AIG, ¿en la lista después de Goldman?

Los expertos opinan que una acusación de fraude contra la aseguradora no prosperaría; ven difícil comprobar que Goldman o AIG actuaron de mala fe y no fueron sólo víctimas del mercado.
aig  (Foto: AP)
David Goldman
NUEVA YORK -

Para muchos, la ambición corporativa fue la causante de la Gran Recesión, pero son pocas las acciones legales que se han tomado contra las firmas financieras: la más reciente acusación contra Goldman Sachs es una de pocas.

¿Por qué? Bueno, para empezar, muchos de los productos creados por las entidades de Wall Street son altamente complejos y difíciles de entender. Además, el Gobierno tendría que probar que los gestores de los fondos engañaron intencionalmente a los accionistas.

Durante los últimos dos años, el Departamento de Justicia de EU ha investigado a la aseguradora AIG, paradigma del tipo de transacciones que detonaron la crisis en septiembre de 2008. Sin embargo, es poco probable que se inicie una causa penal en su contra "debido a que los instrumentos subyacentes son muy complejos" asegura Matt Levine, director de Fish & Richardson que fue jefe interino de la Business and Securities Fraud Division en la oficina de la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York. U.S.

En el único caso penal contra directivos de Wall Street derivado de la crisis crediticia, dos gestores de fondos hedge de Bear Stearns fueron declarados inocentes de fraude. Los acusados argumentaron que no tenían forma de saber lo que ocurriría en el mercado de las hipotecas de alto riesgo cuando realizaron sus operaciones.

Pero buscar responsabilidades por la vía civil tampoco será sencillo. Si bien la Comisión de Valores de EU (SEC) está recibiendo mucha atención por sus cargos civiles contra Goldman, sólo pudo elaborar su caso basándose en una transacción muy específica y puntual: Goldman Sachs ocultó información en una venta de obligaciones de deuda colateralizadas realizada en 2007.

El caso contra AIG, difícil

El colapso de AIG fue provocado por las malas apuestas de su división Financial Products. La unidad extendió contratos de seguros denominados ‘credit default swaps' (CDS o seguros contra impago de deuda) sobre activos respaldados con hipotecas. El valor de esos títulos cayó cuando el mercado de la vivienda tocó fondo en el verano de 2007. De hecho, AIG había asegurado miles de millones de dólares de obligaciones de deuda colateralizadas firmadas por Goldman Sachs.

Al mismo tiempo, Joseph Cassano, quien dirigía la división, dijo públicamente que las pérdidas de la compañía serían limitadas. Cuando Cassano dejó AIG, en marzo de 2008, la división de la aseguradora registraba pérdidas trimestrales de 11,000 millones de dólares (mdd).

Las pérdidas relacionadas a los CDS aumentaron en el segundo trimestre de 2008, y casi aniquilan a la empresa, de no ser por el rescate orquestado por el Gobierno estadounidense, que le dio a la firma 85,000 mdd el 16 de septiembre de ese año. A la fecha, el rescate asciende a 182,000 mdd. 

Si Cassano sabía que el valor subyacente de esos contratos era menor al que comunicó a los accionistas, entonces cometió un delito, opinan los expertos. "No sólo engañó a los inversores, sino que provocó un enorme problema para AIG, y en consecuencia para el Gobierno y la sociedad" comenta Tamar Frankel, profesor de Derecho en la Universidad de Boston.

Según informes, el Departamento de Justicia ha estado elaborando un caso penal contra Cassano, pero un reciente reporte de CBS News señaló que los fiscales posiblemente desistan de la demanda.

Encontrar la ‘evidencia' del delito puede ser difícil, pues los fiscales tendrán que demostrar que Cassano y AIG tenían intenciones de mentir y no que metieron la pata involuntariamente.

Un caso civil enfrentaría el mismo obstáculo, los expertos indican que AIG podría fácilmente argüir que no era la única en creer que esos CDS eran seguros. AIG se basaba en la calificación de agencias como Standard & Poor's, Moody's y Fitch Ratings para determinar el riesgo de esos activos. "Dirán que los títulos gozaban de una perfecta AAA, y será una buena defensa. Si nadie más cuestionaba las calificaciones ¿Por qué debía hacerlo AIG?" explica Frankel.

Si el caso de la SEC contra Goldman tiene éxito, AIG podría argumentar que a ella se le engañó, advierte Mike Perlis, socio de Stroock & Stroock & Lavan y ex subdirector de la SEC.

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"Hay una línea tenue entre un control enérgico y un celo excesivo. AIG ha realizado muchos cambios en su directiva, por lo que no tiene caso ir contra una entidad donde los malintencionados, suponiendo que los hubiera, ya no están. Las únicas víctimas serían accionistas inocentes, directivos inocentes y el Gobierno mismo" apunta Perlis.

El Depto. de Justicia, la SEC, AIG y el abogado de Cassano declinaron comentar sobre el tema. 

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