J&J, a rendir cuentas a sus accionistas

El consejo de la compañía farmacéutica enfrentará las quejas de los socios en su próxima reunión: en los últimos años, Johnson & Johnson ha enfrentado retiros de medicamentos y malos resultados.
johnson  (Foto: AP)
Mina Kimes

Cada año, los accionistas de las empresas públicas votan sobre si los miembros de sus consejos se merecen otro periodo o no. Normalmente es un evento sin importancia; el director promedio de una compañía del S&P 500 obtiene el 96% de los votos, de acuerdo con la consultoría de representación empresarial ISS.

Sin embargo, los directores del gigante del cuidado de la salud Johnson & Johnson, que celebrará su reunión anual de accionistas el jueves, podrían enfrentar un camino pedregoso hacia la reelección. Los inversores han comenzado a volverse en contra del consejo, con un contingente cada vez mayor de accionistas votando en contra de los nominados de J&J.

En 2011, el director promedio de J&J obtuvo una aprobación de sólo el 88% de los accionistas, por debajo del 94% en 2009. Puede que eso no suene como un fuerte descenso, pero en realidad es bastante bajo para una gran corporación, de acuerdo con Charles Elson, director del Centro John L. Weinberg de Gobierno Corporativo de la Universidad de Delaware. "Cuando entras en los 80, es un problema real", dice.

Dos directores de J&J -Charles Prince, el ex presidente ejecutivo de Citigroup, y Michael Johns, el rector de la Universidad de Emory- recibieron un apoyo de alrededor de 80% por parte de los votantes, lo cual está muy adentro de la 'zona de peligro', según Paul Hodgson, investigador asociado senior de GMI, una firma calificadora de gobierno corporativo. "Ésa es una proporción sustancial de los accionistas", dice. "Debería ser suficiente para hacer que un consejo se ponga alerta y tome nota".

Un portavoz de J&J escribió en un correo electrónico que el consejo analizará los resultados de la votación después de su reunión anual, como lo hace todos los años.

Es fácil ver por qué los accionistas de J&J se sienten frustrados. En los últimos años, la compañía ha sido acusada de varias violaciones legales y atravesó una serie aparentemente interminable de retiros de productos. Su reputación ha sido golpeada. En 2009, antes de que los retiros comenzaran, J&J se ubicaba en la quinto sitio en la lista de las Empresas Más Admiradas del Mundo de Fortune. En 2012, el rango general de J&J cayó al lugar 12.

Los resultados financieros de la compañía también han sido decepcionantes. Las acciones de J&J han ofrecido un rendimiento total del 5.3% en los últimos dos años, mientras que el S&P 500 ha rendido un 17.5%. Su utilidad neta se redujo en 2009 y 2011, en parte porque la compañía ha perdido más de 1,000 millones de dólares en ventas debido a los retiros de medicamentos de venta libre.

Los inversionistas suelen ser cautelosos para castigar a los directores por errores individuales. Pero los problemas de J&J han sido generalizados. Hace dos años, el Departamento de Justicia estadounidense acusó a la compañía de pagar sobornos a Omnicare, un operador de farmacias para asilos para ancianos. El año pasado, la empresa acordó pagar un arreglo de 70 millones de dólares por las denuncias de que pagaba sobornos en el extranjero. Un juez de Arkansas ordenó recientemente a J&J pagar 1.2 millones de dólares en sanciones por prácticas comerciales ilegales.

J&J ha tenido que retirar del mercado millones de botellas de medicamentos de venta libre fabricadas por su filial McNeil, citando cuestiones como malos olores y cantidad excesiva de ingredientes activos. Después de la racha inicial de retiros en 2009, J&J cerró la planta de McNeil, prometiendo modernizar sus prácticas de calidad con el fin de reencaminar su producción. Pero los retiros siguen surgiendo. Apenas en febrero de 2012, la empresa tuvo que retirar más de 500,000 botellas de Tylenol. J&J ahora dice que no reabrirá la planta hasta finales de 2013.

Un grupo de accionistas de J&J, incluyendo a NECA-IBEW Welfare Trust Fund y Hawaii Laborers Pension Fund, demandó al consejo en 2010, con el argumento de que los directores habían ignorado las señales de alerta. Una juez de distrito estadounidense desestimó la denuncia, pero señaló en su opinión que las denuncias de los accionistas en contra del consejo eran "preocupantes y generalizadas".

