Bankia: fracaso de la banca española

Desde su salida a Bolsa, la entidad evidenció problemas de confianza en el sector.

Esconder las preocupaciones

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Bankia fue creado en 2010 a partir de la fusión de siete cajas de ahorro españolas.  (Foto: AP)
rodrigo rato  (Foto: AP)

Un miércoles del verano pasado, Rodrigo Rato sonreía radiante mientras tocaba la campana de la Bolsa de Madrid. El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional brindaba con una copa de champán por el éxito de la salida a Bolsa de Bankia, banco que presidía. Sin embargo, el buen humor de ese día de julio ocultaba grandes preocupaciones en la cuarta entidad financiera de España, preocupaciones que otros bancos españoles y la mayoría de inversores institucionales conocían pero que numerosos inversores minoristas que compraron acciones de Bankia aseguran que no.

Lo que preocupaba a los profesionales del dinero era la alta exposición de Bankia al derrumbado sector inmobiliario. El escepticismo entre ellos llevó a que el banco tuviera que esforzarse para completar una colocación de 3,100 millones de euros y se viera forzado a depender notablemente de inversores individuales de España.

Los directores de sucursales de Bankia promocionaron las acciones entre sus antiguos clientes, ofreciéndoles tarjetas de crédito platino y prometiéndoles sólidos rendimientos.

Tan solo unos meses después, Bankia se desplomaba tras registrar fuertes pérdidas. La historia de cómo la entidad consiguió sacar adelante la colocación en vísperas de su catástrofe es una de las más sorprendentes de las crisis de deuda bancaria y soberana que ha enturbiado la zona euro durante casi cuatro años.

Los problemas de Bankia son un crudo recordatorio de que los males de Europa están enraizados en sus bancos. Creada en el 2010 a partir de la fusión de siete cajas de ahorros no cotizadas, la nueva entidad nacía con la intención de ser un símbolo de la fe de Madrid en su sistema financiero notoriamente conservador.

Pero en lugar de eso, los aprietos del banco han provocado que Europa tenga que conceder ayudas de emergencia a sus bancos y empujado a España a acercarse a un rescate soberano. Como en Irlanda y en Grecia, la crisis bancaria está unida de manera inextricable con la crisis soberana.

Negocio de riesgo

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El plan de Bankia también contempla una reducción de su red y plantilla.  (Foto: AP)
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La salida a Bolsa de Bankia llegó en mal momento. La tormenta de la deuda soberana que había sobresaltado a Grecia y forzado a Portugal e Irlanda a pedir un rescate se aproximaba peligrosamente a España. Con los precios de la vivienda cayendo durante cuatro años seguidos, los mercados empezaron a preocuparse por la solvencia de los bancos. La presión política para cerrar la operación se intensificó. El Gobierno Socialista quería evitar una onerosa inyección de dinero público a los bancos para cubrir las pérdidas del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Esta situación forzó a las cajas, no cotizadas, a recaudar capital privado o enfrentarse a una nacionalización.

La salida a Bolsa de Bankia fue vista como necesaria para inspirar confianza en los mercados hacia las cajas, hasta entonces sin un solo inversor privado en su capital.

Muchos inversores españoles, de los que centenares se han unido en demandas contra el banco, dicen ahora que Bankia infló deliberadamente el valor de sus activos inmobiliarios para atraerlos hacia la oferta pública inicial de acciones (OPI).

Cerca de 400,000 españoles de a pie que compraron acciones de Bankia han visto cómo su inversión se ha borrado en las turbulencias que siguieron a la nacionalización de la entidad el pasado mayo.

Pequeños inversores aseguran que no se les advirtió debidamente de los riesgos. Algunos dicen que se sintieron presionados para comprar acciones del banco, incluso cuando los inversores institucionales ya estaban evitando la colocación.

La ausencia de interés de grandes inversores hizo saltar las alarmas entre quienes comercializaban la operación, dijeron dos banqueros de inversión implicados en la salida a Bolsa, forzando a Bankia a concentrarse en inversores particulares y pequeños negocios.

Pero la enorme presión política -el Gobierno había amenazado con la nacionalización si el banco no recibía una inyección de capital de otra parte- obligó a los ejecutivos de Bankia a seguir adelante con la OPI a pesar de que en las semanas precedentes se habían abortado una serie de salidas a Bolsa en Europa.

