Ciudad Toyota luce una condición crítica

Las empresas de autopartes están siendo ‘estranguladas’ con la parálisis del sector tras el tsunami; sin una salida clara, los proveedores más pequeños que no soporten serán disueltos o adquiridos.
toyota  (Foto: CNN)
CIUDAD TOYOTA, Japón -

Para Fumihiro Shimizu y la empresa de autopartes que su familia tiene en Ciudad Toyota, ser proveedor secundario de la mayor automotriz de Japón nunca ha sido fácil. Incluso en los años de auge, los márgenes eran exiguos ya que Toyota Motor Corp. y otras marcas exigían al máximo a los proveedores para vencer la competencia de rivales extranjeros y mantener bajos los precios.

Ahora, como el terremoto de magnitud 9 que devastó la costa noreste de Japón detuvo virtualmente toda la producción automotriz en el país desde el 11 de marzo, Shimizu afirma que a su compañía aún le espera su prueba más dura.

"La situación nunca fue tan grave. Las zonas afectadas por el tsunami son un desastre, pero la industria automotriz aquí está siendo estrangulada. Los edificios están en pie pero dentro, estamos muriéndonos económicamente", dijo Shimizu.

Shimizu Kogyo es uno de los cientos de proveedores de autopartes en Ciudad Toyota que han sido víctimas del terremoto y la subsiguiente fuga radiactiva en una planta nuclear, que interrumpieron la producción y la distribución en el noreste de Japón.

Como se espera que la recuperación total demore meses, el costo para la industria automotriz japonesa será significativo.

Y sin una clara salida a la vista, muchos dicen que el resultado será la disolución de los proveedores más pequeños y más débiles que no podrán cumplir con sus obligaciones.

"Muchas de estas compañías trabajaron sólo nueve de los 23 días hábiles de marzo", dijo Yusuke Yamakawa, gerente en jefe de la sucursal de Nagoya de Tokyo Shoko Research, cerca de Ciudad Toyota.

"Algunos subcontratistas financieramente débiles empezarán inevitablemente a cerrar en abril", añadió Yamakawa.

¿Declive al estilo Detroit?

Si bien los tiempos son difíciles y se esperan algunas quiebras, pocos en la Ciudad Automotriz de Japón ven probabilidades de un declive al estilo Detroit.

El desempleo en Detroit se encuentra entre los más altos de Estados Unidos debido a que General Motors, Ford Motor Co y Chyrsler cerraron decenas de fábricas en las últimas décadas, cuando las ventas cayeron dada la competencia cada vez mayor de las marcas asiáticas.

Las compañías de partes más pesadas en Ciudad Toyota podrían adquirir a sus rivales más pequeños que están en problemas. Pero sin ellos, Toyota podría gradualmente perder su cómoda cadena de suministro que le ha permitido mantener gran parte de su producción en Japón.

Aunque se encuentra a cientos de kilómetros de las regiones más gravemente afectadas por el terremoto, el tsunami y la radiación, Toyota ya parece una ciudad distinta.

La falta de componentes electrónicos y fabricados con resina de la región ha forzado a automotrices como Toyota y Fuji Heavy Industries Ltd a suspender la mayoría de sus líneas de ensamblaje, resultando por ahora en una pérdida de producción de al menos medio millón de unidades.

Las carreteras están libres de los camiones de 10 toneladas que usualmente transportan partes hasta las cinco plantas de ensamblaje de la ciudad. En cambio, el auge de actividad se encuentra en los salones de pachinko -la forma de apuestas más popular de Japón.

Los restaurantes al mediodía están llenos de familias pues que se dijo a los trabajadores que tomaran un tiempo de descanso.

Fabricantes de autopartes en esta ciudad de 420,000 habitantes dicen nunca haber dejado de trabajar durante más de un mes. El récord había sido dos semanas, cuando Toyota suspendió la producción para deshacerse del exceso de existencias que se produjo tras el estallido de la crisis económica de 2008.

Aproximadamente un quinto de los habitantes de Ciudad Toyota trabajan en el sector manufacturero automotriz.

Analistas dicen que compañías pequeñas y medianas aún tienen préstamos pendientes de la crisis financiera, lo que significa que los bancos se resistirán a darles más dinero a las firmas que más lo necesiten.

Un funcionario de la oficina de desempleo de Ciudad Toyota dijo que en los últimos días, se habían recibido entre 40 y 50 llamadas de compañías preguntando por el apoyo gubernamental para seguir pagando los sueldos en caso de que tengan que suspender sus operaciones por completo.

Gestión de riesgo

Los trabajadores ya están buscando formas de ocupar el tiempo.

En uno de los salones de pachinko no muy lejos de las oficinas centrales de Toyota, aproximadamente una decena de máquinas tragamonedas estaban ocupadas casi al máximo por hombres en edad laboral que fumaban como chimeneas.

"Desde el terremoto, diría que hemos visto un aumento en el tráfico del 20 al 30%", dijo el subgerente de la tienda, quien pidió que ni él ni el comercio fuesen identificados.

"Debido a todo lo que está ocurriendo en el norte, una empresa como la nuestra tiende a ser criticada por personas que piensan que es socialmente inapropiado estar dirigiendo un negocio de entretenimiento en un momento como este. Pero como las fábricas están cerradas, algunos de esos trabajadores necesitan algo para pasar el tiempo", agregó.

Si bien la interrupción en el suministro ha afectado a todas las automotrices japonesas e incluso a algunas extranjeras, la debacle actual fue un golpe particularmente cruel para Toyota.

Para dividir su riesgo geográfico, el mayor fabricante de autos del mundo comenzó en los últimos años a establecer un tercer centro de producción en la región de Tohoku, que sufrió toda la fuerza del terremoto y el tsunami.

Toyota produce más de dos tercios de sus vehículos en Japón y en su ciudad homónima y sus alrededores, y el resto debía ser trasladado a la región de Kyushu al sur y a Tohoku.

El presidente de Toyota, Fujio Cho, celebró el mes pasado la inauguración de la nueva fábrica subsidiaria de Central Motor con capacidad para producir 120,000 unidades al año cerca de la golpeada ciudad de Sendai. La planta sufrió algunos daños a sus instalaciones y equipamiento por el sismo.

Toyota está luchando por volver a producir lo que pueda. Hasta ahora, ha retomado la limitada producción del Prius y otros dos modelos híbridos en dos fábricas, incluyendo la planta Tsutsumi en Ciudad Toyota.

También está produciendo piezas de repuesto y partes para producción en el extranjero.

Eso ha ayudado a que Okuda Industry, un proveedor de segundo nivel, en las últimas dos semanas llevara su producción de partes de motor y transmisión a un 70% de los niveles previos al terremoto. Aunque sus pares en Ciudad Toyota afirman que tiene suerte, el presidente Kiyohito Okuda dice que eso no fue suficiente para generar una ganancia.

"Estaremos en rojo este mes", dijo Okuda, refiriéndose a marzo. "De modo que si funcionas del 0 al 20%, como pienso que muchos proveedores lo están haciendo, has pasado el punto de preocuparte por perder dinero, es mucho, mucho peor," afirmó.

El desastre ocurrió justo cuando los proveedores de Toyota, como la automotriz misma, se estaban recuperando de una caída en las ventas tras tener que retirar vehículos del mercado y la recesión internacional anterior.

Debido a que la fortaleza del yen está paralizando sus operaciones domésticas, Toyota había reducido su producción diaria de vehículos en Japón a alrededor de 12,000-13,000 unidades, a aproximadamente un 70% de sus mejores años.

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