La timadora que defraudó a los gigantes

Dina Wein Reis logró engañar y defraudar a Procter & Gamble, Unilever y Hershey; la mujer de 45 años engañaba a los directivos de nivel medio con la venta de productos.

Justo antes del amanecer el pasado octubre, cerca de 50 oficiales federales entraron a una casa en Manhattan.

Los agentes, quienes usaban chaquetas azules, estaban parados en la lluvia, afuera de la casa de Dina Wein Reis, una mujer de 45 años que se auto describía como productora de cine y filántropa.

Wein Reis había hecho una fortuna por presuntamente defraudar con productos para el consumidor a gigantes como Procter & Gamble, Unilever y Hershey, en fraudes exquisitamente orquestados.

"Estamos aquí para ejercer una orden de cateo", dijo un agente del Federal Bureau of Investigation (FBI, por sus siglas en inglés).

Wein Reis fue arrestada bajo cargos de conspiración. Tras desmayarse fue escoltada al hospital para una evaluación y posteriormente fue arraigada, se le tomaron sus huellas digitales, se le fotografió y se le envío a una prisión federal.

Otros cinco socios de Wein Reis también fueron arrestados por su presunta participación en el círculo de fraudes.

La orden de cateo le daba oportunidad a las autoridades de buscar los "frutos del crimen", que podía ser prácticamente cualquier cosa.

Dina Wein Reis ciertamente vivía como si fuera de la aristocracia. Ella tenía lujosas casas en Westhampton Beach, Nueva York; BAl Harbor, Florida y Jerusalén.

Su casa de Manhattan apareció en Architectural Digest y en una solicitud de crédito ella estimó el valor de la propiedad en 200 millones de dólares (mdd), aunque según el Gobierno esa estimación es exagerada.

Medido sólo por la cantidad de dólares que defraudó, su presunto robo no se acerca a los de Bernard Madoff o Allen Stanford.

Wein Reis está acusada de enfocarse en ejecutivos de nivel medio y medio alto en las grandes compañías, a quienes persuadía de vender su mercancía con grandes descuentos, prometiendo incluir los productos en mochilas o cajas de muestras gratuitas para que se enviaran a escuelas, ciudadanos de la tercera edad, reservas indígenas estadounidenses y bases militares.

Ella les prometía a los vendedores que si el programa de muestras tenía éxito, las compañías tendrían acceso exclusivo a estos mercados de difícil acceso, a través de su Programa de Distribución Nacional.

 Sin embargo, en lugar de llevar a cabo este esquema, Wein Reis y su equipo vendían casi toda la mercancía a los intermediarios, que a su vez los revendían a las grandes cadenas minoristas y mayoristas.

Lo que Wein Reis hacía no era necesariamente ilegal, pero la forma en que lo hizo sí era fraude, argumentaron los fiscales.

La mujer enfrenta un juicio en una corte federal de Indianápolis, en algún momento el año próximo.

Personas familiarizadas con la investigación consideran que Wein Reis operaba con un esquema simple, aunque brillantemente orquestado, ya que mientras no existía el programa que prometía, ella y su equipo lograban que su mercancía fuera exitosamente colocada.

La mujer enfrentará el próximo año un juicio en la Corte federal de Indianápolis o Nueva York, según un reporte de CNNMoney.com

Wein Reis se describe a sí misma como una mujer de negocios y filántropa.

 

 

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