Eric Lefkofsky antes de Groupon

El principal accionista de la firma tiene una historia que a los inversionistas les gustaría saber; su pasado incluye rápido crecimiento de ingresos con grandes pérdidas y varias demandas.
groupon  (Foto: Cortesía Fortune)
Kevin Kelleher

"Vamos a divertirnos... vamos a anunciar todo... vamos a ser raros y SALVAJEMENTE positivos en nuestras predicciones... vamos a llevar esto al extremo... y si nos va mal en el camino a quién le importa... ES EL MOMENTO DE SER RADICALES... NO TENEMOS NADA QUE PERDER...". -Eric Lefkofsky, empresario serial. Se trata de una cita de la era del punto-com. Es lo que esperarías de un ejecutivo novato en aquel entonces, cuando todo giraba en torno al dinero y no sobre crear algo bueno. Fue escrito en un correo del cofundador de una compañía llamada Starbelly.com, que se etiquetó como proveedor B2B, cuando la gente reaccionaba a esa frase con una cara seria.

A principios de 2000, Starbelly se vendió a otra compañía llamada Ha-Lo Industries, por 240 millones de dólares, gran parte de los cuales fueron para el autor de esas palabras, un hombre llamado Eric Lefkofsky. No mucho después de la transacción, Ha-Lo se declaró en bancarrota. Los accionistas culparon al acuerdo de Starbelly, y se emitió una serie de demandas.

Eric Lefkofsky es el cofundador y presidente de Groupon, que la semana pasada emitió su oferta inicial pública valuando a la compañía en 30,000 millones de dólares, así como a su accionista mayoritario, con una participación pre-IPO de 22% en la compañía. Los otros cofundadores son Andrew Mason (participación de 8%), el rostro público de Groupon, y Bradley Keywell (participación de 7%), quien también cofundó Starbelly con Lefkofsky. Antes, Starbelly, Keywell y Lefkofsky fundaron una compañía de ropa deportiva llamada Brandon Apparel.

Entonces, ¿por qué importa una vieja cita? Todos recuerdan cosas dichas hace una década y se arrepienten hoy, y el fracaso no es algo de lo que se deba de avergonzar alguien en la tecnología. Normalmente es anunciado como una marca de haberle apuntado a la luna, es algo gratificante, no frustrante.

Pero la IPO de Groupon colocó incómodamente los reflectores sobre Lefkofsky. Aunque parte de la atención se concentra en su ambición como inversionista en compañías tecnológicas, otros ven una historia sucia y crean puntos paralelos entre el pasado y el presente. El historial de Lefkofsky, que refleja fracasos y éxitos, tiene algunos puntos clave: rápido crecimiento de ingresos acompañados de grandes pérdidas, una afición por vender acciones tempranas y demandas por parte de los inversionistas, prestamistas y clientes que sienten que fueron engañados.

Lefkofsky comenzó su primera compañía, Brandon Apparel, comprada por él y Keywell después de graduarse en 1994. "Fue un gran fracaso", escribe Lefkofky en su blog. Al principio, la compañía, al igual que Groupon, vio un crecimiento rápido con ganancias al alza, de 2 a 20 millones de dólares. Pero no fue lo suficientemente rápida como para pagar las deudas. "Sobre-apalancamos a la compañía y se derrumbó por el peso de la deuda", dijo Lefkofsky.

Demandas desatadas

El riesgo de fracaso es inherente al espíritu emprendedor, pero Brandon Apparel generó una serie de demandas. Un prestamista, Johnson Bank, demandó a Lefkofsky y ganó un juicio por 11 millones de dólares. El ex dueño de Brandon supuestamente demandó a la compañía, así como National Football League Properties y Major League Baseball Properties. La ciudad de Columbus, Wisconsin, prestó a Brandon 750,000 dólares para crear empleos en la ciudad, pero la compañía cerró la planta poco después de obtener el préstamo y la ciudad se vio obligada a cancelar el préstamo. "Básicamente abandonaron Columbus, y esa era su táctica", dijo un fiscal de Columbus en aquel entonces.

