¿Qué hará Berkshire después de Buffett?

El sucesor de Warren Buffett no sólo deberá conducir a la corporación de una forma eficaz; Berkshire Hathaway también requiere una junta directiva correcta para vigilar y promover su futuro.
buffett  (Foto: AP)
Eleanor Bloxham

A raíz de la dimisión de David Sokol de Berkshire Hathaway, y de la revelación de que éste compró acciones de Lubrizol antes de que Berkshire decidiera comprar la compañía química, se ha hecho evidente que los inversionistas necesitan considerar más elementos además de quién reemplazará a Warren Buffet como presidente y CEO del conglomerado. También tendrán que considerar seriamente las prácticas de sucesión y gobernanza de la directiva de Berkshire Hathaway. Los problemas asociados al gobierno corporativo de Berkshire no deberían ser novedad para quienes invierten en acciones de Berkshire. Cualquier inversor nuevo o potencial que leyera los documentos regulatorios que la compañía presentó el 11 de marzo debería haber entendido claramente el mensaje sobre la gobernanza de la firma.

A medida que avance la investigación de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) sobre el caso Sokol, será interesante ver si las problemáticas de Berkshire han encendido las alarmas en la entidad reguladora.

¿Cuáles eran los indicadores de que Berkshire estaba expuesta a un accidente de ese tipo?

De acuerdo con lo que refleja el documento regulatorio, el control de riesgo en Berkshire parece ser muy deficiente. El documento, que dedica sólo tres oraciones al control de riesgo, dice que la junta directiva "recibe reportes" al menos dos veces al año sobre los riesgos que enfrenta la corporación, y al menos una vez al año sobre los segmentos de negocio de la compañía. También indica que el comité de auditoría "discute" las políticas de riesgo y de evaluación de riesgo.

La sección del documento relativa al comité de auditoría no especifica en qué consisten estas discusiones sobre riesgos, sólo manifiesta que el comité "ayuda a la junta directiva supervisando que la corporación cumpla con los requisitos legales y regulatorios".

Esperemos, pues, que el comité auditor emprenda una revisión seria a los procesos de control interno de la firma, no sólo en lo que respecta a los problemas citados por la SEC, sino a las cuestiones asociadas a las negociaciones de Sokol.

A diferencia de otras firmas que cuentan con comités independientes para remuneración, designación y gobierno corporativo, Berkshire combina los tres comités en uno. ¿Por qué no hacerlo así? El comité compuesto sólo se reunió dos veces el año pasado y a los directivos no se les paga por asistir a esas reuniones, lo que sugiere que la compañía no otorga un valor importante a esas actividades.

El comité de auditoría sólo se reunió cinco veces, una cifra baja para el mundo corporativo actual. El dato es revelador, especialmente a la luz de la reciente escaramuza que el conglomerado libró con la SEC, donde la entidad reguladora pidió explicaciones por las amortizaciones de ciertos títulos de Berkshire.

Según el documento, la junta directiva en su totalidad sólo se reunió en tres ocasiones el año pasado. Las descripciones que aparecen en el documento regulatorio sobre las acciones de la junta sugieren que ésta se encuentra, de forma preocupante, bastante desconectada de los tejemanejes de Berkshire. ¿Sólo tres reuniones? Al parecer, no es una junta directiva muy activa.

Pero otra vez, el pago de 900 dólares (cifra mezquina) por reunión -que reciben los directivos que no son miembros del comité de auditoría- y que llega a un total de 2,700 dólares por cabeza, no es mucha compensación para servir en la junta. Esto refleja bien el valor que Buffett da a la asesoría y a la supervisión que recibe de su junta directiva.

El documento también desdeña algunos temas de importancia para muchos inversores.

Sobre la separación de los cargos de CEO y presidente dice: "El señor Buffett opina que un accionista mayoritario que participe activamente en el negocio, como es el caso actual y así ha sido el caso para el señor Buffett durante 40 años, debe desempeñar ambos cargos (de CEO y presidente). Esta opinión es compartida unánimemente por la Junta Directiva de Berkshire. La Junta no ha designado a un director independiente".

Sobre las designaciones de los miembros del Consejo Directivo: "Al identificar a los candidatos a consejero directivo, el Comité de Gobernanza, Remuneración y Designación no busca la diversidad, como sea que se la defina", explica el documento. Y en efecto, no hay mucha variedad en lo que respecta a la edad: el consejo directivo está conformado por 12 miembros, la mitad de los cuales está entre los 79 y 87 años. El miembro más joven tiene 48 años.

Sobre las políticas de remuneración de los consejeros o say on pay, Berkshire recomienda que ese mecanismo de votación consultiva sea tan infrecuente como sea posible -cada tres años-, mientras que inversionistas y asesores prefieren que se haga anualmente.

Los problemas de gobierno corporativo en Berkshire son evidentes, pero los inversionistas deberían preguntarse por el futuro.

¿Qué sucederá cuando Buffett ya no esté? ¿Funcionará para los inversionistas el viejo modelo de gobernanza? ¿Qué tipo de cultura heredará su sucesor, basándose en ese desinteresado consejo directivo? ¿Cómo operará la administración de la empresa? ¿Podrá una junta de esas características ayudar a Berkshire a transitar hacia el futuro? Berkshire no respondió a la solicitud de comentar estas interrogantes.

El sucesor de Warren Buffett no sólo necesitará aplicarse para que la compañía sea más eficiente. Berkshire también necesitará una junta directiva adecuada para supervisar y promover su futuro. Esas son las preguntas que los accionistas de largo plazo deben considerar hoy, pues supondrán la prueba definitiva del legado de Buffett.

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Eleanor Bloxham es CEO de The Value Alliance and Corporate Governance Alliance, firma de consultoría gerencial.

 

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