La huelga en VW es oportunidad de cambio

El paro en la planta podría cambiar las relaciones entre patrones y sindicatos, según expertos; el cambio organizacional hacia un esquema flexible mitigaría los impactos de las huelgas, afirman.
volkswagen-vw-huelga-puebla-RT.jpg  (Foto: CNN)
Isabel Ferguson
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La huelga entre el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volksvagen (Sitiavw) y la automotriz alemana representa una oportunidad para cambiar el esquema de relación industrial. "El tipo de huelga que enfrenta la armadora VW no es sino un efecto de la vigencia de antiguas estructuras laborales que regulan el sector productivo en nuestro país, las cuales han resistido el cambio económico y socio-cultural", de acuerdo con Luis Felipe Pacheco, especialista en cambio organizacional del Centro de Alta Dirección de Economía y Negocios (CADEN) de la Universidad Anáhuac México Norte.

El sindicato de Volkswagen colocó las banderas rojinegras en la planta instalada en Puebla el martes 18 de agosto tras fallar las negociaciones con la empresa sobre un incremento salarial de 3% y se mantiene hasta el momento, con el ofrecimiento de la automotriz de aumentar en 1.5% los salarios, así como un bono de 5,500 pesos que se entregaría en 2010.

Esta situación involucra no sólo a los 9,270 trabajadores sindicalizados que laboran en la firma, sino también a 200 proveedores, de los cuales 45 tienen un contrato al 100% con la empresa, de acuerdo con datos de la CANACINTRA (Cámara Nacional de la Industria de la Transformación)

El impacto de la huelga en estos proveedores puede llevarlos a cerrar operaciones o a buscar apalancamientos con bancos, de acuerdo con el especialista.

Algunas empresas proveedoras como Seglo y Promat, firmas dedicadas a la logística dieron a conocer paros en sus actividades, así como el recorte de 50% del salario a ciertos empleados. Por lo que las empresas han tenido que rediseñar su calendario de labores para minimizar los recortes de personal, de acuerdo con su dirigente sindical, Aarón Espinoza López.

El analista considera que estas situaciones podrían ser manejadas de mejor manera si en lugar de contar con una organización obrera en "sindicatos de bloque", que no responde funcionalmente al ritmo de las prácticas dinámicas de producción de los últimos años, se migrara hacia un cambio organizacional de esquema flexible o redes sociales apoyado por el Gobierno.

"Las estructuras flexibles -como las redes de Pymes, con carteras diversificadas de productos para surtir a otras redes de clientes- son mejores para bajar los costos del gigantismo, agilizar el trabajo, aumentar la calidad de las partes que se proveen (por el expertise implícito en la especialización) y moverse a otros mercados cuando la necesidad lo apremie", de acuerdo con el experto.

Para poder llegar a este punto es necesario que Volkswagen ofrezca, adicionalmente a las compensaciones económicas, nuevos esquemas de educación y colaboración.

Para migrar hacia ese tipo de entornos es necesario que el Gobierno realice programas para incentivar la colaboración en redes a nivel de sectores con exenciones de impuestos tanto para trabajadores como para las empresas, el aumento de primas por desempeño y el ofrecimiento de créditos blandos a las firmas, por un periodo considerable, de 3 a 4 años, hasta que la práctica de colaboración se consolide.

Cifras de Volkswagen México indican que la cantidad de autos que se podrían dejar de producir por día de huelga ascenderían a 1,520 vehículos, lo que representa un costo de 10 a 15% de su valor en el mercado en mano de obra.

 

 

 

 

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