El verdadero legado de Jobs: Apple Inc.

Steve Jobs se ha asegurado de que su amada empresa tenga las bases necesarias para perdurar; durante años, ha trabajado para que Apple sea exitosa sin él, aunque el resultado está por verse.
steve jobs abstracto  (Foto: Cortesía Fortune)
Miguel Helft

La última vez que el presidente de Apple, Steve Jobs, apareció en público antes de renunciar como presidente ejecutivo a finales de agosto no fue en un lanzamiento meticulosamente coreografiado de algún producto de Apple. Tuvo lugar en un salón común del Consejo de la Ciudad de Cupertino, donde Jobs realizó una aparición no anunciada en junio para dar a conocer los planes para un nuevo campus de un solo edificio de Apple, no lejos de la sede actual de Apple, One Infinite Loop. Sin embargo, en muchos aspectos, la presentación mostró a un Jobs por excelencia: El empresario presentó la gigantesca estructura con forma de anillo con una mezcla de estilo, teatralidad e hipérbole. "Es un poco como una nave espacial que hubiera aterrizado", dijo Jobs en algún momento. Luego agregó: "Creo que tenemos una oportunidad de construir el mejor edificio de oficinas en el mundo". No pasó mucho tiempo antes de que los blogueros de tecnología especularan sobre el iSpaceship.

El campus, en caso de ser aprobado y construido, contará con cerca de 13,000 empleados. Junto con la sede actual, que tiene espacio para 2,800 personas y la cual Apple tiene la intención de mantener, el iSpaceship proporcionará mucho espacio para crecer en los próximos años. (Apple tiene actualmente cerca de 12,000 personas en Cupertino, la mayor parte de ellas en un puñado de edificios viejos que renta y planea desalojar).

El iSpaceship, un gigante edificio futurista envuelto en enormes hojas de cristal curvado, tiene la elegancia y el dinamismo de tantas otras creaciones de Apple. También es la manifestación más visible de que Jobs ha estado trabajando duro en lo que podría ser su producto más importante. No es ni un iPhone ni una iPad, sino más bien una Apple perdurable y permanente que tenga la arquitectura, los procesos, las herramientas -y el alma- necesarias para sobrevivir a su icónico co-fundador. El legado de Jobs como un inventor visionario cuyas ideas y productos reformaron industrias está bien establecido. Su mayor desafío es dejar atrás una institución que lleva su ADN y que pueda continuar ofreciendo un gran éxito de ventas tras otro mientras impulsa a la industria de la tecnología hacia nuevas direcciones, incluso sin Jobs a la cabeza. Si tiene éxito, sería su logro más singular.

La Apple posterior a Jobs comenzará su vida en el pináculo de la fuerza, montada sobre la popularidad del iPhone y de la iPad, sus dispositivos más exitosos. Pero la Apple que Jobs creó, y la Apple que quiere dejar atrás, vende algo más que simples productos. Vende una elegancia y simplicidad que permea todo, desde productos y servicios (por ejemplo, iTunes), hasta tiendas. "Apple tiene hermosos artefactos, pero lo que Jobs ha estado construyendo es una empresa cuyo legado son las ideas", dice Paul Saffo, veterano analista de predicciones tecnológicas de Silicon Valley.

De hecho, los gadgets de Apple son mucho más que una colección de grandes productos. Son un ecosistema de dispositivos relacionados que están dando paso a una nueva era de la informática. Sin embargo, hasta hace poco, el ecosistema estaba incompleto. Jobs trató de añadir una pieza faltante en junio, cuando introdujo iCloud, un conjunto de servicios en línea diseñados para unir todos los productos de Apple y facilitar el acceso de millones de personas a música, fotos, archivos y software a través de dispositivos.

Sería fácil desdeñar a iCloud como algo más que un conjunto de herramientas de software útiles. Jobs no lo ve de esa manera. Lo ve como una pieza fundamental del futuro de Apple, y para hacerla realidad, ha construido uno de los centros de datos más grandes del mundo -del tamaño de nueve campos de fútbol- que abrió sus puertas recientemente en Maiden, Carolina del Norte. Con un precio que alcanzará los 1,000 millones de dólares, el edificio es una señal del papel central de iCloud en la ampliación de la franquicia de Apple. También es la encarnación física de una cultura de la canibalización que Jobs ha vivido y que sin duda quiere incrustar en una Apple post-Jobs. "Vamos a degradar a las PC y a las Mac a sólo un dispositivo", dijo Jobs cuando dio a conocer la iCloud. "Vamos a mudar el centro digital, el centro de tu vida digital, a la nube". Jobs estableció por primera vez su legado al ayudar a crear la era de la PC en la década de 1980. Ahora está cerrando ese capítulo sin sentimentalismos para extender, tanto su legado, como el papel central de Apple en un nueva era post-PC, post-Jobs.

