La banca de EU apuesta contra sí… y gana

JPMorgan, BofA y Goldman Sachs han sacado ventaja de inversionistas que apuestan por su quiebra; las instituciones reportaron utilidades gracias a una práctica llamada ‘ajuste del valor de deuda’.
bank of america  (Foto: AP)

Los grandes bancos estadounidenses están enfrascados en un doble discurso que avergonzaría al propio George Orwell.

La semana pasada, JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America, Goldman Sachs y Morgan Stanley reportaron ganancias gracias a algo llamado "ajuste del valor de deuda" (debit value adjustment o DVA), un ajuste contable vinculado a la ampliación de los diferenciales de su deuda. 

Esta es la forma en que funciona: los inversionistas están nerviosos por la salud de numerosos bancos, en especial por su exposición a Europa. Como resultado, el spread o cuantía de la prima que se paga por los credit default swaps (CDS o seguros contra impago de deuda) de estos bancos está aumentado. Esa no es una buena señal, pues los CDS son esencialmente seguros contra la insolvencia. 

Y aquí entra la magia de la contabilidad. Los bancos están beneficiándose de ser odiados. Si tuvieran que recomprar deuda hoy, sería con descuento. Entonces, registran esa diferencia ganancial como beneficio sobre el papel, ganancias presuntas, pero no realizadas. 

¿Y cómo ha impactado esto a los bancos? De una forma significativa. JPMorgan Chase reportó en el tercer trimestre una ganancia antes de impuestos de 1,900 millones de dólares (mdd). Su beneficio neto global fue de 4,400 millones de dólares. Citigroup adoptó un enfoque ligeramente distinto en su reporte, indicando que los ajustes del valor de su crédito (CVA, por sus siglas en inglés) habían incrementado sus ingresos en 1,900 millones de dólares en el trimestre. (DVA, CVA, es lo mismo.)

Bank of America, por su parte, reportó una ganancia antes de impuestos de 1,700 millones de dólares gracias al dichoso ajuste contable DVA. Y Morgan Stanley informó el pasado miércoles que sus ingresos recibieron un aporte de 3,400 millones de dólares por esa misma ganancia sobre el papel. 

Sin embargo, Goldman Sachs, el único de los principales bancos de inversión que reportó pérdidas en el trimestre, no se benefició tanto de ese ajuste del valor de su deuda. En su conferencia trimestral con analistas, el director financiero David Viniar dijo que las ganancias derivadas del DVA ascendían solamente a 450 millones de dólares. Viniar explicó que Goldman cubre gran parte de su exposición a los credit default swaps

Para ser justos con los bancos, no hay nada técnicamente erróneo con practicar esa contabilidad. De hecho, los bancos podrían verse afectados en el futuro si los temores respecto a Europa disminuyen y los spreads de los credit default swaps descienden. Esas enormes ganancias provenientes del ajuste contable se reducirían o podrían incluso convertirse en pérdidas. 

Pero lo destacable aquí es el hecho de que los bancos sean capaces de beneficiarse -de una forma casi macabra- de que otras personas están apostando por su caída, nos muestra cuánta incertidumbre hay en los mercados en este momento.

¿Quién, en su sano juicio, querría realmente hacer una apuesta en corto esperando la caída de los bancos, si aún no se sabe lo que ocurrirá en Europa? Un rescate inefectivo a Grecia podría provocar un aumento en los rendimientos de los bonos italianos y una verdadera sangría en los bancos franceses. No nos engañemos: esas situaciones impactarían a Wall Street.

Europa es la única cosa que le importa a los inversionistas ahora. Y mientras los rumores sigan imperando (se dice que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera será de 2 billones de euros, se cree que la calificación crediticia de Francia podría ser degradada, y fuentes no identificadas dicen que la ‘troika' determinará pagar el siguiente tramo de ayuda a Grecia), es imposible saber cuál es el rumbo que tomará el mercado mundial; mucho menos las acciones de los bancos.                                            

Si te dicen lo contrario, mienten. Andrew Milligan, jefe de estrategia global de la firma escocesa Standard Life Investments, dice que las próximas semanas serán cruciales. En su opinión, debe haber un plan creíble para atajar la crisis en Europa a más tardar a principios de noviembre, cuando se celebre la siguiente reunión del G20 en Cannes.

"Los mercados podrían subir 10% o bajar 15%, nadie sabe qué será", advierte. 

Ahora bien, tampoco hay que satanizar a los bancos; los argumentos más simplistas califican como malvadas todas las ganancias y las bonificaciones. Hay muchos bancos regionales pequeños que practican una banca ‘normal' de préstamos y depósitos. 

"Hay mucha confusión cuando miramos las ganancias de los grandes bancos, hay muchos componentes más participando", comenta Frank Barkocy, director de investigación en Mendon Capital Advisors, una firma neoyorquina que invierte principalmente en firmas de servicios financieros. A Barkocy le agradan los bancos regionales como PNC, así como los más pequeños SCBT en Carolina del Sur, Virginia Commerce Bancorp y City Holding en West Virginia.

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Estos bancos tal vez sean más aburridos. La banca de consumo quizás no sea tan atractiva o lucrativa como suscribir ofertas públicas iniciales, asesorar megafusiones o realizar operaciones exóticas vinculadas con divisas o commodities. Pero, ¿saben qué? Esos bancos pequeños no necesitan recurrir a intrincados ajustes contables como el DVA para inflar sus ganancias. No necesitan trucos para mejorar sus resultados financieros. 

Además,  con ellos no tenemos que preocuparnos por riesgos asociados a los bonos griegos. En otras palabras, son instituciones relativamente seguras, mucho más de lo que puede decirse de los bancos de Wall Street.

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