La ‘prohibición’ del gas natural en EU

La población en NY teme que la perforación denominada ‘fracking’ arruine el suministro de agua; el Gobierno no permitirá su reanudación hasta tener una revisión por autoridades ambientales.
gas eu nueva york  (Foto: Cortesía Fortune)
Katie Benner

El gran empate en el Broome County Forum Theater en Binghamton, Nueva York, este septiembre, no fue algo común para los torneos de lucha, espectáculos circenses o personalidades como Rob Zombie. Fue un panorama de locales declarando ante la Agencia de Protección al Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés). De dos en dos, los vecinos se levantaron para defender o atacar la controversial técnica de perforación llamada fracturación hidráulica horizontal, o fracking.

Aunque el proceso ha sido la gran ayuda de la industria del gas natural en la última década, los oponentes al fracking que dependen del agua temen que la técnica arruine su suministro de agua, y algunos dicen que ya lo está haciendo.

Después de sostener reuniones de este tipo en Dallas, Texas, Denver, Colorado y Canonsburg, Pensilvania, la EPA llegó a Binghamton para conocer la opinión del público para su estudio sobre la relación entre el fracking y el agua potable. El problema es tan polémico que el estado de Nueva York colocó una prohibición temporal sobre la práctica. 

Los que han dado seguimiento a la controversia nacional sobre el fracking están familiarizados con la audiencia del condado de Broome. Los miembros del panel de la EPA pidieron información sobre el estudio, que será publicado hasta 2012.

Un terrateniente preocupado, el pastor local Emrys Tiller, ofreció su propiedad para el estudio. La gente que quiere a empresas como Chesapeake Energy y Halliburton teme que se pierdan empleos y dinero si la industria del gas natural es obligada a reducir su paso.

El gas natural ha crecido a pasos agigantados, incluso para un sector energético que no está acostumbrado a frenar cuando en exploración y producción. Durante la última década, el gas natural se ha vuelto parte clave de la mezcla energética de Estados Unidos, una transformación incitada por una red de seguridad regulatoria llena de parches, exenciones de las leyes federales de protección ambiental y por políticos dispuestos a eliminar la dependencia del país en el carbón y en petróleo extranjero.

Pero la moratoria de Nueva York sobre el fracking y el interés público generado por el estudio de la EPA dieron al Gobierno una extraña oportunidad para revertir años de supervisiones superficiales y para reducir el crecimiento del gas natural, medidas que se toman regularmente después de golpes catastróficos.

Antes de la prohibición, el boom

Dado el acelerado crecimiento del gas natural, los reguladores no tienen más opción que ponerse al corriente. El gas natural se convirtió en una fuente importante de combustible en Estados Unidos; provee el 22% de la energía total del país, gracias a las revolucionarias técnicas de perforación que permitieron a las compañías obtener gas de formaciones densas y profundas de esquistos que antes hacían que las perforaciones fueran complejas y costosas. Halliburton, el gigante petrolero y de gas, fue quien lo hizo posible. 

El fracking hidráulico, una técnica que se remonta a los cincuenta, inyecta una mezcla de agua, arena y químicos a más de dos kilómetros de profundidad a una presión tan alta que desmorona la roca; el fluido del fracking entra en las fisuras, la arena llena los huecos y empuja el gas natural y parte del fluido hacia la superficie.

El proceso se volvió más efectivo cuando se combinó con la perforación horizontal; los pozos ya se perforaban de forma vertical, dando acceso a la capa de esquisto desde un solo punto, pero en 1992, los pozos fueron enterrados y colocados de forma horizontal para moverse a la par de la formación de esquistos, permitiendo un mayor acceso al gas natural. Halliburton combinó ambas técnicas en la formación de Barnett Shale cerca de Fort Worth en Texas en 2003, y el gas se volvió exponencialmente más productivo.

La tecnología del hidro-fracking horizontal provocó una especie de fiebre del oro entre compañías exploradoras, que descendieron a las formaciones de esquistos en Estados Unidos, en estados como Arkansas, Oklahoma y Louisiana. El número de plataformas de perforación horizontal se disparó de 40 en los noventa 500 en 2008.

El país consume actualmente menos de 23 trillones de pies cúbicos de gas al año, y la mitad de esa cantidad se produce en pozos perforados en los últimos 3 años y medio, con la combinación de perforaciones horizontales y fracking hidráulico. Los analistas comprenden que los trillones de pies cúbicos de gas natural atrapados en esquistos podrían aumentar los ingresos, y citaron la exposición del gas de esquistos como una fuente de ganancias futuras.

