Goldman, ¿el único malo de la película?

El Gobierno de EU y su Congreso no pueden achacar todos los problemas económicos a una firma; las repercusiones de este asunto deben ser más un punto y seguido para la reforma financiera.
goldman-sachs-rescate-protesta  (Foto: CNN)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

La comparecencia de Goldman Sachs ante el Senado estadounidense fue el martes, pero la gente sigue debatiendo si la reprimenda verbal al director Lloyd Blankfein y a otros ejecutivos de Goldman era justificada o se trata de una exageración.

El lunes publiqué que a pocos les interesaban las recientes acusaciones de fraude contra Goldman Sachs. Fue una afirmación provocadora y muchos de mis lectores me hicieron saber que me equivocaba. Al parecer sigue habiendo mucho enojo por la forma en que Goldman Sachs y otras firmas de Wall Street se condujeron durante la crisis financiera.

Anita Volkomer nos comenta que la mayoría de los senadores miembros de la subcomisión mostraron sus dudas respecto si Goldman realmente contribuye en algo a la economía. "La furia contra Goldman no es exagerada. Es más, muchos medios están diciendo que lo es para defender lo indefendible. Goldman Sachs, y muchos de sus rivales, ya no se ocupa en recaudar capital para las empresas. En cambio, han saltado al mundo donde-todo-vale de la especulación con productos sintéticos. Hacen dinero vía transacciones."

Su comentario es pertinente. Es desconcertante ver que Goldman hoy ya no depende tanto de negocios como asesorar a las empresas sobre fusiones o cotizar en Bolsa.

También el argumento de que Goldman es solamente un corredor de apuestas glorificado tiene su mérito. Pero creo que muchos políticos están cometiendo el error de identificar la venta en corto y la transacción en general con el mal.

Muchos lectores están indignados por el hecho de que Goldman podría no estar actuando como intermediario, sino que parece haber jugado a favor de ciertos inversionistas. Así lo dice Don Turnbull: "Goldman jugó en ambos extremos contra el punto medio. Si solamente hubieran apostado a que el mercado inmobiliario colapsaría, diría que son astutos, y aplaudiría sus acciones por ser responsables de su balance... pero eso no fue lo que pasó, Goldman seleccionó pésimas inversiones para empaquetarlas en inversiones más grandes e incluso peores."

Otros lectores piensan que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y Washington deben unir fuerzas para controlar a Wall Street. Timothy Lash, quien se describe a si mismo como un "inversor enfadado", opina que las compañías no deberían romper las reglas. "Con suerte la investigación de frutos y los malhechores sean castigados. ¿Qué se probará si se gana la demanda de la SEC contra Goldman o qué consecuencia tendrá? Creo que enviará un fuerte mensaje a las compañías que continúan eludiendo las regulaciones y los conflictos de interés."

Estoy de acuerdo. De hecho, el día que la SEC anunció los cargos, escribí una columna elogiando la medida. Dicho lo anterior, en las últimas semanas me preocupa cada vez más que las acusaciones de fraude hayan llevado a muchos a asumir que Goldman es ya culpable. La comparecencia del martes ante el Senado parecía a veces una cacería de brujas, una excusa para golpear a un objetivo fácil que despierta pocas simpatías. Y eso tampoco es justo.

Algunos lectores comparten esa opinión. Ed Elanjian señaló la ironía de los políticos del panel actuando de manera petulante como si ellos no tuvieran parte de culpa. "Me entristece y decepciona que Washington esté invirtiendo tanta atención, tiempo y esfuerzo en buscar a un demonio para culparlo de un sistema tremendamente fallido. Aunque es un buen teatro político, nos distrae de otros temas, como el papel que jugaron Fannie, Freddie, Ginnie y la FHA [Administración Federal de Vivienda]...Hay mucha culpa que repartir y puede atribuírsele a Washington tanto como a Wall Street durante una década de ineptitud desastrosa."

Otro lector también comenta que la culpa no es únicamente de Wall Street. Al Kovacs señala que todos tenemos responsabilidad al elegir a muchos de los políticos que han demostrado ser incapaces de arreglar la economía y el sistema financiero. "Consideremos el Gobierno que hoy tenemos. El estadounidense promedio ha votado a estos sinvergüenzas. No reflexionamos mucho en nuestros congresistas y en el papel del liderazgo... Al estadounidense promedio le preocupa votar por su cantante favorito en American Idol."

Triste, pero cierto. Algunas personas posiblemente prefieran ignorar la debacle de Goldman simplemente porque no hay una razón para que les interese, pues hay preocupaciones cotidianas más acuciantes como pagar las facturas o conservar el empleo.

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John Leach resume esa apatía a la perfección. Espera que los reflectores que hoy se centran en Goldman finalmente conduzcan a cambios en la regulación del sector financiero, cambios que se necesitan desde hace tiempo. "Desde que comenzó el caso Goldman... tuve la sospecha de que la indignación popular se quedaba corta ante la magnitud del crimen. El Gobierno federal, en contraste, ha sufrido la furia del público más que las grandes empresas... La reforma es justo lo que necesitamos. Y esa es precisamente la razón por la cual es importante para todos la manera en que el Gobierno trata a Goldman Sachs."

Amén a eso. Está claro que algo debe hacerse para controlar a Wall Street. Sólo espero que el Gobierno idee un plan inteligente para conseguirlo. Las comparecencias maratónicas en el Senado sólo prueban que los legisladores están más interesados en señalar culpables que en encontrar soluciones reales.

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