Inversionistas temen por bancos de EU

Un indicador clave para medir los riesgos crediticios en el país volvió a deteriorarse en junio; los inversionistas temen por los efectos de los rescates federales sobre los grandes bancos de EU.
OK-BILLETE-DOLAR-dinero-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
NUEVA YORK -

Otra vez está de moda apostar contra los bancos.

Un medidor clave de la salud de las instituciones financieras globales se ha deteriorado este mes, después de haber mostrado mejoras importantes en abril y mayo.

El precio de apostar que los grandes bancos no pagarán su deuda (por medio de derivados, también conocidos como swaps de demora de crédito) aumentó 17% en junio, según informes de la Investigación de Crédito de Derivados (Credit Derivatives Research) en Nueva York.

El aumento de las apuestas contra los bancos como Bank of America, Goldman Sachs y Morgan Stanley surge mientras las acciones abrasadoras del alza en el mercado se desvanecen, y surgen dudas sobre la salud de la economía global y el resurgimiento del sector bancario.

Los valores de primera clase de Standard & Poor's 500 bajaron 6% las últimas dos semanas, y se espera que la mitad de esa pérdida llegue esta semana. El índice del banco KBW (Keefe, Bruyette & Woods) se ha deslizado 20% desde que alcanzó un punto alto el 11 de mayo.

No cabe duda que algunas ventas son inevitables después de una recuperación fuerte, pero un informe del Banco Mundial predice una reducción del 2.9% de la economía global, lo que "lastima un nervio expuesto", como dijo Mauro Guillen, director del Instituto Lauder del Colegio Wharton de la Universidad de Pensilvania. 

"Hemos sido muy optimistas por mucho tiempo, y aún no hemos hecho el trabajo sucio de arreglar al sistema financiero", dijo.

Guillen dijo que Estados Unidos tendrá que ponerse en acción para reestructurar el sistema crediticio antes de que la economía verdaderamente deje de crecer.

Esto implicaría que realmente se implementen planes como el propuesto por el gobierno esta primavera, el cual habla de atraer al sector privado para que compre activos de bancos en problemas, como dijo Guillen. Los reguladores archivaron uno de estos proyectos a principios de este mes.

Guillen también defiende el impulso a los programas de reformas reguladoras del sistema financiero por parte del congreso.

Pero, Robert Claassen, presidente del sector de derivados y productos estructurados en el despacho legal Paul Hastings, dijo que él percibe que el impulso para hacer un cambio dramático ha tenido un retroceso en las últimas semanas.

"El escándalo público ha bajado", dijo.

Guillen comparte ese punto de vista y dijo que es una mala señal para el fuerte rebote económico anticipado. Se ha dado cuenta de que la economía debe volver a crecer antes de que el desempleo (que se acerca al 10%) baje a un nivel más moderado.

"Hemos alcanzado un período de apatía, y existe un riesgo real de que la economía se pudra con los problemas subyacentes que no se han atendido", dijo.

El miedo al fracaso es remplazado por el miedo de ganancias débiles

Dado el gran apoyo gubernamental para las grandes empresas financieras, que van desde préstamos de la Secretaría del Tesoro hasta las garantías de deuda de La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), los inversionistas ahora le temen menos al colapso que al crecimiento de ganancias anémico y al mal presentimiento de las pérdidas crediticias.

"Los consumidores seguirán haciendo frente a los retos en forma de liquidez reducida, mayor desempleo y menores precios en las viviendas", como dijo la analista bancaria, Meredith Whitney, en una nota a sus clientes este mes. "Creemos que, al menos, el gasto del consumidor permanecerá bajo presión y retará las esperanzas de un rebote en la segunda mitad, el cual se está cocinando en el horno de las expectativas del mercado".

En semanas recientes, el sentimiento del mercado se ha enfocado en esta opinión. De la misma forma, el índice de riesgo de la contraparte del CDR, que mide el costo de aseguración contra la falta del pago en el grupo de los 14 bancos de derivados más grandes, llegó recientemente a 178. Esto significa que a un inversionista le cuesta 178,000 dólares al año proteger diez millones de dólares en bonos contra la falta de pagos durante cinco años. 

Eso es mayor a los 135,000 dólares a principio del mes, cuando el CDR llegó a su nivel más bajo desde el colapso de Lehman Brothers y AIG en septiembre.

El CDR sigue por debajo de los niveles de esta primavera. El índice llegó a su punto más alto el nueve de marzo, cuando costaba 305,000 dólares asegurarse contra la falta de pagos de la deuda de los mayores comerciantes. El siguiente punto alto llegó en septiembre, tras el colapso de Lehman y el rescate gubernamental de AIG. El CDR ha estado rastreando la información desde principios de 2006.

El nueve de marzo también fue el día que el presidente de Citigroup, Vikram Pandit, estimuló el alza a tres meses en las acciones bancarias al decir a sus empleados en un memo que, Citi, alguna vez en riesgo de ser comprado por el Gobierno, fue rentable los dos primeros meses del año.

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Aunque hay un alivio general de que se evitó una depresión, Guillen dijo que aún está muy preocupado.

"La administración parece estar distraída, y todavía queda mucho por hacer", dijo.

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