Stanford ‘predice’ una caída en los MBA

El director de admisiones de Stanford Derrick Bolton estima que las solicitudes caerán 10% este año; la razón, el impacto de la crisis financiera, la publicidad negativa y la baja oferta laboral.
stanfrod  (Foto: Cortesía Fortune)
John A. Byrne

Los teléfonos de la oficina de admisiones en la Facultad de Negocios de la Universidad de Stanford no están tan ocupados como antes. El número de solicitantes que llegan a las sesiones informativas también ha bajado. Para Derrick Bolton, director de admisiones, esto ha implicado tener que trabajar más de lo normal para aumentar el interés. "No creo que sea un buen año para las admisiones", dijo. "Hay mucha negatividad en torno a las maestrías de administración de negocios (MBAs, por sus siglas en inglés)". Bolton cree que la baja cantidad de solicitudes se debe, en parte, a la culpa que cargan las facultades de negocios por la crisis económica, junto con lo inhóspito que ha sido el mercado laboral con las MBAs, lo que ocasionó que los sueldos iniciales bajaran y hubiera menos ofertas laborales.    

Pero él cree que el problema principal es que los negocios están sufriendo un contragolpe. "Si prestan atención a la campaña de Meg Whitman por el estado de California o la de Carly Fiorina por su puesto en el senado, toda la publicidad negativa sobre ellos gira en torno a los negocios. Todo se reduce a cómo contrataron externos, cómo recibieron grandes paquetes de pagos y cómo despidieron a mucha gente. La gente está siendo atacado por eso", dijo.

Bolton es el guardián del programa de MBAs más exclusivo del mundo. El año pasado, Stanford recibió más de 19 solicitudes por cada una de sus 390 plazas para comenzar clases este otoño. Sólo el 5.6% de los 7,536 solicitantes para la generación 2011 fueron aceptados. 

Esos estudiantes tienen promedios generales del examen de admisión de 730, de un total de 800 puntos, el promedio más alto de cualquier escuela (Harvard está seis puntos abajo, con 724).

La primera ronda de admisiones de Stanford termina hoy, y Bolton espera que la competencia mejore este año. Cuando todo esté dicho y hecho, cree que las solicitudes para entrar a la mejor escuela de negocios podrían caer hasta 10% este año, y no es como si fuera a tener un fuerte impacto en la escuela dados sus estándares de admisión.

Números ocultos

En una entrevista en Stanford, Bolton dijo que ha puesto énfasis en los antecedentes académicos de los alumnos, pues uno de cada cuatro estudiantes de una MBA busca obtener títulos conjuntos con otra universidad, y el 10% de los nuevos ingresados fueron solicitantes que ya habían intentado entrar antes al curso sin haber tenido éxito.

También dijo que la mitad de los solicitantes a Stanford usa consultores. "Si yo creyera ese cálculo, comenzaría cobrar 2,000 dólares por solicitud y dar servicios de consultoría yo mismo", dice. "¿Por qué dejaría ir ese margen?".

Bolton fácilmente podría ser un oficial de la CIA, pues sabe evadir preguntas y se niega a comunicar detalles que cualquiera podría considerar insignificantes, como su edad. A diferencia de varios administradores en la escuela, Bolton no tiene ni biografía ni currículo en el sitio web de Stanford. Dice que no se trata de él. "Mientras más intenta la gente entrar a mi cabeza, menos están haciendo por ellos mismos".

Cuando le preguntamos a Bolton con qué frecuencia se reserva una decisión dentro de su equipo de admisiones, dice, "sin duda es un número", y cuando le preguntamos cuántos alumnos de los 389 en la generación 2012 tienen promedios generales de admisión por debajo de los 700 puntos, respondió: "nosotros damos a conocer las cifras que damos a conocer". Incluso bajo presión se niega a dar una respuesta.

"Una pregunta", dice, "sólo lleva a otra, y esa lleva a otra más. No hay final en esto. Nos pueden preguntar cuántos mercadólogos portugueses que estudiaron arquitectura y que viven en Minneapolis asisten a la clase, pero hay mucha información que no tiene un valor real en el proceso de admisión".

Por cierto, Bolton obtuvo su título de MBA en Stanford en 1998, después de haber trabajado como consultor para McKinsey & Co. Trabajó durante un verano con Goldman Sachs, en 1997, antes de unirse a Goldman en Nueva York, después de haberse graduado en negocios. Regresó a Stanford para trabajar en la oficina de admisiones, justo antes de los incidentes del 11 de septiembre.

La importancia del promedio general

En los nueve años que Bolton ha estado encargado de las admisiones en Stanford, ¿qué cambios ha visto? Bolton dice que el promedio general de los estudiantes llama mucho la atención. Ese cambio es, en parte, un reflejo de Garth Saloner, economista que enseñó en Stanford desde 1990 y recientemente sucedió a Robert Joss, ex ejecutivo bancario, en el puesto de decano. "Garth se inclina más hacia el intelecto y Bob se inclinaba más hacia el potencial de liderazgo", dijo Bolton.

Cada vez más estudiantes de negocios optan por obtener títulos compartidos en derecho, medicina, bioingeniería y políticas públicas. "Pasamos de dos programas conjuntos a seis, y cerca del 20% o 25% de nuestros estudiantes están en uno de ellos", dice. "No me sorprendería que en una década conformaran la mitad de nuestro cuerpo estudiantil. Creen que una maestría en negocios u otro título no son suficientes".

Para competir por los mejores, que de no entrar optarían por facultades de medicina, derecho o ingeniería, Stanford estudió la posibilidad de crear un programa para atraer a estudiantes al mismo tiempo que la Facultad de Negocios de Harvard lanzó su programa 2+2, que acepta estudiantes sin graduar y después difiere su admisión durante dos años hasta que entran al programa de dos años de Harvard. Stanford decidió aumentar el número de estudiantes pospuestos. Este año, dice, el 10% de su generación entrante fue admitida desde hace dos o más años. "Van a estar en la misma aula, así que no debería haber un estándar diferente para ellos", dijo Bolton.   

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Bolton cree que hay mucha información en el mercado que confunde a los candidatos. Por ejemplo, dijo que recientemente descargó una solicitud para una prueba creada por una compañía que dice ayudar a los candidatos a reducir su selección de escuelas con base en criterios como el promedio general, el examen de admisión y su experiencia laboral y de liderazgo.

Bolton ingresó su propio promedio general de 3.7, su trabajo de dos años en McKinsey, su examen de admisión y otra información que solicitaba el sitio. El programa le dijo que lo mejor que podía hacer era entrar a la Universidad Northwestern, en la Facultad de Administración Kellogg. Si hubiera habido iPads y aplicaciones cuando entró a la facultad de negocios en 1995, quizás nunca habría entrado a Stanford, y su vida habría sido muy diferente.

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