En marzo de 1999, Lefkofsky y Keywell fundaron Starbelly.com, que vendía playeras y tazas promocionales. En agosto de ese año, Starbelly recaudó 8 millones de dólares de Chase Capital y Flatiron Partners, un acuerdo que lo valuó en 32 millones de dólares, aunque la compañía estaba por registrar una pérdida de 2.5 millones de dólares en 183,000 dólares de ingresos, durante sus primeros seis meses de operación.

En enero de 2000, Ha-Lo Industries, una compañía de productos promocionales con cinco décadas de experiencia, compró Starbelly, ahora de 10 meses de edad, por 240 millones de dólares. Credit Suisse, uno de los aseguradores de Groupon, aconsejó a Ha-Lo sobre el acuerdo.

Lefkofsky y Keywell, que se unieron a Ha-Lo como ejecutivos y directores, mostraron un fuerte crecimiento en el valor de la compañía a pesar de las pérdidas significativas. Pero una vez más, todo se derrumbó. Ha-Lo pasó de ganancias operativas de un millón de dólares en 1999 a 64 millones de dólares en pérdidas operativas en 2000, gracias a 8 millones de dólares en costos nominales para los empleados de Starbelly, y 40 millones de dólares en la amortización de buena voluntad por el acuerdo. En julio de 2001, Ha-Lo solicitó la bancarrota (bajo una nueva administración, la compañía salió de la bancarrota como Halo Branded Solutions). Una vez más, llegaron las demandas, incluyendo una demanda conjunta que inculpaba a Lefkofsky.

Parece ser que Lefkofsky es para las demandas lo que Groupon es para los cupones. Su correo electrónico salió a la luz en una demanda de los accionistas al principio de la bancarrota de Ha-Lo. Primero fue reportado por Bill Alpert de Barron en una columna de 2007 sobre la siguiente compañía que fundó Lefkofsky, InnerWorkings. Alpert escribió una nota devastadora que sacaba a la luz las preocupaciones en torno a la IPO de Groupon. Llamó a InnerWorkings "un corredor glorificado de empleos impresos", alegaba que Lefkofsky "tenía una historia de engañar a los inversionistas después de prometerles transformar industrias" y dijo que InnerWorkings había intentado "oscurecer" la participación activa de Lefkofsky.

InnerWorkings -que ofrece servicios de impresión para las compañías- se hizo pública en 2007, vendiendo 7 millones de acciones a 9 dólares por acción. La acción cerró en 8.21 el miércoles. Hoy, InnerWorkings es una compañía con ingresos anuales de 480 millones de dólares.

Echo Global Logistics, una compañía de administración fundada por Lefkofsky, se hizo pública en 2009 y se comercia arriba de 14 dólares por acción. Ambas compañías son consistentemente rentables; ambas tienen márgenes operativos de 3%, y ambas sugieren que Lefkofsky aprendió lo suficiente de sus primeros errores como para crear compañías exitosas.

Pero InnerWorkings tiene dos llamadas de atención que deberían preocupar a los inversionistas de Groupon. La primera es la oferta accionaria de seguimiento de InnerWorkings: en enero de 2007, cuando su acción se comerciaba 82% por arriba de su precio a la oferta pública inicial, InnerWorkings vendió otros 8 millones de acciones, pero ésta vez, 5 millones fueron vendidas por personas internas, y la mayor parte fue vendida por entidades propiedad o afiliadas a Lefkofsky y su familia. Fue una estrategia poco usual: la mayoría de las compañías esperan a que caduque el periodo de cierre de seis meses antes de ofrecer más acciones. La otra advertencia de InnerWorkings involucra una demanda levantada por Sports Publishing LLC en 2008. Aunque la demanda fue retirada después de la contrademanda de InnerWorkings, la querella acusaba a InnerWorkings y Lefkofsky de ‘usar tácticas terroristas'. Sports Publishing contrató a InnerWorkings para publicar cerca de 300 títulos deportivos y reclamó que terminó debiéndole 2.5 millones de dólares a su vendedor.

Ahí es cuando las cosas se pusieron raras. La queja indica que Lefkofsky comenzó a controlar las operaciones de Sports Publishing. Decidió qué ‘préstamo' tendría la compañía para llevar a cabo sus operaciones, realizó llamadas amenazadoras constantes y amagó con obligar a la compañía a entrar en bancarrota si no cumplía con sus exigencias. Lefkofsky incluso amenazó con hacer que mataran al presidente ejecutivo de Sports Publishing, el Sr. Bannon. Después de casi destrozar a la compañía, Lefkofsky ofreció comprarla.

