Bonos a ejecutivos, batalla sin terminar

Las pérdidas de 2009 no parecen repercutir en los pagos a altos mandos de bancos como Goldman Sachs; los recortes salariales no están en relación con el rescate fiscal, opinan expertos.
loyd-blankfein-goldman-sachs  (Foto: CNN)
Colin Barr
NUEVA YORK -

Entorno a todas estas supuestas reformas, los bancos no han mostrado señales de activación del freno de emergencia en la gran escalera de compensaciones.

A un año de que los contribuyentes salvaran a la industria financiera del colapso, los grandes bancos repartirán miles de millones de dólares en bonos durante las próximas semanas, justo cuando el desempleo está en 10% y mucha gente sigue perdiendo sus hogares por las ejecuciones hipotecarias. Todo mundo sabe que esto dolerá durante algunos trimestres más.

"Existe una necesidad de mostrar limitaciones considerando las circunstancias poco comunes del último año", expresó Tim Smith, vicepresidente en la empresa de inversión socialmente responsable Walden Asset Management, en Boston: "eso es lo que usted no pueden ver por el momento".

Goldman Sachs ejemplifica esto. Tras perder más de 3,000 millones de dólares durante los últimos cuatro meses de 2008, la empresa de valores está por excederse en el gasto de 21,000 millones de dólares en sus trabajadores por 2009, ahora que la empresa otra vez es rentable. Esto se conjuga con la cantidad que Goldman pagó durante 2007, su año de mayores ganancias.

No sólo Goldman Sachs gastará demasiado. La erogación por compensaciones en la rama de inversión bancaria de JPMorgan Chase aumentó 20% en los primeros tres trimestres de 2009, según las estimaciones de la contraloría del estado de Nueva York. Incluso Morgan Stanley, quien apenas terminó su racha de trimestres con pérdidas, pagará a sus empleados 14,000 millones de dólares.

Para ser justos, Goldman y Morgan Stanley están reformando la manera de compensar a sus altos ejecutivos, dando menos efectivo y proporcionando más participación, la cual deberá ser mantenida por varios años.

Mientras que algunos bancos esperan obtener buenas críticas de sus procesos de compensación, no han optado por limitar el tamaño de sus cheques.

En épocas de bonanza, esos cheques pueden ser enormes, como en 2007, cuando los 5 ejecutivos principales de Goldman (el presidente ejecutivo Lloyd Blankfein, los copresidentes Gary Cohn y Jon Winkelried, el jefe financiero David Viniar y el jefe administrativo Edward Forst) cobraron en conjunto 322 millones de dólares, según los archivos de la Comisión de Valores y Mercados (SEC, por sus siglas en inglés).

Aunque ninguno de los cinco líderes recibió más de 5.3 millones de dólares en 2008, las ganancias comerciales del gigante durante este año pueden regresar el ojo público a las cheques de pago.

Esto parece inapropiado, considerando los riesgos que tomaron los contribuyentes para financiar el rescate del sector bancario el año pasado, comentó Laura Shaffer, directora de actividades accionistas en la Fundación Nathan Cummings en Nueva York, quien tiene una participación en Goldman Sachs.

También menciona los miles de millones de dólares de los préstamos del Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés), que los bancos tomaron y pagaron, así como los beneficios que tomaron mediante el rescate de la aseguradora AIG, y los extensos depósitos bancarios federales, bonos y financiamientos del mercado.

Todo esto generó ganancias de 51,000 millones de dólares que los seis bancos más grandes (Citigroup, Bank of America y Wells Fargo, junto con Goldman, Morgan Stanley y JPMorgan Chase) registraron durante los primeros nueve meses de 2009. Tan sólo a Goldman se le responsabiliza de la cuarta parte de esa cifra, aunque Shaffer cree que su desempeño no resulta del todo real.

Del mismo modo, la Fundación Cummings ha patrocinado una resolución, llamando a la junta de Goldman para informar a sus accionistas si sus ejecutivos reciben compensaciones excesivas, juzgando por la brecha entre los pagos realizados a los altos ejecutivos, y a otros trabajadores.

Esta disparidad no es la única de este tipo. Un grupo de inversionistas institucionales que pertenecen al Centro de Confianza de Responsabilidad Corporativa (ICCR, por sus siglas en inglés) dio a conocer una lista de las 21 compañías industriales grandes más saludables, incluyendo a la aseguradora Aetna, al farmacólogo Eli Lilly, y la farmacia por correo Medco.

Estas resoluciones aumentarán los votos de los accionistas durante las juntas anuales de sus compañías. Aunque tome años construir suficiente apoyo por parte de los accionistas para aprobar estas propuestas, los reguladores potenciales esperan que se rompa la relación entre la pérdida de empleos masiva y los pagos excesivos a los presidentes ejecutivos.

"Los accionistas no están muy unidos", dijo Julie Tanner, asistente de dirección de inversiones de responsabilidad social en Christian Brothers Investment Services, también parte de ICCR.

Los detalles de estos pagos pueden hacer que los miembros de la junta busquen cambiar el proceso de compensación, lo que sería lógico, pues los defensores de este cambio han enlistado a más de tres docenas de empresas para votar el próximo año a favor de un cambio en las prácticas de compensación.

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Los inversionistas no son la única fuente de fricción en los grandes pagos. La Reserva Federal dijo durante el otoño que revisará las prácticas de los pagos en los bancos, y algunos expertos esperan que esto limite a los grandes bancos, aunque no queda claro qué tan agresiva será la Reserva Federal.

Aunque la apertura y la transparencia serán bienvenidas, no serán suficientes para limitar los grandes pagos en Wall Street. "Presionar a las juntas es un proceso largo. Mientras tanto, para ellos todos los días es navidad", concluyó David DeBoskey, profesor de finanzas en la Universidad de San Diego.

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