¿En verdad comprarás acciones de GM?

La Asociación de Consejeros de Finanzas Personales de EU sugiere evitar la compra de esos títulos; destacó un riesgo político en esas acciones, pues su emisión parece tener una motivación electoral.
General Motors  (Foto: CNN)
Doron Levin
FORTUNE -

Analistas financieros desaconsejan la compra de acciones de General Motors Co., así que piénsalo dos veces si considerabas invertir en la oferta pública inicial (OPI) que la automotriz  planea lanzar este mes. GM continúa siendo una inversión no recomendada para individuos, opinan varios miembros de la National Association of Personal Financial Advisors (asociación estadounidense de consejeros de finanzas personales). La automotriz, si bien con suficiente liquidez aportada por el Gobierno (50,000 millones de dólares), no ha mostrado rentabilidad sostenida ni que puede competir con Toyota, Honda, Hyundai y otros fabricantes extranjeros.

De acuerdo a los consejeros, invertir en acciones de GM sería incluso más equivocado para empleados y concesionarios de la compañía, para quien GM ha reservado 5% de las acciones de la OPI. La familia GM ya depende mucho, quizás demasiado, de la reorganización de la firma, no necesita más riesgo.

El planificador financiero Ted Feight cuestionó la demanda de acciones de GM, calificando la oferta pública como "política", pues la mayor parte de las acciones de la OPI pertenecen al Tesoro estadounidense, que tiene una participación del 61%.

Warren Ward, también planificador, concuerda que la OPI de GM podría tener más motivaciones políticas que financieras. "Me da la impresión de que se está presionando para esa venta antes de que la compañía estuviera lista, como parte de una postura electoral", escribió en un correo. Los trabajadores de GM, agregó, ya poseen "suficientes" acciones de GM a través de la participación del 17% en manos del fideicomiso del sindicato United Auto Workers.

Los riesgos de una inversión post-quiebra

Los expertos en inversiones no se inclinan a favor del riesgo inherente a compañías que se reestructuraron tras acogerse a la bancarrota. La credibilidad de GM se ha deteriorado debido a un temor extendido de que la nueva compañía es sólo una versión mejorada (financieramente) de la antigua, que arrastra los mismos malos hábitos y la misma debilidad cultural que la llevaron a la quiebra.

"La reestructuración de GM es como la bancarrota para un drogadicto. Puede que la deuda se haya borrado, pero los problemas que los llevaron por ese camino no han desaparecido. Es una cuestión de tiempo para que vuelvan a Washington a pedir más dinero", indica el asesor financiero Jim Heitman.

La firma Fifth Third Asset Management, con sede en Michigan, vendió la participación de capital y deuda que tenía en GM en 2006, según comenta el estratega Mitch Stapley. Cuatro años después, Stapley encuentra más razones para evitar tener acciones de la nueva GM. La principal es que tiene sus dudas respecto a la directiva de la automotriz.

"¿Cuatro directores en 28 meses? Eso es una luz de alarma en cualquier organización. Estás comprando un equipo directivo y su capacidad de liderazgo", explica Stapley, a quien le preocupa la posición competitiva de GM y pone como ejemplo a su suegro, un electricista que abandonó su política "compra lo hecho en Estados Unidos" para adquirir un auto de la automotriz surcoreana Kia.

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