InnerWorkings llamó a estas acusaciones ‘absurdas y elevadas', y al igual que el correo que Lefkofsky escribió en Ha-Lo, o la estrategia de préstamo y abandono de Columbus, podríamos decir que es un incidente infortunado en el pasado de Lefkofsky antes de Groupon. Pero queda claro que los prestamistas, inversionistas y clientes han estado convencidos de que Lefkofsky los trató mal y eso los hizo buscar un remedio en la Corte. Ese patrón es mucho más oscuro que las historias típicas de empresarios jóvenes que arruinaron sus empresas por falta de experiencia.

A cobrar

Incluso después de los 18 años de experiencia de Lefkofsky como empresario, aún se tambaleó la semana pasada. Después de que Bloomberg TV sacó a la luz algo de 'mugre', Lefkofsky respondió que Groupon sería "altamente rentable". Ahora, Groupon quizás necesitará replantear su prospecto para aclarar esa predicción adelantada.

Una nueva solicitud también dejaría satisfechos a los accionistas para aclarar el papel de Lefkofsky en Groupon. La demanda de Sports Publishing revela que Lefkofsky quizás tenía una mayor participación en InnerWorkings que la indicada en su documento con la Comisión de Mercados y Valores (SEC, por sus siglas en inglés). En la solicitud de oferta pública inicial de Groupon, el presidente ejecutivo, Andrew Mason, confesó que sólo creó a Groupon para "que Eric dejara de molestarme". Groupon quizás será un éxito por las habilidades administrativas de Mason, pero aún no queda claro cuánto control tiene Lefkofsky sobre la compañía.

Esa pregunta debería preocupar a los inversionistas porque Lefkofsky y su familia ya cobraron 382 millones de dólares de Groupon antes de la solicitud de la oferta pública inicial. Keywell y su familia cobraron 156 millones, Andrew Mason 10 millones. El riesgo que es que Groupon seguirá los pasos de InnerWorkings y comenzará a comerciar con una pequeña flota. Unos meses después, cuando la demanda haya aumentado el precio de las acciones, los internos revelarán más acciones después de la oferta. Eso diluiría la acción y tendría repercusiones en el precio a largo plazo de Groupon. Lefkofsky y otros dentro de la empresa controlan los derechos de voto, así que cualquier inversionista que no esté de acuerdo tendrá poco poder para pedir el cambio.

En el debate en torno a la IPO de Groupon, los alcistas y los bajistas alegan si Groupon es otro Amazon, que atravesó años de pérdidas masivas para hacerse fuerte y deshacerse de la competencia. Pero hay otra diferencia clave entre Amazon y Groupon: el fundador de Amazon, Jeff Bezos, tiene un instinto brillante para navegar por el riesgo, como dejó claro durante la reunión con los accionistas el martes. Pocos accionistas de Amazon están molestos con Bezos: la acción ha generado rendimientos de 12,400% desde su oferta pública en 1997.

Lefkofsky, que al igual que Bezos comenzó sus aventuras empresariales en 1994, está igualmente familiarizado con el riesgo, pero con antecedentes no tan impresionantes. Sabe cómo generar ganancias fuertes a través de pérdidas incluso más grandes, en ocasiones con un efecto destructivo. Lefkofsky resume su credo como ‘te convendría caer rápido', y al parecer, cobra rápido.

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Esta ética podría estar bien en el mundo del capital privado, donde los inversionistas suelen tener suficiente valor neto y sofisticación para tolerar tal riesgo. Pero en los mercados públicos es otra historia, pues los inversionistas de clase media pueden verse seducidos por el atractivo de una IPO tecnológica.

Este vistazo cercano al pasado de Lefkofsky muestra que, aunque ha aprendido de sus fracasos, no es el nuevo Bezos. El prospecto de oferta inicial pública de Groupon debería llamar la atención de un inversionista sensible. El pasado rocoso de Lefkofsky llama más la atención que un cielo lleno de fuegos artificiales.

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