El Gobierno Corporativo ante los riesgos

La administración y aplicación de políticas de riesgo en las empresas genera valores agregados; el Consejo de Administración debe plantear diferentes escenarios para tomar las mejores decisiones.
Jorge Miguel Fabre Mendoza*
CIUDAD DE MÉXICO -

No queda la menor duda de que algunos de los Consejos de Administración en México han tenido poca precaución en la administración de riesgos. Una crisis económica de proporciones inadvertidas sumada a una epidemia que paralizó al país durante medio mes, ha dejado al descubierto a los consejeros que no han hecho los análisis de sensibilidad por cambios en el entorno.

En estos órganos colegiados empresariales la previsión quedó corta. En algunos casos más graves, sobre todo en las empresas que optaron por una estrategia corporativa y por una estructura financiera riesgosa, las consecuencias resultaron catastróficas. En general, la poca atención en el Consejo de Administración a tener una aproximación disciplinada de los temas de riesgo ha quedado manifiesta. No hay claridad sobre si algún Comité existente, ya sea el de auditoría, el de planeación y finanzas, el de prácticas societarias, o bien, el Consejo en pleno debe hacerse cargo de la revisión periódica de los riesgos financieros y operativos. Los cambios drásticos en el entorno, ejemplificados en la crisis económica y en la epidemia de influenza AH1N1, han aportado sin embargo, una lección positiva para el gobierno corporativo y más en particular para el quehacer de los consejeros y de la alta dirección en el tema de riesgos: la construcción de escenarios simples o complejos en los que se puedan manipular variables del entorno de la empresa y, que a su vez, provoquen la discusión y reflexión de las probabilidades de ocurrencia y, más importante, sobre las diversas posibilidades de acción dado el escenario que deben incluirse como parte de las mejores prácticas corporativas.

De hecho el Código de Mejores prácticas Corporativas, emitido por el Consejo Coordinador Empresarial en el 2006, incluye dentro de sus principios fundamentales la recomendación de que un buen sistema de gobierno corporativo debe comprender "la identificación y control de los riesgos a que está sujeta la sociedad". Adicionalmente, se recomienda que los Principios básicos señalados y las Prácticas que de ellos se derivan, "sean adoptados como parte de la cultura de la sociedad, observados desde los más altos niveles de la administración y transmitida a todo el personal que integra las distintas áreas de la organización."

Inclusive, el Código recomienda que "el Consejo de Administración sesione cuando menos cuatro veces al año y que una de ellas sea dedicada a la definición y revisión de la visión estratégica de la sociedad".

En el Código mexicano existen funciones del Consejo que pudiesen delegarse en el trabajo de órganos intermedios o Comités y, en dos de éstas funciones, se establecen responsabilidades para los consejeros en el área de riesgos: dentro de las funciones de Auditoría se incluye la de "verificar que se observen los mecanismos establecidos para el control de los riesgos a que está sujeta la sociedad."; dentro de las funciones de Finanzas y Planeación se recomienda que "se analicen y evalúen los factores de riesgo a los que está sujeta la sociedad, así como los mecanismos para su control".

En esta misma función se sugiere que "se auxilie al Consejo de Administración en la identificación de los riesgos a que está sujeta la sociedad y en la evaluación de los mecanismos para prevenirlos y controlarlos."

El Código de Mejores Prácticas Corporativas, como podemos observar, ha hecho estas recomendaciones a todas las empresas del país, sin embargo, la identificación y administración de riesgos no es un tema sencillo.

En primer lugar los riesgos pueden ser de naturaleza objetiva o subjetiva y ambos tipos se pueden materializar produciendo diversos resultados siempre con un grado de incertidumbre. El potencial de resultados negativos, cuando se materializa, un riesgo se podrá medir en el flujo de efectivo, en el valor de la acción, en el EBITDA, en la participación de mercado y quizás, en noches de insomnio.

Por lo tanto, la administración y la elaboración de políticas de riesgo en el Consejo de Administración inicia con la identificación de los mismos, con su cuantificación y conocimiento, con su aceptación, con una estrategia para su mitigación, con un control y, por último, con la revelación del riesgo hacia los legítimamente interesados.

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La administración de riesgos nunca es gratuita. Es probable que en algunos casos los costos de tener ciertas políticas de administración de riesgos excedan los beneficios. El Consejo debe resolver la pregunta estratégica sobre ¿en qué casos la reducción de riesgos aumenta el valor de la empresa?, y ¿en qué casos tomar riesgos aumenta el valor? El apetito de riesgo de cada empresa lo deben definir los legítimamente interesados en la misma: accionistas, empleados, proveedores, clientes, autoridades, etcétera ,y es el Consejo de Administración quién deberá tomar en cuenta a cada una de estas comunidades para formular sus políticas de riesgo.


*El autor es el director general del Centro de Excelencia en Gobierno Corporativo de México y director de la Facultad de Negocios de la Universidad Anáhuac México Sur.

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