AOL le da la espalda a Michael Arrington

El fundador de TechCrunch, la influyente red de blogs de la firma, no tendrá autonomía editorial; la decisión afectará el destino de CrunchFund, el fondo de inversión privado en que invertiría AOL.
aol oficinas  (Foto: AP)
Dan Primack

La empresa de servicios de Internet AOL ha tenido una dura semana, que se ha puesto aún más difícil.

El jueves pasado se filtraron informes de que uno de sus empleados, el fundador de TechCrunch Michael Arrington, lanzaría un fondo de capital de riesgo que incluiría una aportación de ocho millones de dólares de AOL. Más tarde, una versión ofrecida por el diario New York Times citaba declaraciones positivas al respecto tanto de Arrington como del director ejecutivo de AOL, Tim Armstrong. 

Sin embargo, poco después un portavoz de la compañía (que según parece actuó a petición de Arianna Huffington, editora en jefe de The Hufftington Post) anunció que Arrington había sido despedido. Otro vocera de la empresa aclaró que Arrington aún trabajaba para AOL, pero en un cargo no editorial que le prohibía orquestar oportunidades de inversión a través de TechCrunch, la influyente red de blogs tecnológicos que actualmente es propiedad de AOL. 

Arrington, por su parte, se mantuvo al margen de esta escaramuza pública hasta el día de ayer, cuando demandó que a TechCrunch se le diera total independencia editorial o se le vendiera a él y a otros accionistas (AOL compró el sitio el año pasado).  

Pero AOL no le dará a TechCrunch autonomía editorial, ni tampoco la venderá a Arrington. Por el contrario, Fortune tiene conocimiento de que los ejecutivos de AOL han decidido cesar a Arrington. Se desconoce cómo lo harán, quizás a través de una notificación de despido, quizás Arrington presente una carta de renuncia. En otras palabras, el final de esta historia ya ha sido escrito, pero gran parte del último capítulo sigue en blanco. Eso incluye también el destino de CrunchFund, el fondo de inversión privado al que AOL le prometió dinero.

Es importante mencionar que, aunque creo que esta decisión es definitiva, AOL ha sido tan inconsistente durante la semana pasada que no me sorprendería que cambiara su postura (en especial porque es muy probable que, al irse, Arrington pida las perlas de la virgen, mientras que Hufftington sólo le ofrecerá minucias). 

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Al principio pensé que la gran perdedora en este asunto era Arianna Huffington, pero tal vez juzgué con demasiada ligereza. Hufftington claramente se equivocó al dar el visto bueno a un proyecto sin entender completamente las consecuencias que tendría en el plano de las relaciones públicas, y luego dio marcha atrás sin admitirlo. No obstante, parece que Hufftington tiene ahora más influencia en AOL que el propio director ejecutivo de la compañía (ambos estaban al tanto de la creación del fondo CrunchFund, pero Armstrong estaba más involucrado en su formación). Por otro lado tenemos a Arrington, que ha perdido tanto su empleo como su plataforma TechCrunch. Oh, AOL también se verá en el espinoso dilema de decidir si Arrington debe o no participar en la conferencia TechCrunch Disrupt a celebrarse la próxima semana (asumiendo que él esté dispuesto a asistir). 

Busqué a Arrington y a un representante de AOL para escuchar sus versiones, pero ninguno respondió a mi solicitud de comentarios.

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