Historia de un fraude ‘con olor a gas’

¿Cómo es que la operadora Stephanie Rae Roqumore estafó a grandes empresas del sector gasero? 6.8 mdd parecen poca cosa, pero la forma en cómo lo consiguió genera grandes interrogantes.
fraudes  (Foto: Jupiter Images)
HOUSTON (CNN) -

De acuerdo al estándar de los últimos escándalos financieros, la presunta estafa por venta de gas natural de Stephanie Rae Roqumore por 6.8 millones de dólares podría ser poca cosa, pero genera grandes interrogantes. ¿Cómo pudo una sola operadora de gas de Houston embaucar a las mayores compañías energéticas del mundo durante ocho años? Después de todo, se suponía que la revisión de las normas de comercialización y prácticas financieras tras el colapso de Enron debía dificultar, sino imposibilitar, que se perpetuara un fraude de estas características.

En septiembre, agentes del FBI allanaron la casa de Roqumore en los suburbios de Houston en busca de evidencias de que habría estafado al menos a 11 compañías energéticas.

Entre las pilas de papeles incautadas de la casa de casi 280 metros cuadrados había registros bancarios de firmas de comercialización que Roqumore habría embaucado, como Occidental Petroleum, Coral Energy Resources de Royal Dutch Shell Plc, Hess Corp. y el gigante privado de materias primas Cargill.

Agentes federales también incautaron dos armas -una hallada bajo un colchón- municiones, documentos de una póliza de seguro de vida por un millón de dólares y una citación del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus sigas en inglés), según la orden de allanamiento y captura.

El ardid por 6.8 millones de dólares expuesto en una acusación con 18 cargos por fraude por telemercadeo y lavado de dinero parece sencillo.

"Estamos revisando la evidencia en este momento y la señora Roqumore conserva su inocencia", dijo en una declaración Wendell Odom, defensora de Roqumore.

Roqumore, de 48 años, quien se declaró inocente de los cargos, está acusada de comprar gas natural a firmas presentando estados contables falsos para obtener líneas de crédito. Luego vendía el gas a contrapartes como ConocoPhillips, pagando una fracción del precio de compra o en algunos casos nada en absoluto, de acuerdo a la acusación.

Registros judiciales y documentos públicos contienen numerosos elementos que llevan a sospechar que Roqumore estaba en problemas financieros.

También muestran que la mujer se declaró culpable a los cargos de robo agravado en 1999. Roqumore y su empresa matriz, SRR Energy Management Resources, presentaron la bancarrota en el 2006, y sin embargo las firmas continuaron extendiéndole crédito para comprar gas natural hasta el 2010.

"Lo que resulta sorprendente es que ella se haya salido con la suya durante tanto tiempo", dijo Craig Pirrong, director de mercados energéticos en el Global Energy Management Institute de la Escuela de Comercio Bauer de la Universidad de Houston.

Su orden de arresto fue firmada por un juez federal el 13 de septiembre. Quedó en libertad tras pagar una fianza de 50,000 dólares, pero tiene prohibido trabajar en el sector financiero y no puede ser su propia empleadora. También tiene prohibido sacar cualquier tipo de línea de crédito. La jueza distrital de Houston Lynn Hughes estableció que el juicio se llevará a cabo el 18 de enero.

Según su abogado, Roqumore tiene un nuevo empleo, una condición de su liberación. Gas Energy Management, una de las compañías que la mujer creó para operar, ahora está cerrada. La ex oficina de Gas Energy Management, ubicada en barrio de Houston, ahora está ocupada por una firma de personal.

Roqumore afronta pena de prisión perpetua si es hallada culpable y sentenciada a la pena máxima en todos los cargos. Sobre ella también pesa un embargo por 3.75 millones de dólares, según la acusación.

Hess, Cargill, Shell y Occidental se negaron a formular declaraciones sobre el caso.

¿Quién es ella?

Una relativa desconocida en la activa comunidad de la comercialización del gas en Houston, Roqumore se las arregló para llegar a hacer negocios con compañías bien posicionadas en un momento en el que las prácticas comerciales estaban siendo vigiladas de cerca por los reguladores.

Como una empresa de una sola persona, puede que los presuntos falsos documentos financieros de Roqumore hayan sido difíciles de verificar, dijo Art Gelber, fundador de Gelber & Associates, una firma de asesoramiento especializada en prácticas de comercio energético con sede en Houston.

Puede que los operadores energéticos bien posicionados hayan estado dispuestos a hacer negocios con nuevos socios en ese momento, dijo Gelber.

"En momentos de crisis es cuando surge la oportunidad", explicó.

Según una transcripción de una reunión de acreedores de su caso de quiebra, Roqumore dijo que trabajó como contadora en la industria del petróleo y el gas durante 15 años en compañías como Halliburton Co, Dynegy Inc. y el quebrado gigante energético Enron Corp.

Si bien ella no operó mientras trabajaba en esas compañías, ya sea como empleada o contratista, dijo haber manejado la parte administrativa después de realizados los acuerdos energéticos. En ese rol, Roqumore obtuvo el conocimiento necesario para comprar y vender gas natural y además desarrolló relaciones con los operadores.

"Me veía regularmente con los operadores en el piso de transacciones", decía Roqumore en el documento del caso de su quiebra.

Aunque contadora de formación, Roqumore dijo haber reprobado su examen de Contador Público Certificado (CPA, por sus siglas en inglés) en 1990, según una transcripción que formaba parte del caso de su bancarrota.