Antiguos y recientes ejecutivos de Bankia, entre ellos Rato, han dicho que se siguieron los procedimientos y que se informó de los riesgos adecuadamente, señalando al folleto de salida a bolsa de 403 páginas disponible en la página web de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Asesores bancarios externos como J.P. Morgan, Bank of America Merrill Lynch, Deutsche Bank y UBS no expresaron públicamente dudas sobre las valoraciones a pesar de que estaban preocupados por el progreso de la operación, según banqueros de inversión que trabajaron en ella. Ninguno de esos bancos quiso hacer comentarios para esta historia.

Premios por invertir

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La salida a Bolsa de Bankia en el verano de 2011 también generó críticas.  (Foto: Reuters)
bankia  (Foto: Reuters, )

Grupos de accionistas se han unido en demandas contra los gestores del banco para investigar si efectivamente se les describió la realidad del estado de la entidad, dado que, cuando fue rescatado, el banco revisó su resultado de 2011 a una pérdida de 3,000 millones de euros desde un beneficio inicialmente reportado de 300 millones de euros. Rodrigo Rato afirmó en el marco de la investigación parlamentaria sobre el sector bancario que la diferencia obedecía a criterios contables diferentes y que la entidad no tenía ningún agujero patrimonial.

Algunos de los cientos de pequeños inversores que se han unido en el proceso argumentan que nunca vieron el folleto de emisión y que no fueron adecuadamente advertidos sobre los riesgos, un argumento repetido por cinco inversores entrevistados por Reuters.

Concepción Hijosa, oficinista desempleada de 52 años, explica que su familia ha perdido la mayor parte de los 13,000 euros invertidos en la salida a Bolsa. Hijosa supo de la colocación de Bankia por la amplia campaña de publicidad en televisión y fue a su sucursal para obtener más información. Cliente de la caja durante más de 30 años, tenía una relación estrecha con los empleados de la entidad.

Hijosa deja claro que no fue sometida a presión alguna para comprar acciones e incluso asegura que los propios empleados de la caja invirtieron en la oferta. Le dieron a firmar un contrato de cuatro páginas, aunque no leyó la letra pequeña.

Roberto Óscar Vetere, profesor valenciano de 59 años, explica que a él le vendió acciones por valor de 3,000 euros un gestor que consideraba un amigo, en un movimiento impulsivo al pasar por la oficina de la caja mientras hacían la compra.

Otros accionistas recibieron múltiples llamadas de sus gestores. Algunos señalan la insistencia del banco, que les llamó en tres o cuatro ocasiones, les persuadió para convertir parte de sus ahorros en acciones. A los clientes se les decía que si participaban en la colocación no se les cobrarían comisiones. A otros, se les ofrecían tarjetas de crédito platino.

A otros clientes de la entidad también les vendieron las acciones cuando expiraba el plazo de dinero colocado en depósitos.

Bankia argumenta que sus gestores no tenían ningún tipo de presión para vender acciones a clientes o para comprarlas ellos mismos. Los empleados, como en otras entidades, tienen objetivos pero sin incentivos específicos por la venta de acciones, explica un portavoz de la entidad.

Los accionistas contactados por Reuters no culpaban a los empleados de la caja, algunos de los cuales dijeron que ellos mismos habían acudido a la oferta para ilustrar su confianza.

Una tarea difícil

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Los expertos aseguran que los bancos españoles necesitarán entre 75,000 y 100,000 mde. (Foto: Reuters)
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Vender la salida a Bolsa a inversores institucionales tanto de dentro como fuera de España fue difícil, dijeron banqueros implicados en el proceso. "Estudiaban detenidamente cada página del prospecto. Fue un ejercicio difícil convencer a esta gente", dijo un banquero de inversión.

Un estudio interno realizado por un asesor de la operación durante la preparación de la salida a Bolsa mostró que el 90% de inversores institucionales consultados tenía importantes preocupaciones al respecto. Casi 20% de ellos dijeron que ni siquiera lo mirarían.

Uno de los banqueros de inversión implicado en la operación dice que escribió un correo electrónico muy enérgico a Rato días antes de la salida a Bolsa, diciendo que no debería seguir adelante, dijeron dos fuentes conocedoras de la situación. El banquero dijo que había tenido las peores reacciones que había visto sobre una operación, y que sería imposible que tuviera éxito entre inversores internacionales.

