JPMorgan: un ‘amante’ del riesgo

Analistas temen que las pérdidas del banco en apuestas de cobertura lleguen hasta los 100,000 mdd; JPMorgan es el banco más riesgoso del mundo y ha sabido sortear las crisis financieras mundiales.
JPMorgan  (Foto: AP)
Stephen Gandel

Durante años, JPMorgan Chase, quizás el banco más riesgoso en el mundo, salió ileso. Claro que tuvo contratiempos menores en el camino, pero básicamente los inversionistas asumían la postura de que con el banco dirigido por Jamie Dimon no había necesidad de preocuparse. ¿Los préstamos hipotecarios subprime? La firma demostró que podía manejarlos. ¿Problemas en la ejecución hipotecaria? Estamos seguros de que el banco tiene al mejor equipo para resolverlos. ¿Una cartera de derivados de aproximadamente el tamaño del PIB de la India? Confiamos en que el banco ha cubierto sus apuestas.

De hecho, pese a su enorme tamaño, complejidad y riesgo, los inversionistas han permitido que Dimon y JPMorgan operaran con uno de los colchones de capital más pequeños de Wall Street, ese colchón es la cantidad de capital que tienes para protegerte contra las pérdidas. Cuando clasificas los préstamos e inversiones de JPMorgan por grado de riesgo, un cálculo discutible pero muy utilizado por Wall Street, el banco tiene un equivalente de sólo el 10% de eso como capital. Frente al 13% de Citigroup y el 15% de Goldman Sachs.

Esa diferencia, sin embargo, no parecía molestar a los inversionistas. Por el contrario, las acciones de JPMorgan se vieron recompensadas ​​con una de las valoraciones más altas de Wall Street. Hasta hace poco, era uno de los pocos grandes bancos que cotizaban por encima del valor contable, lo que significaba que Wall Street creía que valía realmente lo que ella estimaba. Las acciones de Citigroup, en comparación, se cotizan a un ratio precio-valor contable de 0.5.

La semana pasada, todo eso cambió. En la tarde del jueves, en conferencia telefónica de emergencia Dimon dijo a analistas que la oficina central de inversiones de JPMorgan, una división que se supone debe realizar inversiones que reducen el riesgo del banco (no aumentarlo), había perdido 2,000 millones de dólares (mdd) en una estrategia de trading en los últimos 40 días. Las acciones de JPMorgan cayeron casi un 10% el viernes y cerraron por debajo de los 37 dólares.

Algunos se han centrado exclusivamente en la pérdida de 2,000 mdd, y comentan que no es gran cosa para un banco que suele reportar una ganancia de 5,000 mdd  cada tres meses y tiene 55,000 mdd en efectivo. No hay duda de que JPMorgan puede asumir esa pérdida. De hecho, si tomamos en cuenta todas las otras operaciones de la división, la pérdida que ha reportado al banco esa división se reduce a 800 mdd. En términos totales, es probable que el banco todavía registre un importante beneficio este trimestre.

Sin embargo, el costo real de dicha pérdida es mucho más grande que la suma de sus partes. En primer lugar, JPMorgan podría terminar perdiendo más en esa apuesta que lo que ha revelado hasta el momento. Otros han sugerido que la operación que metió a JPMorgan en problemas, que se le atribuye principalmente a un único operador con sede en el Reino Unido y que ha llegado a ser conocido como "la ballena de Londres" podría alcanzar los 100,000 mdd. El banco no perderá ninguna cifra cercana a esa suma, pero las transacciones como la que al parecer realizó JPMorgan, donde tomas múltiples apuestas o posiciones respecto a un índice en particular, pueden ser muy costosas para revertirse. Dimon señaló en la conferencia con analistas que las pérdidas del banco en la operación probablemente aumenten, pero no detalló cuánto.

En segundo lugar, Dimon enfrenta pérdidas mucho más grandes que las de esta operación. Se sabe que desde hace unos cinco años comenzó a presionar a la oficina central de inversiones para que invirtiera el excedente de efectivo del banco de manera más agresiva. Hasta hace poco, eso funcionó. La oficina central de inversiones de JPMorgan ha producido enormes beneficios para la firma en varios años. Solamente en 2008 y 2009, añadió 600 mdd al balance final. Este año estaba en camino de agregar 800 mdd a las utilidades de la empresa. Aunque Dimon aún tiene que decidir si cerrará la división, es probable que al menos opte por reducirla. Los inversionistas así se lo exigirán. Preveo que la división, que solía pasar desapercibida, será el foco de un aluvión de cuestionamientos cada trimestre hasta que se haya reducido dramáticamente o hasta que desaparezca. Nadie volverá a ignorarla de nuevo.

Y tal vez ese no sea el único negocio que JPMorgan tenga que cerrar. Con mucho, el factor que convierte a JPMorgan en el banco más riesgoso de Wall Street, y uno de los más rentables, es su cartera de instrumentos derivados, que es de lejos mayor a la de cualquier otro banco en el mundo. JPMorgan tiene contratos de derivados con un valor nominal de poco más 1.6 billones de dólares. Suficiente para acabar con el capital del banco más de 10 veces. Por supuesto, JP Morgan indica que sus apuestas en derivados no son ni tan grandes ni tan arriesgadas como parecen. Tomando en cuenta las coberturas y garantías, el banco dice que su exposición real es de sólo 66,000 mdd. Pero ya hemos visto cómo funcionan las protecciones de JPMorgan.

Por último, una de las razones por las que Dimon ha reclamado la corona "de rey de Wall Street," aparte del hecho de que su banco reportó menores pérdidas que sus rivales durante la crisis financiera, es que, incluso después de la crisis crediticia, el directivo ha seguido entregando mejores resultados. El retorno sobre capital (ROE) de JPMorgan, una medida clave en finanzas, es más alto que el de cualquier otro banco. El año pasado, el ROE del banco fue del 16% frente al 9% de Goldman Sachs. Pero una de las razones por las cuales JPMorgan ha sido capaz de ofrecer un rendimiento tan alto es porque el banco ha tenido niveles relativamente bajos de capital.

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Si los inversionistas exigen que JPMorgan eleve el nivel de capital a los niveles de Goldman, el ROE de la firma caería a alrededor del 10%. De repente, Dimon ya no es el líder del grupo, sus resultados no superan al promedio. Y eso quizás constituya el mayor golpe para JPMorgan. Parte de la razón para invertir en la compañía en los últimos años es que Dimon, y su capacidad para gestionar el riesgo, vienen con el paquete. Al parecer, todos colocamos demasiada fe en la idea de que un solo individuo podía proteger de cualquier vendaval a un banco con 2 billones de dólares en activos.

"Los bancos siempre son cajas negras", explica Michael Mayo, analista de Credit Agricole y autor del reciente libro ‘Exile on Wall Street'. "Tienes que confiar en los  ejecutivos y los sistemas para gestionar ese riesgo". Así, la apuesta en Dimon, y en JPMorgan, es ahora menos fiable de lo que solía ser.

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