Toyota enfrenta al Congreso de EU

La firma se prepara con lo mejor de su equipo legal y cabildeo para defenderse ante el Senado; la Cámara espera a ejecutivos de la firma el 24 de febrero para explicar las fallas en sus autos.
toyotalexus  (Foto: AP)
Jennifer Liberto
WASHINGTON -

Mientras se siguen acumulando los problemas de Toyota, el fabricante de autos se está preparando para aplicar una nueva estrategia para salvar la alguna vez impecable imagen y credibilidad que tenía ante el Gobierno estadounidense.

Este mes, las autoridades de Toyota han sido llamadas a declarar ante dos paneles, y el Senado puede programarles otro. La primera audiencia, programada para el miércoles, se pospuso las nevadas en Washington, pero piensan compensarla a más tardar a finales de este mes.

Y como dicen los expertos, Toyota tiene mucho en riesgo.

"Necesitan reconstruir su credibilidad con reguladores y legisladores", dijo el profesor de la facultad de Administración de Yale, Jeffrey Sonnenfeld.

El último golpe a su credibilidad surgió el martes, cuando Toyota retiró más de 400,000 vehículos híbridos, la mayoría de ellos fueron de su muy aclamado Prius, por problemas con los frenos. A eso le siguió una disculpa el viernes pasado, presentada por el presidente de la compañía, Akio Toyoda, la cual, según varios observadores, fue inadecuada y extraña. 

Además, dos problemas separados con los aceleradores impulsaron a Toyota a retirar cerca de 8.1 millones de vehículos a nivel mundial en noviembre pasado, lo cual costó a la compañía cerca de 2,000 millones de dólares en reparaciones y ventas perdidas.

El músculo de D.C.: Toyota se ha estado preparando para presentarse en la capital de Estados Unidos con sus mejores equipos de cabildeo, consultores y grupos de defensores legales. "Hemos ampliado nuestros esfuerzos de comunicación, las relaciones gubernamentales y todos los esfuerzos necesarios para asegurar un retiro de autos exitoso", dijo Cindy Knight, vocera de Toyota en Washington.

Entre las nuevas contrataciones está una empresa consultora de renombre, Glover Park Group, entre cuyos fundadores se encuentra Joe Lockhart, un vocero de la Casa Blanca y un asesor del período de Clinton.

Otra señal del fuerte enfoque hacia el Gobierno federal fue visible cuando el presidente de Toyota, Toyoda, escribió una columna que fue publicada el martes en el Washington Post. Entre otras cosas, él prometió hacer un mejor trabajo al acercarse a las agencias que están encargadas de proteger al público.

"Mientras los problemas con nuestros autos han sido pocos desde hace tiempo, los problemas que Toyota está resolviendo ahora son, por mucho, los más serios que hemos tenido que enfrentar", escribió el directivo.

Aunque las inminentes audiencias quizá sean el primer golpe potencial del Congreso contra Toyota, la compañía es bien conocida por la cúpula de poder en la capital de aquel país.

En 2009, Toyota gastó 5.3 millones de dólares en cabildeo, menos de los 8.6 y 7.2 millones de dólares que General Motors y Ford gastaron respectivamente, según el Centro de Políticas Receptivas. Pero Toyota gastó más que otros fabricantes extranjeros, en comparación con los 2.5 y 3.6 millones de dólares de Honda y Nissan.

Supervisión de la Cámara: la audiencia de Toyota ocurrirá el miércoles 24 de este mes ante el Comité de Supervisión de la Cámara. El panel planea cuestionar a Yoshimi Inaba, presidente de la compañía en Estados Unidos, sobre los problemas del acelerador y del freno de los Prius.

"Los clientes quieren saber si sus autos son seguros, y si no lo son, necesitan saber qué deben hacer al respecto", dijo el presidente del comité, el republicano Ed Towns, por el estado de Nueva York.

El comité ya pidió a la automotriz los registros de las quejas, entre otras cosas.

El republicano Darrell Issa, por el estado de California, planea preguntar a las autoridades de transporte federales (quienes también estarán presentes en la audiencia) por qué los registros sugieren que respondieron que no tenían los recursos para investigar las quejas sobre los aceleradores de Toyota. Entre quienes tienen planeado presentar su declaración se encuentra el secretario de transporte, Ray LaHood, y el presidente de la Administración de Seguridad en Autopistas Nacionales, David Strickland.

"Ésta es una investigación que va más allá de los confines políticos de Washington, y tiene un impacto en la mayoría de los elementos fundamentales de nuestra sociedad y de la seguridad del público", escribió Issa en una carta a Towns sobre las quejas de Toyota.

Cámara de Energía: las cosas pueden empeorar para la empresa en una audiencia programada para el 25 de febrero en la Cámara de Energía y el Comité de Comercio.

En una carta redactada la semana pasada, James Lentz, encargado de ventas de Toyota en Estados Unidos, fue acusado por el comité de haber contado una versión distinta en los medios televisivos a la versión que presentó ante personal del comité el mes pasado.

Por ejemplo, según la carta, el fabricante de autos dijo al personal del comité que era "poco probable" que los aceleradores produjeran "historias sensacionales de conductores que perdían el control por un aumento de velocidad excesiva", pero al parecer, después Lentz contó lo opuesto en CNBC, hablando de la necesidad de reparar los pedales.

El comité también quiere saber por qué las autoridades de Toyota dijeron a CNBC que estaban al tanto de los problemas con el acelerador desde octubre, mientras le dijeron al personal de Congreso que se percataron de dichos problemas en el Reino Unido desde Abril o Mayo.

"El Congreso y los consumidores necesitan saber exactamente cuál es el problema, cómo resolverlo y qué deben hacer para proteger a los conductores de los vehículos de Toyota", dijo el republicano Bart Stupak, por el estado de Michigan, presidente del subcomité de supervisión del panel de la Cámara de Energía y uno de los firmantes de la carta a Lentz.

Los expertos alegan que la compañía ha perdido el control de sus mensajes y necesita recuperarlo durante estas audiencias en Washington.

De hecho, Sonnenfeld dijo que Akio Toyoda debería hacer una declaración en persona ante el Congreso.

"Debe venir a Washington y no enviar encargados parcialmente informados que no saben qué decir sobre el escrutinio", dijo Sonnenfeld, quien escribió Contraataque: cómo hacen los grandes líderes para recuperarse de desastres profesionales. "La gente quiere saber qué es lo que pasa". 

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