Reemplazar a Jobs es misión imposible

La sucesión del CEO de Apple ha creado discusiones entre los miembros del consejo, señala el WSJ; el reemplazo efectivo de un jefe marca la tendencia de una buena gobernabilidad en cualquier firma.
steve apple  (Foto: Cortesía Fortune)
Eleanor Bloxham

Elegir al sucesor de un presidente ejecutivo como Steve Jobs podría ser el trabajo menos deseado en Silicon Valley, pero es una tarea que la junta de Apple tendrá que llevar a cabo, lo quiera o no.

Recientemente, el Wall Street Journal informó, según fuentes no reveladas, que "algunos miembros de la junta de Apple Inc. han discutido la sucesión del presidente ejecutivo con reclutadores ejecutivos, y con al menos un director de una compañía de tecnología de alto perfil", y "parece ser que los directores no han estado actuando en nombre de la junta completa". El Journal informó que "en un correo electrónico, Steve Jobs escribió ‘Me parecen tonterías'", y que "un vocero de Apple se negó a hacer comentarios". 

Para la junta de Apple, se trata de una situación en la que no puede ganar. Si la junta no está trabajando de forma activa en la sucesión del presidente ejecutivo, hay un problema. Pero si los miembros de la junta están trabajando en la sucesión de forma ‘no oficial', también hay un problema. 

La junta de Apple ha estado bajo los reflectores desde un punto de vista gubernamental desde hace tiempo. Con el paso de los años, los problemas han incluido antefechar opciones de acciones, la falta de transparencia con respecto a la salud de Jobs, y las dudas en torno al plan de sucesión ejecutiva en la compañía. 

Pero los problemas que destacó la nota del Journal ofrecen una lección para cualquier junta corporativa.

Cuando hablo con directores, la sucesión del presidente ejecutivo suele sobresalir como uno de los problemas más importantes de sus juntas. Gran parte de esto tiene que ver con la dinámica de poder en la sala de juntas y con el papel del CEO. Cuando un presidente ejecutivo llega a la junta, puede ser difícil crear una línea divisoria clara entre el papel del CEO como miembro administrativo y el papel que debería tener como miembro de la junta. 

Si los miembros de cualquier junta están intentando lograr una sucesión ejecutiva de forma furtiva o a través de pequeñas camarillas de directores no autorizados, sin duda es una señal muy problemática de gobernabilidad corporativa. Los directores deberían usar sus propios canales adecuados para participar en la planeación de sucesión.

Al llevar el trabajo de la junta fuera de la línea, se puede ver un conflicto de trabajo dentro de la línea, pues hay un problema de proceso, poder y personalidad en la junta que necesita resolverse. A cualquier junta directiva le corresponde intentar atender la verdadera fuente de la dificultad en tales circunstancias, y no usar medios alternativos para lograr un objetivo. 

Apple tiene una estructura de liderazgo única en la junta, con dos directores paralelos. Jobs es parte de la junta pero no es el presidente, según el sitio web de la compañía. Una co-líder directora es la presidenta ejecutiva de Avon, Andrea Jung, quien también encabeza el comité de compensación. El otro es el ex presidente ejecutivo de Genetech, Arthur Levinson, quien también encabeza el comité de nominación y gobernabilidad. 

Aunque Apple se negó a hacer comentarios sobre el proceso actual de su junta, los lineamientos de gobernabilidad de la compañía -disponibles en su sitio web- tienen una sección llamada ‘revisión administrativa y sucesión', donde se menciona el papel del comité de compensación y de la junta entera, incluyendo en el proceso al presidente ejecutivo. 

Los lineamientos establecen que "el Comité de Compensación debe realizar y revisar con la junta una evaluación anual del desempeño de todos los directivos ejecutivos, incluyendo al presidente ejecutivo", y "la junta también revisa la evaluación de desempeño del CEO para asegurar que esté ofreciendo un liderazgo efectivo en la corporación. Como parte de la evaluación anual, la junta y el presidente ejecutivo deben realizar una revisión de desarrollo administrativo y la planeación de sucesión para la administración, incluyendo al presidente ejecutivo". 

Aunque la participación del CEO puede ser útil, pues el problema de la sucesión puede ser muy difícil, los miembros independientes de la junta deben establecer una autoridad clara sobre el proceso, alejados del presidente ejecutivo. Todas las juntas deberían revisar sus lineamientos y estatutos para asegurar que realmente tengan autoridad en este proceso, y deberían revisar cada año en qué extensión han creado un plan de sucesión sólido e identificar cualquier obstáculo que impida un proceso de trabajo flexible. 

La efectividad de la sucesión de un presidente ejecutivo marca la tendencia de una buena gobernabilidad en la junta en las compañías. Es importante en cualquier compañía, sin importar sus circunstancias. De hecho, representa una de las tareas más importantes que tiene una junta ante su compañía y ante todos sus accionistas.

¿Cuál es el mejor de los casos para Apple? Una situación en la que la junta esté trabajando en la sucesión ejecutiva usando canales adecuados y autorizados para hacerlo.

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