Los beneficiarios serían perforadores independientes como Chesapeake, EnCana y Anadarko, y compañías de servicios como Halliburton, que ofrece herramientas y experiencia.

Las grandes compañías petroleras no quedarían fuera del juego, y muchos de los grandes jugadores compraron compañías expuestas al gas, o se asociaron con ellas en proyectos de exploración, como Exxon Mobil, que compró a la compañía de exploración XTO Energy en diciembre de 2009 por 41,000 millones de dólares. El gigante energético de India, Reliance Industries, pagó recientemente 1,700 millones de dólares por una fusión con la compañía de exploración Atlas Energy

Los exploradores fueron al este para explorar Marcellus Shale, que prometía ser una fuente potencial de ganancias. Marcellus es el depósito más grande de gas natural en América del norte, y la manzana de la discordia en Binghamton. Los geólogos lo llaman un campo de gas "súper gigante", pues abarca seis estados, incluyendo Nueva York, Pensilvania y Virginia Occidental.

Terry Engelder, profesor de geociencias en Penn State, y Gary Lash, profesor de la misma material en SUNY Fredonia, dijeron en enero de 2008 que Marcellus podría generar hasta 516 billones de pies cúbicos de gas natural; después, Engelder redujo la cifra a 489 billones de pies cúbicos al año. En comparación, Estados Unidos produce alrededor de 24 billones de pies cúbicos al año.

Sus hallazgos causaron el frenesí exploratorio que disparó los valores de las rentas. Por ejemplo, la compañía de petróleo y gas, Rex Energy, vendió una participación de 15% en sus propiedades en el condado de Butler, Pensilvania, por 10,000 dólares por acre. Propiedades similares se rentaban en cientos de dólares a finales de los noventa.

La gente siente que las perforaciones de esquistos fueron invasivas, y en parte lo fueron, dijo Doug Morris, experto de reservas y producción en la Dirección de Información Energética de Petróleo y Gas del Gobierno. "No puedo decir que el gas de esquistos salio de la nada, pero fue una explosión", dijo. "Hace diez años nadie predijo este boom en el gas de esquistos".

Y este boom fue provocado por las exenciones a las leyes ambientales más estrictas del país. "La ley de Políticas Energéticas de 2005 exenta a los fluidos empleados en el proceso de extracción de gas natural de la fracturación hidráulica de las protecciones de la Ley de Aire Limpio, de la Ley de Agua Potable Segura y de la Ley de Agua Limpia", dijo el Dr. William J. Pammer Jr., profesor de administración pública en la Universidad John Jay.

La Ley de Políticas Energéticas fue creada por el entonces vicepresidente Dick Cheney, ex presidente ejecutivo de Halliburton, en una serie de reuniones entonces secretas entre la Casa Blanca y ejecutivos de la industria de gas y petróleo.

La EPA realizó un estudio en 2004 que declaraba que el fracking era seguro, y eso justificaba las exenciones. Los críticos alegaron que alguien dentro de la Casa Blanca a favor de las perforaciones motivó el informe, y que su alcance era muy angosto para evaluar las consecuencias ambientales de las perforaciones de gas natural.

La exploración del gas natural también entra a una mezcla de reguladores con planes competitivos, lo que dificulta mantener una supervisión comprehensiva sobre la industria. Las regulaciones varían entre estados; cada parte del proceso de perforación es regulado por administradores federales y estatales distintos.

El tratamiento y la emisión de fluidos de fracking, que según los oponentes a la perforación contaminan sus propiedades, está sujeto a regulaciones federales distintas dependiendo de si el fluido está sobre o debajo de la tierra.

El Gobierno también tomó medidas activas para hacer avanzar a la industria de gas y petróleo; una ley que fue aprobada en 1995 para promover las perforaciones en Golfo renunció a los pagos de regalías por parte de compañías de gas y petróleo hacia el Gobierno, con arrendamientos firmados en 1998 y 1999, debido a una débil implementación de la ley.

La exención, que debía terminar cuando el precio del barril llegara a 40 dólares, no ha sido eliminada. El Gobierno de Obama habló sobre terminar con los subsidios de 36,500 millones de dólares en petróleo y gas, pero la industria presionó a Washington, alegando que el boom de la exploración podría detenerse si se remueve el subsidio.

