Adiós al dinero del TARP

Los contribuyentes estadounidenses no verán ganancias de los préstamos del Gobierno a los bancos; el TARP hizo dinero del rescate de Amex y Goldman, pero el resto está en condiciones más débiles.
dolares-dinero-billetes-abanico-JI  (Foto: Jupiter Images)

Una de las cosas que te enseñan en Inversiones Exitosas 1 es a recortar tus pérdidas y dejar que tus ganancias fluyan, pero cuando se trata del Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés), el gobierno está haciendo lo contrario: sus ganancias son muy reducidas porque sus inversiones más rentables están siendo cerradas, y aún así sus pérdidas seguirán fluyendo.

Las ganancias fuertes surgen de las garantías de adquisición de acciones que compró la Secretaría del Tesoro tras la insistencia del Congreso, como parte del préstamo de 244,000 millones de dólares del TARP, que hizo a 662 bancos y entidades controladoras bancarias. Las garantías, las cuales dieron a sus tenedores el derecho (no la obligación) de adquirir acciones a precio y período fijos, están diseñadas para ofrecer a los contribuyentes la oportunidad de hacer buen dinero si el precio de las acciones de los bancos rescatados aumenta. 

Para inducir a los bancos a tomar los préstamos, el Departamento del Tesoro de la administración de Bush adoptó reglas muy liberales en las garantías, lo que dio a los pagadores tempranos del TARP el derecho de forzar al Gobierno para revendérselas en vez de quedárselas. El precio se determina mediante negociación, subastas o complicados procesos de tasación.

Las dos ganancias más grandes del Gobierno, 26% anual de American Express y 23% de Goldman Sachs, vinieron de las redenciones de sus garantías por 340 millones de dólares y 1,100 millones de dólares respectivamente. Las ganancias en las garantías, las cuales fueron sobresalientes por sólo un período, representaron el 21% y 18% respectivamente de dichos rendimientos. El resto provino del cargo por préstamo del 5% anual para la mayoría de los prestatarios del TARP.

Hasta ahora, 34 de los bancos que obtuvieron dinero del TARP han repagado, según SNL Financial, una empresa de investigación con base en Charlottesville cuyas estadísticas he estado empleando a lo largo de este artículo. Cerca de la mitad de las instituciones han pagado un total de 1,700 millones de dólares (incluyendo a Amex y a Goldman) para redimir sus garantías. Esto es lo bueno.

Lo malo es que ya hemos visto casi todo lo bueno, porque los prestatarios que quedan del TARP (628 que deben al gobierno 174,000 millones de dólares) son un grupo considerablemente más débil que aquel de los que ya saldaron su deuda.

Esto es lo que los economistas llaman "selección adversa". Los prestatarios más fuertes (aquellos cuyas garantías tienen más posibilidades de producir ganancias importantes para el Departamento del Tesoro) están saliendo de su deuda con el TARP tan rápido como les es posible para evitar pagar restricciones y acatar otras reglas que la administración de Obama adoptó después de heredar el TARP de la administración de Bush. A estas empresas fuertes también les gustaría capturar la mayor parte del potencial de las acciones a la alza como les sea posible, así que están intentando recomprar las garantías con base en el precio por acción actual en vez del alto precio que asumen tendrá en el futuro.

Aún cuando sólo los bancos fuertes parecían merecer la atención del TARP, hay muchos bancos débiles que la recibieron. El más grande fue Citigroup, donde el gobierno convirtió 45,000 millones de dólares de inversión del TARP en acciones comunes y preferenciales regulares para intentar fortalecerlo. Las posibilidades de que los contribuyentes obtengan sus 45,000 millones de dólares de regreso (además del 5% al 8% que se supone que Citi pagaría por estos préstamos) son remotas. También están los 54,000 millones de dólares en dinero del TARP que se le dieron a GMAC y a American International Group. No son exactamente los pagadores más puntuales.  

Finalmente, mis favoritos: 17 prestatarios que según SNL Financial no han pagado los dividendos que figuran un total de 500 millones de dólares de préstamos del TARP. Estoy seguro de que podemos despedirnos de parte de ese dinero.

El gobierno aún tiene algunas garantías que cobrar: 16 empresas, incluyendo a JPMorgan Chase, han repagado sus préstamos del TARP pero el gobierno aún no ha vendido las garantías. Aún así, dudo que veamos un porcentaje de esos rendimientos como lo vimos con Amex y Goldman.

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Incluso si el gobierno obtiene los 1,100 millones de dólares que el Panel de Supervisión del TARP por parte del Congreso colocó en las garantías de JPMorgan Chase, tendríamos un rendimiento sustancialmente menor que el de Amex y Goldman. Esto se debe a que estas compañías compraron sus garantías por el 10% y 11% respectivamente de sus préstamos del TARP, mientras que 1,100 millones de dólares representan sólo el 4% de los 25,000 millones de dólares que JPMorgan tomó prestados del TARP. 

Así que, contribuyentes, deben estar contentos con lo que han obtenido de sus garantías, pero no nos hagamos tontos: el TARP estaba diseñado para rescatar al sistema financiero, no para hacer dinero. Si quedaron parejos, digan que les fue bien.

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