Carlyle propone desastre de OPI

La firma de capital de riesgo busca realizar una oferta pública inicial con condiciones estrictas; niega derechos a accionistas y es una afrenta a la responsabilidad corporativa, dice una experta.
Nasdaq  (Foto: AP)
Eleanor Bloxham

Hemos visto a empresas como News Corp, Blackstone y LinkedIn socavar a los derechos de los accionistas al limitar sus derechos de voto. Ahora Carlyle está echando sal a la herida.

En su reciente oferta pública inicial (OPI), Carlyle no requerirá una junta independiente, prácticamente no existirá derecho de voto para los propietarios, y no habrá capacidad de que los propietarios impongan una demanda. Y como un extra, los propietarios tendrán que pagar sus obligaciones tributarias sin ningún tipo de garantía de que recibirán distribuciones de efectivo suficientes para cubrir esos costos.

Entonces, ¿qué pasaría si cada empresa hiciera una oferta pública al estilo Carlyle? La propuesta de OPI de la firma de capital de riesgo, que es traída a ustedes por la astuta gente de JP Morgan, Citigroup, y Credit Suisse, con la ayuda de los bufetes de abogados Simpson Thacher y Arps Skadden nos ruega que nos hagamos esa pregunta.

Por ejemplo, en el frente fiscal, ¿qué pasaría si todas las grandes empresas adoptarán el enfoque de Carlyle, donde los propietarios (llamados partícipes, que es análogo a accionistas) pagaran los impuestos de la corporación? ¿Qué impacto tendría eliminar los impuestos sobre ingresos corporativos (el cual es un requisito de las sociedades anónimas) sobre la economía y el déficit presupuestario en Estados Unidos?

No es una pregunta irracional, Bob Monks, el fundador LENS Investment Management, dice: "Las empresas ya se están mudando al extranjero para evitar impuestos, derechos fiduciarios y responsabilidades regulatorias. Es sorprendente cuántos negocios ya son efectuados en paraísos fiscales en el exterior".

De acuerdo con los documentos presentados por Carlyle ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), la OPI propuesta "involucra disposiciones complejas de impuestos sobre la renta federal en Estados Unidos para las cuales no habría disponible un precedente ni autoridad clara". Los propietarios estarán sujetos a ese riesgo. El Congreso podría actuar para descartar la estructura tributaria de Carlyle, pero no ha aprobado nada hasta ahora, de acuerdo con los documentos.

Además del riesgo fiscal y la carencia de derechos reales de los accionistas, no hay rendición de cuentas por parte de Carlyle para quienes compren sus participaciones o acciones. ¿Qué pasaría si todas las empresas adoptaran una postura semejante?

Los administradores de dinero (que son contratados para invertir el dinero de fondos institucionales o de inversión, planes de pensiones, ahorro de individuos o cuentas de jubilación) por lo menos tienen obligaciones fiduciarias para con sus clientes y no deberían poder invertir en tales ofertas draconianas, como medida de prudencia.

"Me gustaría ir un paso más allá", dijo Monks. "Ellos tienen prohibido invertir en ofertas como Carlyle como un asunto tanto legislativo como de ética".

El ex presidente de la SEC y actual asesor de Carlyle, Arthur Levitt, recientemente dijo a Bloomberg que eliminar el derecho de los inversionistas a demandar "podría disminuir el apetito del público por la acción de Carlyle" y "las empresas que consideran seguir ese camino adquieren un riesgo de percepción que, en términos de una OPI, probablemente no es un riesgo que vale la pena tomar".

Pero, ¿los administradores de dinero seguirán sus obligaciones y evitarán esta oferta? Y si no lo hacen, ¿los reguladores harán cumplir las obligaciones fiduciarias que los administradores de dinero deben a sus clientes?

Por la manera en que la OPI está diseñada actualmente, la SEC podría bloquear la salida a Bolsa de manera indiscutible. Pero Lynn Turner, ex contadora en jefe de la SEC, dice: "Debido al nivel de captura regulatoria y a los estrechos vínculos con la industria de valores con la SEC actual, es muy posible, si no es que probable, que la SEC permita que la OPI de Carlyle avance, con un efecto desastroso".

Quizás Carlyle, que no respondió a una solicitud de comentarios, daría marcha atrás si los administradores de dinero se negaran a invertir. Eso sería una repetición de la historia.

El ex presidente de Goldman Sachs John Whitehead habló hace varios años acerca de cómo combatió las ofertas que reducían los derechos de los accionistas. "Cuando yo era presidente... comenzó a crecer una práctica de administraciones que decidían vender acciones sin voto al público... Y de inmediato pensé que eso era una mala idea. Que el capitalismo popular, el sistema que tenemos, depende del añejo sistema de una acción-un voto... Así que Goldman Sachs decidió que no iba a suscribir las acciones sin voto, y eso fue una sorpresa porque perdimos algo de negocio cuando las empresas vinieron y nos lo pidieron".

Una vez que Goldman detuvo la suscripción de acciones sin voto, otros empezaron a reconsiderar su decisión. "Y poco a poco, la práctica cayó en desuso", dijo Whitehead. "Y poco a poco, las empresas que tenían ese tipo de acciones eliminaron sus acciones sin voto y luego las reemplazaron con (acciones) con derecho a voto completo".

Dar voz y voto los accionistas es "un proceso de auto-limpieza" y alienta a las compañías a instituir buenas prácticas, dijo.

La salud del capitalismo depende de los derechos de los accionistas básicos y los administradores de dinero deben estar dispuestos a luchar por esos derechos. ¿Pero lo harán? ¿Recordarán quiénes son sus clientes?

Si la OPI de Carlyle avanza con cualquier grado de éxito, otras empresas podrían ciertamente seguir su ejemplo. La historia corporativa está repleta de ejemplos de empresas de servicios financieros que generan grandes crisis (incluida nuestra crisis más reciente), al actuar como borregos. La fusión entre Travelers y Citi, impulsada por el ex presidente ejecutivo de Citi, Sandy Weill, llevó a los legisladores a derogar la ley Glass-Steagall. Muchos grandes bancos se unieron a la causa y comenzaron a vender instrumentos financieros que ni siquiera ellos entendían. Conocemos el resultado que trajo eso a los contribuyentes y la economía.

La OPI de Carlyle plantea una pregunta fundamental acerca de nuestro futuro: sabemos que el capitalismo nunca fue perfecto, pero ¿estamos realmente preparados para el fin del capitalismo como una vez lo conocimos, cuando funcionaba?

Eleanor Bloxham es presidenta ejecutiva de The Value Alliance and Corporate Governance Alliance, una firma asesora de consejos directivos.

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