Políticos y pensadores han alegado sobre el sinfín de ventajas del gas natural sobre el carbón y el petróleo, y la actividad legislativa afirma que habrá una mayor demanda de gas. El líder de la mayoría en el senado, Harry Reid, propuso una ley que, de ser aprobada, concederá 5,000 millones de dólares en subsidios a flotillas de camiones que remplacen el diesel con el gas natural.

El inversionista petrolero y partidario del gas natural, T. Boone Pickens, apoya la propuesta de ley como un paso clave para cambiar los vehículos de Estados Unidos a gas natural. "No pasará de la noche a la mañana, pero la tecnología existe", dijo.

La guerra del Gobierno de Obama contra las emisiones de carbono también debería ser positiva para la industria. Si el presidente presiona un mecanismo de cobros sobre el carbono, aumentará el costo del uso de carbón. Hasta que algo eleve el precio del carbón, los productores de energía seguirán usando el carbón cuando el precio del gas aumente.

Los problemas se asoman desde abajo de la tierra

El gas natural puede ser limpio al consumirse, pero los críticos alegan que su producción es sucia.

En años recientes ha habido casos documentados donde los perforadores dañaron propiedades y supuestamente enfermaron gente, como en Dimock, Pensilvania, donde Cabot Oil & Gas recibió una multa de 240,000 dólares por el Departamento de Protección Ambiental del estado, pues los precarios pozos de la compañía contaminaron los mantos subterráneos de 14 hogares con metano.

Un pozo de Cabot explotó y otros tenían cubrimientos inapropiados. La compañía con base en Houston también derramó 8,000 galones de fluido de fracking, contaminando pantanos y un arroyo, aunque Cabot culpó conexiones inadecuadas en las tuberías. En otra ocasión, Atlas Energy recibió una multa por más de 150,000 dólares por parte de Pensilvania por violar la Ley de Gas y Petróleo del estado, la Ley de Ríos Limpios y la Ley de Manejo de Desperdicios. Atlas tiraba desperdicios como diesel y fluido de fracking en la tierra, con controles de erosión y sedimentación ligeros que permitieron que los contaminantes afectaran los cienos.

Un grupo anti fracking, llamado Damascus Citizens for Sustainability, ha recibido cientos de cartas de gente de todo el país alegando que han visto pozos instalados de forma inadecuada y que ponen en riesgo los mantos acuíferos, así como fluido para fracking mal almacenado y tratado de forma inadecuada, por lo que la gente teme una fractura hidráulica.

Morris y Engelder dicen que quizás el fracking no es el problema: las perforaciones horizontales y el fracking hidráulico ocurren a 2.5 kilómetros de profundidad, y el fluido debe viajar contra la gravedad a través de roca impermeable para contaminar el suministro de agua, algo poco probable, dicen. El problema real podría ser una industria que ha crecido rápido con poca supervisión.

"La industria se defiende, y los dueños del agua dicen que no quieren que haya más fracking hasta que sientan que la actividad encima de la superficie se maneje de forma responsable", dice Morris. Dudan que las compañías acaten leyes ambientales estatales si pueden salirse con su parte del pastel.

"Desde hace mucho tiempo se han arruinado las zonas de donde proviene nuestra energía", dice Wes Gillingham, director de un grupo de conservación llamado Catskill Mountainkeeper. Los problemas de salud de la minería fueron estudiados después de la devastación ambiental y después de que algunos problemas de salud por minería fueran evidentes.

El reciente derrame en el Golfo de México mostró los peligros de las medidas laxas de seguridad de BP, y protegidas por los reguladores que no lograron aplicar las leyes existentes.

Debate regulatorio

La moratoria del estado de Nueva York alteró a la industria de una forma sin precedentes; históricamente, los reguladores y políticos habían estudiado la minería y la perforación después de daños ambientales, pero Nueva York no permitirá que se reanuden las perforaciones hasta que se haga una revisión exhaustiva por parte del Departamento de Conservación Ambiental.

Algunos terratenientes creen que la prohibición dará tiempo al estado para definir si puede supervisar adecuadamente la actividad de perforación. La gente apoya la medida, y quienes buscan más regulaciones dicen que las reglas parchadas fomentan los problemas. Quieren supervisiones federales, o al menos una serie de estándares y penalizaciones consistentes que se apliquen sin importar el estado.

