México quiere paraestatales eficientes

La Sener dijo que en caso de crearse una nueva empresa se podría recontratar a miembros del SME; aseguró que el cierre de Luz y Fuerza es parte de una política de eficiencia del Gobierno.
Georgina Kessel  (Foto: Archivo NTX)
CIUDAD DE MÉXICO (Agencias) -

El reciente cierre de la empresa estatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC) en México es parte de una política del Gobierno por hacer más eficientes las empresas del Estado, dijo el martes la secretaría de Energía, Georgina Kessel.

Consultada sobre si el Gobierno estaría planeando cambios en el monopolio estatal Pemex, visto como mal administrado y corrupto, Kessel no respondió directamente la pregunta pero dijo que "esta medida está enmarcada también como parte del (...) objetivo de contar con empresas estatales que estén proporcionando servicio a los usuarios de manera eficiente".

Kessel señaló que en caso de crearse una nueva empresa para el suministro de energía eléctrica al centro del país, trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) podrían ser recontratados.

En conferencia de prensa, la funcionaria indicó que será en las próximas semanas cuando se determine la conveniencia de dejar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la operación y suministro de energía eléctrica a esta zona del país o crear una nueva empresa con capital 100% estatal.

Aclaró que el deterioro de Luz y Fuerza del Centro no se originó en esta administración, sino desde hace muchos años, en los que hubo intentos de recuperarla mediante convenios de productividad desde 1994, pero como fue en el último convenio, estos no se cumplieron, lo que propició que continuara el deterioro.

Indicó que los pasivos laborales de la empresa ascendían a 240,000 millones de pesos, de los cuales 80,000 millones correspondían a trabajadores en activo y 160,000 millones a jubilados; además, LyFC no contaba con un fondo para cubrir esos pasivos.

Aunque el Gobierno mexicano no sabe cuánto dejó de invertir Luz y Fuerza o del número de empleos que no se generaron, la negación de factibilidad, hasta el 2008, sumaba alrededor de 1,000 megawatts en términos de demanda que no se suministraron en la zona centro del país, dijo la secretaria de Energía, Georgina Kessel.

La negación de factibilidad se refiere a la poca o nula disponibilidad de recursos y decisiones necesarias para llevar a cabo ciertas acciones a favor de la empresa. Kessel no precisó desde cuándo empezó a ocurrir esta falta de suministro eléctrico.

"1,000 megawatts, que si los evaluamos con respecto a lo que corresponde el no suministrar la energía, el valor de la energía no suministrada representa casi un punto del Producto Interno Bruto (PIB)", dijo el martes la funcionaria en rueda de prensa.

Kessel no precisó desde cuándo empezó a ocurrir esta falta de suministro eléctrico.

Durante el fin de semana pasado fue publicado un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) donde se declaraba en quiebra y liquidaba a la compañía distribuidora de energía eléctrica, principalmente en el Distrito  Federal, en 82 municipios del Estado de México, en 45 de Hidalgo, en 2 de Morelos y en 3 de Puebla.

La administración de Felipe Calderón argumentó que la empresa habría caído en una ineficiencia operativa y financiera que le impedían seguir operando.

Según el decreto, sus ingresos por ventas entre 2003 y 2008 fueron de 235,738 millones de pesos (mdp), mientras que sus costos ascendieron a 433,290 mdp, incluyendo energía comprada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

A su vez, las transferencias de recursos públicos a LyFC aumentaron más de 200%, entre  2001 y 2008  y para el presente ejercicio dichas transferencias serían del orden de 41,945 millones de pesos, mismas que podrían aumentar hasta 300,000 mdp en toda la presente administración.

La policía federal mantiene ocupadas las instalaciones de LyFC en las zonas que operaba, oficinas que ocupó desde el pasado sábado en la noche.

"O sea sí eran restricciones muy importantes a las inversiones y a la generación de empleos, no tengo el número de cuánto se ha dejado de invertir o cuántos empleos que se ha dejado de generar en la zona", dijo Kessel.

El Gobierno mexicano ha precisado que la extinción de la compañía podría costar unos 20,000 millones de pesos, por lo estipulado en las leyes mexicanas y lo acordado en el Contrato Colectivo de Trabajo; los trabajadores recibirán dos años y medio de sueldo como liquidación.

Alrededor de 44,000 empleados podrían resultar afectados. Sin embargo, la secretaría del Trabajo dijo recientemente que unos 20,000 de ellos podrían ser recontratados en la Comisión Federal de Electricidad, la otra compañía que suministra energía eléctrica al país, o podrían ser requeridos en la nueva empresa que evalúa crear el Gobierno.

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) dijo que "luchará" por preservar a LyFC con marchas y recursos legales, apoyado principalmente por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el movimiento del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

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Con información de Reuters, Notimex y Enrique Duarte

 

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