Conoce al candidato #1 para CEO de Ford

Los observadores de la industria automotriz señalan a Mark Fields como sucesor de Alan Mullaly; pese a que no hay un anuncio oficial, el encargado de las operaciones en Norteamérica es preferido.
CEO Ford.jpg  (Foto: Cortesía Fortune)
Alex Taylor III

El juego de adivinanzas sobre quién sucederá a Alan Mulally como presidente ejecutivo de Ford llegó a los titulares esta semana mediante un artículo de portada en Automotive News. En una historia titulada 4 top CEO candidates emerge inside Ford (4 principales candidatos a CEO surgen dentro de Ford), se especuló si el sucesor de Mulally podría ser un externo como él o alguien que ya está estuviera trabajando en la empresa.

De hecho, las personas que trabajan en la compañía dicen que la carrera por la sucesión de Ford ya está terminada, y lo único que resta es el anuncio oficial. Las dos grandes preguntas restantes: ¿Cuándo se jubilará realmente Mullaly?, y ¿cómo manejará la transición Ford?

La sucesión ejecutiva en Ford es uno de los espectáculos permanentes en Detroit. Ha existido una serie de transiciones sorprendentes a partir de 1945, cuando Henry Ford II le arrebató el control de la compañía de su abuelo y su secuaz subalterno Harry Bennett. También incluyen el despido de Lee Iacocca en 1978, el derrocamiento de Don Petersen en 1989, la ruidosa jubilación de Alex Trotman en 1999, y la salida prematura de Jac Nasser en 2001.

Con esa historia, no es de extrañar que se haya especulado acerca del sucesor de Mulally casi desde que llegó de Boeing en 2006, y el nivel de ruido ha ido en aumento desde entonces. Además de los empleados y observadores de la industria, los inversionistas están prestando mucha atención. Mulally ha presidido un aumento que ha quintuplicado el precio de las acciones de Ford en los últimos tres años y medio, y Ford está a punto de reanudar los pagos de dividendos. Cualquier sorpresa relativa a los cambios de gestión no sería bien recibida.

El vigoroso Mulally cumplió 66 años el pasado agosto, y ni él ni el presidente Bill Ford han dado ninguna pista de cuándo dejará el cargo. La presión sobre ellos para tomar una decisión subió al siguiente nivel esta semana con el artículo de Automotive News. No estaba basado en información nueva, sino que recicló una entrevista inusual otorgada hace más de tres años por el ex jefe de Recursos Humanos de la empresa Joe Laymon.

El incontenible Laymon, al que le gustaba hacer alarde de su conocimiento del funcionamiento interno de la compañía, anunció en 2008 que había seis candidatos dentro de la firma para suceder a Mulally. Una semana después de su imprudente divulgación, Laymon dejó Ford. La precisión de su suposición no ha sido confirmada.

Desde entonces, uno de los 'Seis Grandes' de Laymon, el director financiero Don Leclair, también ha dejado la empresa, y un segundo, Steve Odell, está ocupado manteniendo a Ford de Europa a flote durante la crisis económica de la Unión Europea, y por lo tanto, está presumiblemente descalificado de la consideración actual para ser presidente ejecutivo.

A pesar de su actuación estelar como director financiero, Lewis Booth, de 63 años, probablemente preferiría jubilarse, mientras que el gurú de la mercadotecnia Jim Farley, de 48 años, necesita mayor experiencia.

Eso deja a dos candidatos. Se dice que Mulally prefiere a su compañero ingeniero Joe Hinrichs. Hinrichs, de 44 años, es licenciado por la Harvard Business School, y ha subido rápidamente en las filas de la fábrica desde que se unió a Ford como gerente de una planta de transmisión en el 2000. Hinrichs es actualmente presidente y CEO de Ford China, y dirige las operaciones de Ford en Asia Pacífico.

Sin embargo, Bill Ford tiene el voto decisivo y su elección, así como la de muchos en la empresa, según quienes están en posición de saberlo, es Mark Fields. Otro graduado de la Harvard Business School, Fields, de 50 años, dirige las operaciones centrales de Ford en Norteamérica y es responsable de la mayor mina de oro de la compañía: la camioneta pickup F-150. Durante su dirección, Ford Motor ha emergido como el miembro de los Tres de Detroit, más capaz de resistir los ataques de la competencia de importación. A pesar de que los fines de semana está en Florida con su familia, Fields pasa largas horas en su oficina entre semana y evita la atención de los medios locales.

Hay otra razón por la cual el puesto de CEO está destinado a Fields: si no se lo otorgan, es casi seguro que dejaría la compañía para realizar un trabajo menos agotador cerca de su hogar. Hay menos posibilidades de perder a Hinrichs. Él posiblemente podría ser promovido al viejo empleo de Fields y se le pediría que esperara su turno para la próxima vez.

Así que, suponiendo que Fields es el primero en línea para ser el próximo presidente ejecutivo de Ford, ¿cómo preparará la empresa para esta transición frente al mundo?

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Podría aprender algunas cosas de Jack Welch de General Electric. Seis años antes de jubilarse, Welch inició un proceso de planificación de la sucesión, destacando las habilidades y características que un presidente ejecutivo debe tener y permitiendo que se supiera quiénes eran los tres principales candidatos a reemplazarlo. Cuando en el 2000 finalmente se hizo el anuncio de que sería sucedido por Jeffrey Immelt, no fue ninguna sorpresa.

El trabajo de Ford y Mulally es mucho más fácil. Puesto que no hay una verdadera carrera de caballos, necesitan dar a Fields una mayor exposición pública para que se sienta más cómodo y dé a los externos la oportunidad de evaluarlo. Eso requerirá que el enérgico Mulally retroceda un poco. Pero, a menos que tenga la intención de permanecer como presidente ejecutivo por el resto de su vida, Mulally seguramente estará motivado para dar a su sucesor una mano y así sumar un éxito más en su carrera superlativa en Ford.

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