El caso Libor, ¿dividirá a Barclays?

El escándalo de manipulación puede obligar a separar el área de inversión de la parte comercial; las ganancias del banco en el negocio de ‘trading’ están bajo la lupa por beneficiarse del engaño.
Barclays  (Foto: Cortesía Fortune)
Cyrus Sanati
NUEVA YORK -

Los bancos están realmente bajo fuego estos días. La distensión temporal entre el Gobierno y los bancos, que fue acordada después de la crisis financiera que casi envió al mundo entero de vuelta a la Edad de Piedra económica, claramente ha terminado. Los caciques bancarios están siendo acusados en televisión, interrumpidos con comentarios agresivos en el Congreso, y los reguladores están apretando la soga alrededor de sus cuellos.

Pero, por supuesto, la madre de todos los escándalos sigue siendo la manipulación de Barclays de la Libor, la tasa de referencia bancaria clave que es utilizada para establecer los costos de endeudamiento para billones de dólares en préstamos.

Aunque Barclays ya ha pagado 450 millones de dólares para resolver el caso con los reguladores de Estados Unidos y Reino Unido, los analistas creen que el banco aún podría enfrentar decenas de demandas de partes afectadas, lo que expondría al banco a pérdidas en el rango de entre 1,000 millones de dólares y 10,000 mdd.

El escándalo ya le ha costado el puesto al Director Operativo, al Presidente y al Presidente Ejecutivo del banco. Cuando Barclays sobreviva este escándalo no será el mismo banco. Sin embargo, Barclays ha estado tratando de averiguar qué tipo de banco es realmente desde hace mucho tiempo.

Bajo la dirección de Robert (Bob) Diamond, este banco minorista extremadamente británico se convirtió en uno de los participantes financieros más poderosos de Wall Street. Diamond, quien es estadounidense, logró esto al destazar a Lehman Brothers en 2008 después de que éste se declaró en quiebra. Diamond consiguió sacar el corazón de Lehman cuando aún estaba latiendo, al adquirir la división de banca de inversión estadounidense por sólo 1,750 millones de dólares. Y pudo hacerlo sin tener que absorber demasiada basura tóxica.

Diamond pasó los siguientes tres años invirtiendo millones de dólares en el negocio de banca de inversión de Barclays, que fue conocido hasta este marzo como Barclays Capital, con resultados mixtos.

Aunque la división era rentable, representando alrededor de la mitad de las ganancias del banco en 2011, no tenía un fuerte retorno sobre el capital, lo que significa que no era muy eficiente. Tuvo cierto éxito en la creación de una franquicia de fusiones y adquisiciones, ubicándose en el quinto sitio en la lista de fusiones y adquisiciones el año pasado, pero la división era apenas rentable, de acuerdo con una persona con conocimiento del asunto.

En donde el banco de inversión realmente destacaba era en su negocio de 'trading' de renta fija, cuya mayor parte procedía de la adquisición de Lehman.

La división ocupaba consistentemente el segundo lugar en las listas de negociaciones realizadas en posiciones de renta fija, justo por detrás del gigante bancario JP Morgan. El trading de renta fija representó la mayor parte de las ganancias que fueron atribuidas al banco de inversión en 2011.

Ese año, la división generó alrededor de 5,000 millones de dólares, 53% de la ganancia total del banco. Eso no es malo teniendo en cuenta que Diamond compró todos los activos estadounidenses buenos de Lehman por sólo 1,750 millones de dólares.

Pero todo el éxito que logró Diamond durante su gestión como Presidente Ejecutivo ha quedado esencialmente eclipsado por lo que se ha llamado "El escándalo Libor".

Los productos de renta fija utilizan una gran variedad de indicadores, sobre todo la tasa Libor, como un punto de referencia. Por lo tanto, no es una exageración suponer que una parte, si no es que una buena porción de las ganancias del banco, podrían estar ligadas de manera tangencial a su juego con la tasa Libor. Los tribunales podrían etiquetar esas ganancias como mal habidas y recuperarlas, o bien, asestar al banco una fuerte multa.

