Los problemas con los rescates de EU

A pesar de recibir apoyo del Gobierno, las compañías rescatadas siguen padeciendo problemas; GM, Fannie Mae, Freddie Mac y AIG han tenido que cambiar de directivos ante la falta de resultados.
Fritz Henderson  (Foto: AP)
Colin Barr

Parece que los capitanes de las compañías rescatadas no pueden dejar padecer cambios   

El presidente de General Motors (GM), Fritz Henderson, renunció el martes debido a la presión de la junta del fabricante de autos en problemas. Henderson, veterano con 25 años de experiencia en GM, había tomado el puesto de Rick Wagoner hace sólo ocho meses.

Henderson es sólo el último presidente ejecutivo de una compañía federalmente respaldada que ha regresado las riendas a sólo meses de haberlas tomado.

En conjunto, las nueve empresas en las que el Gobierno ha tomado una participación significativa (General Motors, Chrysler, GMAC, Chrysler Financial, AIG, Citigroup, Bank of America, Fannie Mae y Freddie Mac) - han tenido 20 presidentes ejecutivos permanentes o interinos en los últimos 15 meses, desde que el Gobierno comenzó a apoyarlos.

Cuatro de esas empresas (GM, Fannie Mae, Freddie Mac y AIG) han cambiado su liderazgo al menos dos veces desde que el Gobierno vertió miles de millones de dólares en sus operaciones desde el otoño pasado. Sólo dos presidentes ejecutivos de los días gloriosos previos a los rescates permanecen en su puesto.

Contra cualquier predicción, uno de los sobrevivientes es Vikram Pandit, de Citi, quien presidió el declive de 80,000 millones de dólares en el valor mercantil del banco. El otro es Tom Gilman de Chrysler Financial, el prestador de autos que está siendo liquidado bajo supervisión federal.

¿Qué hay detrás de ellos?

Los observadores dicen que una compañía débil, las juntas asertivas nuevas y la siempre decadente popularidad de los rescates son factores que complican la tarea de revigorizar a las compañías que en muchos casos han sido mal administradas por años. 

"Los candidatos a presidente ejecutivo se dicen a ellos mismos que quieren dejar una huella en la arena del tiempo", dijo D. Warren Neel, quien maneja el centro de gobernabilidad corporativa en la Universidad de Tennessee en Knoxville. "La química necesita apoyar la relación del presidente ejecutivo con la junta, y no estoy seguro que ese sea el caso en varias de estas compañías".

Ciertamente Henderson no es el primer líder que es derrocado por los nuevos directores vigilantes.

Hace sólo dos semanas, la junta de GMAC, el prestamista de autos y casas que ha recibido 13,000 millones de dólares en préstamos del departamento del Tesoro, remplazó al presidente ejecutivo Alvaro de Molina con el miembro de la junta Michael Carpenter.

Aunque la junta de GM podría haberse evitado esto contratando a alguien distinto a Henderson hace ocho meses, al menos ha mostrado su parte pasiva, según el consultor administrativo Peter Cohan, en Marlborough, Massachussets.

"Wagoner, el que estaba antes, manejó a al empresa hasta estrellarla y ellos nunca hicieron nada", dijo Cohan. "¿Cuánto valor debía perder para que ellos tomaran alguna acción?".

De hecho, el despido de los ejecutivos de bajo rendimiento podría marcar la pauta para mejor gobernabilidad entre las empresas estadounidenses.

"Ahora es momento de que las juntas se pongan en acción", dijo Eric J. Pan, quien maneja el Centro de Gobernabilidad Corporativa Samuel and Ronnie Heyman en la Facultad de Derecho Benjamin N. Cardozo en Nueva York. "Un cambio en sí no es algo malo mientras el gobierno no esté tomando decisiones de negocios".

Aún así, nadie puede saber cuánto éxito tendrá GM al remplazar el puesto de Henderson.

En Bank of America, otro receptor de ayuda federal masiva, el veterano presidente ejecutivo Ken Lewis impactó a Wall Street hace dos meses cuando anunció su partida sin que hubiera un sucesor en puerta. Inicialmente, la junta de Bank of America planeó que el cargo fuera tomado para el día de Acción de Gracias, pero hasta ahora sigue abierto. 

Eso deja al banco más grande del país sin alguien tras el timón justo cuando la empresa es débil y los mercados financieros siguen turbulentos.

Debido a las nocivas políticas de rescate y los problemas que enfrentan las industrias bancaria y automotriz, la pregunta es quién querría estar a cargo de estas compañías.

Una respuesta poco motivadora radica en las opciones de otras dos compañías financiadas con dinero de los contribuyentes que han nombrado a nuevos presidentes en los últimos tres meses.

Mientras que Carpenter, el nuevo presidente de GMAC, tiene la experiencia suficiente para lograr lo mejor de una mala situación, no todos se han cautivado por la otra contratación reciente: el presidente Robert Benmosche, de AIG.

Desde que fue llamado en agosto para remplazar a Ed Liddy, Benmosche se ha quejado agresivamente de las acciones del Congreso y ha mostrado insatisfacción con las cifras rojas que seguramente ya eran visibles antes de que él tomara el cargo. 

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Así es la vida para las juntas que deben reclutar ejecutivos para manejar compañías que están bajo intensa presión e inusual escrutinio.

"Para ellos, casi todo es cuestión de ego", dijo Cohan. "Aún así, si ven a Benmosche se preguntarán por qué trajeron a ese tipo".

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