En un comienzo le fue bien en sus operaciones de gas en el 2002, pero empezó a toparse con problemas un año más tarde, cuando según los fiscales adquirió gas por 1.5 millones de dólares de la unidad de marketing de Dominion Resources con un crédito obtenido con documentos falsificados.

La unidad de marketing nunca cobró por el gas entregado en abril y mayo, según documentos judiciales.

La unidad de Dominion presentó la demanda en el 2005, ganando 1.8 millones de dólares más intereses en un proceso abreviado, contra SRR Energy Management Resources. Roqumore es la única accionista de SRR.

"Nunca hemos cobrado nada porque nunca nadie pudo ubicar activo alguno", dijo un portavoz de Dominion, agregando que su compañía está cooperando con la investigación del FBI.

Para fines del 2003, Roqumore dijo no estar ganando dinero alguno con sus operaciones.

"Terminaba vendiendo (gas) a menos de lo que lo había comprado, sólo para sacarme de encima el gas", declaró según documentos judiciales.

Siguió operando sólo para ingresar dinero en su firma y estaba cada vez más desesperada por volver a los días cuando ganaba buenas sumas con sus operaciones.

"Una piensa, bueno, tal vez este será el mes. Una estaba haciendo grandes operaciones, pero ahora de repente, ya no más", decía Roqumore en documentos de la quiebra.

Roqumore, quien tiene un hijo, ganaba lo suficiente para vivir en una gran casa con un jardín bien cuidado en el exclusivo proyecto "Shadow Creek Ranch", unos 32 kilómetros al sureste del centro de Houston. Documentos de la quiebra mostraron que era propietaria de tres lujosos autos Lexus y de un tiempo compartido de alto nivel en Florida, cerca de Orlando.

"Parecía que lo tenía todo. Tenía una vida bastante buena, lindos autos. Pudo enviar a su hijo a la universidad", comentó su vecina Belva Smith a la estación televisiva de Houston KTRK poco después del arresto de Roqumore.

En archivos de la quiebra, SRR Energy Management Resources presentaba en el 2004 ingresos brutos por 4.5 millones de dólares. Eso cayó a 2.4 millones de dólares en el 2005 y a menos de 638,000 dólares en la primera mitad del 2006.

Para mantener su operación comercial a flote, Roqumore se volcó a las apuestas como pasatiempo, realizando frecuentes viajes a los casinos de Luisiana. Logró su primera "gran ganancia" de 10,000 dólares en octubre del 2002, pero registros del casino presentados como parte de su caso de quiebra muestran que tenía buenos y malos años.

Roqumore prefería las máquinas tragamonedas, un juego con probabilidades a favor de la casa que son difíciles de superar. Regularmente retiraba decenas de miles de dólares de sus cuentas para apostar, expresó en documentos judiciales.

¿Cómo lo hizo?

Las operaciones de gas natural colapsaron en el 2002 después de que Enron quebrara y que la justicia enviara a la cárcel a decenas de personas acusadas de manipular los precios de gas.

En esos casos, los operadores fueron acusados de reportar precios falsos -favorables a sus compañías- a publicaciones especializadas de la industria, que se basaban en estas cifras para crear índices que establecían los valores del gas.

Además de condenas a prisión, la Comisión del Comercio de Futuros sobre Materias Primas de Estados Unidos multó a 12 compañías, incluyendo a Duke Energy, American Electric Power Co Inc., El Paso Corp. y otras por más de 272 millones de dólares por divulgar falsos precios del gas del  2002 y el 2005.

Dynegy, El Paso, Williams, Reliant Energy y muchas otras firmas redujeron sus equipos comerciales y restringieron drásticamente su actividad de marketing del gas.

"Muchas empresas subestimaron seriamente el riesgo crediticio asociado con la compraventa de energía en la era previa al 2002. Sin duda ese no fue el caso después de eso", dijo Pirrong, de la Universidad de Houston.

Las preocupaciones sobre el riesgo crediticio de la contraparte dieron lugar a un mayor uso de procedimientos de compensación para transacciones de energía con base a derivados, pero eso no repercutió en el tipo de operaciones de gas físico usado por Roqumore.

"Hay una examinación más rigurosa del crédito, pero eso no significa que uno vaya tener un sistema 100% perfecto que lo vaya a sostener todo. Un defraudador inteligente podría salirse con la suya por un tiempo. La industria intensificó los estándares y prácticas crediticias después de su experiencia cercana a la muerte en el 2002", afirmó Pirrong.

A comienzos del 2000, cuando Roqumore presuntamente abrió su propia firma de compraventa de gas, a menudo a cualquiera le resultaba difícil obtener crédito para operar con gas natural.

Ese "era uno de los principales lamentos y algo que estaba haciendo que los volúmenes operativos se agotaran y llevando a la gente a entidades de compensación", agregó Pirrong.

Desde entonces, los cambios organizacionales en compañías que compraban y vendían materias primas de energía y la contratación de importantes directivos de riesgo han alterado el comercio del gas desde los días previos a Enron, explicó.

La Comisión de Directores Generales de Riesgo se conformó en el 2002 como un grupo independiente para inyectar algo de disciplina en el sector mediante el desarrollo de mejores prácticas para estandarizar el riesgo y la administración en operaciones de energía física y financiera.

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En consecuencia, dijo Pirrong, a la industria le está yendo mucho mejor al reconocer los problemas potenciales.

"Nada enseña tanto una lección como cuando la gente va a prisión. La industria se hizo más estricta, pera no para decir que es perfecta", concluyó.

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