Con todo este drama, no es de extrañar que, según reportes, el consejo de Barclays esté pensando en dividir la banca de inversión de su tranquila e igualmente rentable banca comercial. Las conversaciones acerca de dividir el banco en el pasado se habían basado en la preocupación de que el banco de inversión estuviera subvaluado como parte del supermercado financiero de Barclays. Claramente, ése no es el caso esta vez.

También se había reflexionado sobre una división con base en la preocupación de que Reino Unido instituyera duras regulaciones que obligaran a todos los bancos británicos a escindir sus divisiones de banca de inversión.

De acuerdo con una persona con conocimiento del asunto, desde hace meses equipos de personas rondan alrededor de Barclays evaluando cómo funcionaría una división e informando a los jefes de departamento sobre qué sucedería. Sin embargo, la preocupación disminuyó en los últimos meses cuando un panel especial del Gobierno falló en contra de una división total. En su lugar, decidió exigir a los bancos "cercar" su banco comercial para protegerlos de cualquier problema de la banca de inversión.

Pero, ¿qué pasaría si la banca de inversión de Barclays fuera escindida? Luciría extrañamente similar a cómo Lehman Brothers lucía antes de colapsar en 2008. Al igual que Lehman, dividiría la mayor parte de sus ganancias provenientes de productos de renta fija. Sin embargo, la división de banca de inversión, o 'Lehman II' no se forraría de dinero negociando con bonos del Tesoro. No, Lehman II es una potencia de derivados de renta fija - sí, los mismos instrumentos que causaron tantos problemas durante la crisis financiera.

De acuerdo con el 'testamento en vida' de Barclays, que fue presentado ante la Reserva Federal la semana pasada, el banco enumera como su primera "línea de negocio" en Estados Unidos, los "productos de renta fija titulizados".

La declaración indica que el banco es un "proveedor principal" de productos de renta fija titulizados, enumerando ejemplos como los títulos de agencias residenciales respaldados por hipotecas (RMBS, por sus siglas en inglés) y valores respaldados por activos (ABS, por sus siglas en inglés), títulos comerciales respaldados por hipotecas, títulos de hipotecas próximamente anunciadas y crédito residencial (RMBS ajenos a las agencias y valores de alto riesgo o 'subprime'). Sí, dijeron 'subprime'.

Mientras que los productos titulizados no son necesariamente malos, han demostrado ser demasiado riesgosos de manejar. Demasiado apalancado, Lehman quedó atrapado al mantener esas posiciones y quedó herido de muerte. Lehman era relativamente pequeño en comparación con los bancos más grandes que contaban tanto con banca comercial como de inversión. El Gobierno permitió que el banco quebrara, pensando que las consecuencias sólo tendrían impacto en Wall Street, y no más allá. Esto resultó ser una mala suposición.

Eso plantea la pregunta: Si Lehman II se encontrara en problemas hoy en día, ¿intervendrían los gobiernos de Estados Unidos o Reino Unido para salvarlo? Probablemente no. Pero si el banco de inversión Barclays estuviera al borde del colapso, mientras aún estuviera ligado al banco comercial, podrías apostar que ambos gobiernos intervendrían. Lo último que cualquiera de los dos gobiernos quiere ahora, con los problemas en Europa y la elección presidencial en Estados Unidos, es una catastrófica corrida bancaria.

Sí, estamos hablando de 'riesgo moral' y lo creas o no, esa amenaza está viva y coleando. Un vistazo al testamento en vida enviado a la Fed por los bancos 'sistémicamente importantes' muestra que no tienen un plan real para quebrar de manera suave. Todos ellos dijeron que venderían algunos activos para cubrir los déficits en su balance, pero eso es difícil de hacer cuando el mercado entra en pánico.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Esto significa que el Gobierno tendría que intervenir si hay alguna pequeña señal de problemas en la institución sistémicamente importante. Esta protección latente es la razón por la cual el sistema bancario estadounidense no hizo implosión en 2008.

Así que, aunque la idea de Lehman resucitando de entre los muertos podría hacer felices a algunos banqueros y comerciantes ávidos de dinero, al parecer, y al menos por el momento, parece demasiado arriesgada para ser permitida.

Ahora ve
Emmanuel Macron pone en marcha su plan “Make our planet great again”
No te pierdas
×