Es tentador comparar la desorganización en el fracking con las fallas regulatorias que ayudaron a causar la crisis financiera, una comparación que la industria rechaza. "Somos una industria mineral", dice Jeff Venture, presidente y jefe de operaciones de Range Resources, una compañía exploradora de 5,700 millones de dólares.

"A diferencia de las compañías financieras, nosotros nos manejamos por oportunidades geológicas y de ingeniería que pueden ser afectadas por malas prácticas", y agregó que su industria ya se está ahogando en un mar de reglas. "Las regulaciones de Pensilvania implican demasiado papeleo, y no necesitamos más reglas, sino aplicarlas y crear una cultura de hacer las cosas bien".

Venture dijo que los estados han hecho un buen trabajo al regular a la industria. Él y Engelder alegan que el sistema regulatorio estatal actual es la forma más efectiva de supervisar las perforaciones. El profesor de Penn State está de acuerdo en que las reglas existen, y dijo que la geología es muy distinta en todo el país, por lo que las mejores prácticas en Texas no serán las mismas que las de Pensilvania.

Venture agregó que los perforadores tienen incentivos económicos con las auto-políticas. "Cuando multaron a Cabot, las acciones se vieron afectadas". Range, una de las primeras compañías que exploró Marcellus en 2004, tuvo uno de los mejores equipos administrativos. "Range es un jugador responsable en Marcellus", dijo en analista Chris Pikul, de Morgan Keegan, pues la compañía reutiliza el fluido para el fracking, reduciendo la cantidad de uso de agua, y experimenta con métodos para hacer que el agua del fracking sea potable; además, dio a conocer los químicos que usa para ayudar a la EPA en su esfuerzo por determinar si las prácticas son o no peligrosas. 

Aunque Venture cree que varias compañías podrían hacer más para ajustarse a las reglas, no cree que la forma de lograrlo sea frenando el ritmo de la exploración. La actividad económica se perdería innecesariamente para prohibir una práctica que no se ha comprobado que sea insegura.

Pero hay mucho dinero de por medio, sobre todo para las compañías que llegaron a Marcellus después de Range, cuando los precios de las rentas comenzaron a aumentar.

"Estas compañías deben mantener sus actividades para cumplir con sus rentas, pero el precio del gas natural no justifica la inversión de capital", dice Pikul. "Sus balances están comprometidos y no hay demanda para que los precios aumenten; estos pozos de esquistos seguirán produciendo gas como nadie se imagina, manteniendo los precios bajos".

El precio futuro de las materias primas muestra que los comerciantes esperan que los precios aumenten antes de que caduquen los contratos firmados después de 2008. Si se extiende la prohibición sobre el fracking, Pikul dice que las compañías pequeñas con más pasivos que flujo de efectivo podrían solicitar la bancarrota.

Los habitantes que apoyan la práctica piensan con fines monetarios. Range cree que las perforaciones han creado entre 100,000 y 200,000 empleos sólo en Pensilvania, y algunos residentes quieren beneficiarse de las altas rentas y la posibilidad de que haya regalías por los pozos productivos. "Yo no rento, pero en cuanto pueda, lo haré", dijo a la EPA Sandra Davis, miembro de la Coalición de Terratenientes de Nueva York, durante el panel de Binghampton.

El debate tratará la cantidad de errores humanos que la gente está dispuesta a aceptar. "Habrá incidentes, accidentes, y si las compañías cometen un error, tendrán que pagar", dijo Chris Tucker, vocero de un grupo de comercio de la industria llamado Energy In Depth, del cual es miembro Halliburton.

Tucker cree que el riesgo vale la pena, y también lo cree Morris, quien dice que Estados Unidos no puede costear deshacerse del gas natural. "En el futuro, necesitaremos energía de todo tipo de fuentes".

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Engelder dice que ha habido 30 impactos ambientales significativos en Pensilvania desde que comenzaron las perforaciones de Marcellus, en 1,900 sitios de perforación. Aunque los defensores del gas alegan que el "impacto 31" será menor gracias a las políticas de la industria y a las regulaciones, sus enemigos temen que sea de las proporciones de Valdez o de Macondo.

De cualquier forma, nuestra trayectoria actual hace que el impacto ambiental del gas sea inevitable. Por eso hay tantas preguntas en torno a los combustibles fósiles de Estados Unidos, y de los riesgos asociados a él. Los riesgos ya no son suposiciones, y muchos creen que estos se mostrarán antes de lo esperado.

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