El plan, al igual que muchos de los movimientos de Jobs, podría parecer casi temerario a primera vista. Cuando Jobs abrió la primera tienda de Apple en la esquina de Tyson, Virginia, la incursión de la empresa en las ventas minoristas fue recibida con escepticismo e incluso con desprecio. Diez años y más de 345 tiendas más tarde, Apple se ha convertido en una de las minoristas más admiradas en el mundo. La decisión de Jobs se ha convertido en un momento de aprendizaje. Literalmente. Un equipo de profesores de negocios contratado por Apple ha escrito estudios de caso sobre las tiendas de Apple y otros movimientos importantes. Estos casos son enseñados internamente por altos ejecutivos a directivos más jóvenes, y están destinados a servir de referencia para las futuras generaciones de líderes de Apple. Llamada Universidad Apple, fue inspirada por un programa similar en Pixar, el estudio de animación que Jobs vendió a Disney. Los principales líderes, por su parte, asisten a retiros anuales secretos donde absorben los modos de Jobs. Él discute los productos, la visión y la estrategia. "Steve siempre ha abordado todo con la misma energía y detalle", dice Regis McKenna, un gurú de la mercadotecnia que trabajó con Jobs en la década de 1980. "Ha tomado la misma actitud que tiene hacia los productos y el diseño, y la ha aplicado a la gestión".

Incluso mientras Jobs ha estado trabajando para impregnar a Apple con su visión, ha estado cimentando su legado personal. Durante los últimos 18 meses Jobs ha cooperado con Walter Isaacson, ex director gerente de Time, quien está escribiendo su biografía. Aunque se dice que Jobs no tiene ningún control editorial sobre el libro, que saldrá el próximo noviembre, será la primera biografía autorizada de Jobs. Sugiere un esfuerzo de Jobs por contar la historia oficial de su vida -y, como tal, probablemente servirá como un manual de instrucciones sobre la cultura 'Jobsiana': Es seguro que será una lectura importante para los futuros empleados de Apple.

Jobs, por supuesto, no estaba dispuesto a entregar a la ligera su producto más importante: la propia Apple. Dos veces antes puso a Tim Cook, su hombre de confianza, a prueba. Ambas ocasiones, Cook se desempeñó tan bien como cualquiera podría haber esperado. En enero, Jobs se ausentó con una licencia médica por tercera vez. Retuvo el título de presidente ejecutivo y una vez más puso a Cook en el cargo, y durante este periodo más reciente como 'interino', el liderazgo de Apple en las tabletas creció, su negocio de teléfonos se aceleró, y la empresa se convirtió brevemente en la más valorada de Estados Unidos, superando a Exxon Mobil.

Jobs comenzó a considerar su renuncia seriamente a finales de julio, de acuerdo con las personas que lo conocen, después de que se dio cuenta de que no sería capaz de regresar a Apple a tiempo completo. Estas personas dicen que Jobs sufre altibajos. Hay días en que es capaz de mantener reuniones y opinar sobre las decisiones. Algunos días permanece en casa y cancela citas. Aunque podría haber elegido el status quo -permanecer como CEO, con Cook dirigiendo las operaciones del día a día- Jobs decidió dar el siguiente paso de la transición. El 24 de agosto, se dirigió a la sede de Apple para una emocional reunión de Consejo, donde oficializó su renuncia. Apple anunció la noticia más tarde ese día.

Las personas que lo conocen dicen que no habrá muchos cambios en Apple por ahora; siempre y cuando la salud de Jobs no empeore mucho. Como presidente, Jobs seguirá colaborando en las cosas que le gustan -perfeccionando productos, por ejemplo- tanto como lo ha hecho desde enero. Pero la transición de Apple a una era post-Jobs, precipitada por la falta de salud de Jobs, se ha retrasado por ahora. Apple tomó un paso más gradual en una sucesión tranquila y ordenada, que Jobs planeó con el fin de disminuir el impacto en los empleados e inversionistas.

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Se necesitarán años para averiguar si Jobs ha conseguido crear una empresa que no sólo pueda sobrevivir, pero que además siga siendo una formidable plataforma que imponga tendencias. Hay muchos que creen que sin Jobs, algo de la magia de Apple se perderá. "Sabemos menos sobre esto de lo que nos gustaría", dice Nancy F. Koehn, historiadora de la Escuela de Negocios de Harvard. (Apple es conocida por su secretismo y no quiso hacer comentarios para este artículo). Koehn dice que Jobs tiene un inigualable conjunto de habilidades que incluyen la visión, la intuición, la creatividad y el liderazgo. "No hay evidencia de que algunas de éstas hayan sido institucionalizadas", dice. "Si Steve tiene una gran intuición sobre lo que quieren los consumidores, ¿cómo es que la empresa sin Steve va a saber lo que quieren los consumidores?".

Jobs, por su parte, dice que la Apple después de Jobs está lista para su lanzamiento. "Creo que los días más brillantes y más innovadores de Apple están por delante", escribió en su carta de renuncia. Y algunos en el mundo exterior parecen estar de acuerdo. A pesar de los rumores de que Apple podría no ser la misma, las acciones de la empresa apenas se movieron. Parece que Wall Street, al menos, echó un vistazo a la Apple después de Jobs y decidió que le gustó lo que vio.

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