Facebook vende acciones de élite

No cualquier persona puede comprar valores de la red social, para ello el inversor debe tener 1 mdd; aunque se han abierto los procesos para adquirir los títulos, el mercado aún es reservado.
facebook fundador  (Foto: CNN)
Dan Primack

No puedo comprar acciones de Facebook, aunque haya muchas acciones a la venta. Quizás tú tampoco puedas comprarlas, pues estos acuerdos son comerciados de forma exclusiva, en mercados privados que dejan fuera a la gran mayoría de los estadounidenses. Sí, es elitista, es discriminatorio y al mismo tiempo, es completamente apropiado. Las colocaciones privadas, en las que las compañías recaudan capital de un grupo selecto de inversionistas, han tenido presencia desde hace décadas. Normalmente consisten en acuerdos institucionales, como las primeras inversiones en la red social por parte del fondo de cobertura Clarium Capital y la compañía de capital de riesgo Accel Partners.

Lo que ha pasado recientemente es que surgió un nuevo grupo de intermediarios para ayudar a democratizar el proceso, creando subastas virtuales en las que los individuos pueden comprar acciones, igual que las instituciones, no sólo en la red de contacto, sino también en otras compañías de moda como Groupon, Twitter y Zynga.

Lo que no ha cambiado es que la Comisión de Mercados y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) aún restringe la participación, pues por ahora es exclusiva de los ‘inversionistas acreditados'.

Hay una gran variedad de formas de calificar, pero la más común es teniendo, al menos, 1 millón de dólares de valor neto (excluyendo tu vivienda). Algunas personas con ingresos menores pueden tener acceso indirecto a través de planes de retiro laborales, algunos de los cuales invierten en fondos de capital de riesgo y fondos de cobertura, pero sólo si trabajan para el estado o para alguna de las pocas compañías que aún ofrecen pensiones garantizadas.

Por una variedad de razones legales y estratégicas, la mayoría de los participantes de planes de retiro 402 (k) no necesitan aplicar.

Todo esto suena un poco disparejo. El bloguero de economía Felix Salmon resume esta situación: "Lo que temo es que las masas terminen siendo propietarios de la escoria del mundo de capital, de las acciones sobrevaluadas que nadie más quiere".

Pero la solución no es colocar una participación de Twitter en todos los bolsillos. De hecho, eso podría ser contraproducente.

Para empezar, no hay garantía de que estas inversiones vayan a ser rentables. Incluso los mejores capitalistas de riesgo suelen anotar un jonrón en uno de cada diez batazos, entonces mezclan unos sencillos o dobles antes de dar una probada al resto.

Y eso es con la ventaja de la información financiera subyacente y el acceso a los ejecutivos de la compañía, que están ausentes de muchas de estas ventas de mercados privados (los compradores suelen obtener un poco más que estimaciones de terceras personas).

Lo más importante es que compañías como Facebook creen que lo que más les conviene es permanecer privados el mayor tiempo posible. Si confían en su juicio, que deberían hacerlo si son algunos de los que piden a gritos las acciones del sitio, también deberían confiar en que permanecer privados es la forma más segura que ellos tienen para seguir creando empleos y sumando bienestar para sus empleados, muchos de los  cuales aún no son plutócratas.

Históricamente, las compañías se gradúan de lugares privados para convertirse en ofertas públicas porque la segunda condición puede producir mayores inversiones y perfiles más altos. Además, es la única forma de ofrecer una opción de liquidez continua a los empleados.

De hecho, esa es la única razón por la que se crearon los intercambios de acciones públicas: para que las compañías crezcan. Si la industria privada creó un nuevo medio para lograr el mismo objetivo, o al menos para superar unos cuantos frenos, entonces, ¿con qué derecho los obligamos a que nos ofrezcan acciones?, fijamos todo tipo de reglas en empresas privadas, pero nunca permitimos que tengan dueños no deseados. Es el tipo de situación que haría que muchos empresarios potenciales busquen el trabajo de consultoría más cercano.

Además, hay razones válidas que justifican los estándares de los inversionistas acreditados (que había sido una postura fija hasta 1982, hasta que Dodd-Fank abrió la puerta a los ajustes de "inflación de precios").

Las inversiones en compañías privadas cargan mucho más riesgo que las compras en acciones públicas, debido a la escasez de información disponible. Ocurre lo mismo con compañías jóvenes, sobre todo las tecnológicas, que suelen agotarse después de su flama inicial de popularidad.

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Incluso si suponemos que hay un IQ equitativo entre inversionistas, entre los ricos y el resto, los ricos aún pueden costear mejor una pérdida, que muy probablemente va a llegar.

 La SEC no exige que yo realice una meticulosa investigación antes de acabarme los ahorros de toda mi vida en una acción pública insignificante, pero al menos se asegura de que haya tenido la oportunidad de hacerlo.

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