En la declaración de representación de J&J de 2011, el consejo elogió al presidente ejecutivo de J&J, William Weldon, por su manejo de los retiros. El comunicado dijo que Weldon "cumplió generalmente con las expectativas" en 2010, agregando que "el liderazgo del Sr. Weldon y su compromiso con los empleados, legisladores, reguladores, inversionistas y medios de comunicación permitieron a la empresa hacer frente a los problemas".

Sin embargo, durante un periodo significativo de 2010, Weldon evitó a la prensa. La primera vez que se refirió a los retiros, dijo que estaban aislados en su unidad McNeil; poco tiempo después, J&J retiró del mercado implantes de cadera fabricados por su división DePuy. En abril de 2010, un portavoz de J&J dijo que Weldon no creía que la reducción de costos hubiera tenido un papel importante en los problemas de McNeil. En julio siguiente, J&J dio a conocer un reporte en el que reconoció que la presión de la compañía por reducir costos a través de despidos había contribuido a sus problemas de calidad.

El informe también indicó que los ejecutivos y directores de J&J no habían incumplido sus obligaciones fiduciarias, y se comprometieron a crear un nuevo comité de cumplimiento normativo. En un correo electrónico, un portavoz de J&J escribió: "La administración de la Compañía toma muy en serio las preocupaciones y críticas de los accionistas".

Pago excesivo

La compensación de Weldon es un tema delicado para los inversores de J&J, y podría ser la fuente principal de su creciente insatisfacción con el consejo. Los directores del comité de compensación del año pasado - el cual, además de Prince y Johns, incluía a la ex presidenta ejecutiva de Xerox, Anne Mulcahy, y al ex presidente ejecutivo de Wm. Wrigley Jr. Company, William Perez- eran particularmente impopulares entre los votantes. Prince, que es conocido por haber salido de Citigroup con cerca de 100 millones de dólares, era el presidente del comité de compensación del consejo.

ISS aconsejó a sus clientes que voten en contra de la política salarial de J&J, citando una "falta de criterio negativo acerca de la magnitud del pago otorgado al CEO, a pesar de los actuales retos de reputación". Weldon se llevó a casa 23.4 millones de dólares el año pasado, de acuerdo con la firma de investigación Equilar, convirtiéndose en el 13° líder mejor pagado de una empresa grande (recibió un aumento del 3% en su sueldo base). J&J reveló recientemente que se ha dispuesto que Weldon reciba más de 140 millones de dólares en beneficios y compensaciones diferidas cuando se retire.

En 2011 -el primer año que la ley Dodd-Frank reguló los votos 'Say o Pay' (bajo la cual los accionistas tienen derecho a votar sobre la remuneración de los ejecutivos)- el 39% de los accionistas de J&J votaron en contra de su plan de compensación. La compañía respondió cambiando su programa, enfocándose más en los pagos con base en el desempeño. Sin embargo, representantes de la Federación Americana de Empleados Estatales, de Condado y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés) dijeron que el paquete de pago de Weldon todavía era excesivo. "Para los ejecutivos de J&J que se ocupan de la remuneración de los ejecutivos, los cambios que hicieron fueron monumentales. Para los accionistas, simplemente no fueron suficientes", dice Lisa Lindsley, directora de estrategias de capital del sindicato.

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La AFSCME ha presionado a la compañía para instituir un presidente independiente, una propuesta que ha ganado el apoyo de ISS. Weldon, quien recientemente dejó el cargo de presidente ejecutivo, tiene la intención de permanecer como presidente. J&J ha argumentado que es necesario que mantenga ese puesto, escribiendo en un comunicado: "Nuestro Consejo considera que en el contexto de la próxima transición a un nuevo presidente ejecutivo, será en los mejores intereses de la empresa que nuestro ex presidente ejecutivo continúe como presidente y trabaje en estrecha colaboración con nuestro nuevo CEO para asegurar una transición de liderazgo sin fallas".

Lindsley dice que el consejo de J&J necesita un liderazgo independiente. "Cuando un ex presidente ejecutivo es el presidente, tiende a proteger a sus protegidos", dice. "Simplemente no creo que el Sr. Weldon deba tener ninguna relación con la empresa".

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