vez muestra interés por hacerse de empresas estadounidenses.

El caso de Intel surge tras una batalla de nueve años entre la Comisión de Bruselas y Microsoft, la cual terminó el año pasado con dos multas, una de 680 mdd en 2007 y otra de 1,200 mdd el año pasado por abusar de su posición de monopolio. Otras empresas grandes que han sufrido los estragos de las comisiones son Mastercard (a quien se le ordenó en 2007 bajar sus cuotas en las tarjetas) y General Electric (a quien se le bloqueó por fusionarse con Honeywell en 2001).

Así que, ¿por qué busca la Comisión Europea empresas estadounidenses? La respuesta rápida es: porque puede, porque se le alienta a que lo haga y porque es mucho más fácil deshacer empresas estadounidenses grandes y dañadas que aplicar un comportamiento abusivo más cerca de casa.

Porque puede: en la mayoría de los asuntos políticos, la influencia de la CE está bastante limitada; la UE no es un cuerpo federal con un mismo gobierno, sino una agrupación de naciones que unieron su soberanía. En gran parte corresponde a los gobiernos nacionales tomar decisiones sobre la Unión Europea, pero existen algunas áreas en las que la comisión tiene poder para actuar en nombre de los 27 estados miembro, como tratados internacionales y antimonopolios. Tanto en el caso de Intel como en el de Microsoft, la comisión argumenta que el comportamiento de ambas ha afectado a consumidores y competidores en Europa.

Porque se le alienta a que lo haga: los rivales de Intel y Microsoft en Estados Unidos y en el resto del mundo están más que felices de haber ayudados a la UE a construir los casos de antimonopolio. Un grupo de empresas (Yahoo, Time Warner's AOL, Fujitsu y Nokia incluidas) participaron en el ataque a Microsoft; incluso Google dijo querer unirse. En el caso de Intel, su competencia, AMD, ha hecho gastos fuertes para llevar el caso a las autoridades europeas, y acepta las normas con emoción.

"Tras una investigación exhaustiva, la UE llegó a esta conclusión: Intel violó las leyes y afectó a los consumidores", dijo Tom McCoy, vicepresidente ejecutivo de AMD en asuntos legales. "Con estas regulaciones, la industria se beneficiará con el fin del monopolio de precios altos de Intel y los consumidores europeos gozarán de más opciones, valor e innovación".

Tomar el papel de receptor de quejas por monopolio es algo que a la comisión no le entusiasma porque toma un papel incómodo bajo los reflectores internacionales. Es un rol que adquirió prácticamente por eliminación: el fortalecimiento a los monopolios en Estados Unidos se atrofió en gran medida durante la administración de Bush, aunque hay indicios de que el presidente Obama quiere atender esto de nuevo.

Porque es mucho más fácil deshacer empresas estadounidenses: la comisión multa frecuentemente a empresas europeas por crear fusiones. La multa más alta de este tipo a la fecha fue de 1,200 mdd a la compañía vidriera francesa Saint Gobain en 2008, y a otras como la alemana Siemens, la italiana Eni y la farmacéutica suiza Hoffmann-Laroche, también con multas que rebasan los 200 mdd.

Con frecuencia los políticos complican la situación para que la comisión no ataque a las empresas europeas alegando abuso de poder. Los candidatos potenciales para estos exámenes suelen ser ex monopolios estatales, como los gigantes de las telecomunicaciones, servicios postales, compañías de energía y operadores ferroviarios. Los gobiernos europeos aún tienen participación o ejercen sus influencias en esas empresas, y luchan en todos y cada uno de los intentos de intervención de la comisión.

La comisión insiste en que sólo está interesada en los hechos y no en la política, aunque esto no convence a algunos escépticos. Un caso de prueba importante podría salir a la luz pronto: involucra a France Télécom, quien solía tener el monopolio telefónico de Francia y fue acusado por su rival privado Vivendi de emplear prácticas anticompetitivas para ganar terreno. Vivendi dio a conocer a Bruselas este año un gran expediente que detallaba los daños. France Télécom dice que no ha hecho nada malo.

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