Banqueros implicados en la colocación dicen que Rato se implicó mucho más que los presidentes de otras compañías que sacan a Bolsa sus acciones, especialmente en el 'roadshow' con inversores.

"Es la situación perfecta de presidente: tienes a un tipo que es estratégicamente listo, entiende la situación", dijo un banquero poco después de completar la operación. "Creo que fue una parte crucial de que esto llegara a la línea de llegada". El propio Rato invirtió 250,000 euros en la salida a Bolsa.

Los coordinadores globales de la operación fueron J.P. Morgan, Bank of America Merrill Lynch, Deutsche Bank, UBS y la propia Bankia. Las entidades aseguradoras del tramo minorista fueron Sabadell, Bankinter, Barclays, la confederación de cajas de ahorros CECA y el broker Renta 4. Ninguno de los bancos hizo comentarios sobre Bankia.

El banco de inversión Lazard, donde Rato trabajó entre el 2008 y 2010, asesoró a la propia Bankia en la salida. Este banco no quiso realizar comentarios sobre el proceso.

Deloitte, que auditó las cuentas de Bankia, tampoco quiso hacer comentarios.

Una salida a Bolsa irreal

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La salida a Bolsa de Bankia atrajo muy poco interés de fuera de España.  (Foto: AP)
bolsa españa  La salida a Bolsa de Bankia atrajo muy poco interés de fuera de España. ✓  (Foto: AP)

La reticencia de compradores de mayor tamaño supuso que la salida se inclinara hacia españoles de a pie. Sin embargo, Bankia también se dirigió a pequeñas y medianas empresas con líneas de crédito en el banco, dijeron tres fuentes bancarias. Entre los inversores institucionales españoles estuvieron bancos españoles como Sabadell y Popular. Mapfre, la aseguradora en la que la matriz de Bankia, BFA, tiene una participación del 15%, también acabó con una participación del 4.3% en Bankia. Mapfre dijo en ese momento que no tenía ninguna obligación de comprar.

Los bancos españoles apoyaron la salida a Bolsa, ya que la operación mantenía una estrecha relación con la salud de todo el sistema bancario. El precio de las acciones bancarias españolas rebotó el día de la salida a Bolsa, aunque la cotización del precio de su acción cayó por debajo del precio de la oferta inicial.

"Nadie nos ha obligado", dijo entonces Jacobo González-Robatto, director financiero de Popular. "Creemos que el precio es bueno y que es bueno transmitir que hay ahorros suficientes en España para afrontar una salida a Bolsa como la de Bankia".

Incluso algunas aseguradoras acabaron con acciones de Bankia.

"Alguien tenía que arrimar el hombro para que la colocación saliese adelante", dijo un ejecutivo de un banco al que le encargaron vender parte de las acciones para minoristas.

"No podíamos vender nuestro tramo de acciones y tuvimos que quedárnoslas como inversores institucionales", agregó.

Bankia declinó decir qué parte del tramo institucional fue a parar a colocadores que no lograron vender todas sus acciones.

Al final, pequeños inversores e instituciones españolas se convirtieron en la abrumadora mayoría de suscriptores de la colocación. La matriz de Bankia, BFA, mantuvo el 52.4% del capital social. Cerca del 60% del capital flotante se vendió a inversores minoritarios, que se gastaron una media de 6,000 euros por cabeza. Inversores institucionales españoles se quedaron casi todo el porcentaje restante y sólo 3-4% de las acciones del tramo institucional fue a parar a institucionales extranjeros, dijeron dos fuentes próximas a Bankia.

Teniendo en cuenta que Bankia esperaba atraer mucho interés exterior, "fue a todos los efectos un fracaso de salida a Bolsa", dijo un banquero con sede en Madrid.

"No fue una salida a Bolsa real. No había dinero de fuera del país", afirmó.

"Los fondos captados compraron tiempo para Bankia y España", dijo un banquero implicado en la emisión. "Nadie sabía que la economía iba a seguir deteriorándose".

La renuncia de Rodrigo Rato

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El 9 de mayo pasado, el Gobierno español nacionalizó Bankia.  (Foto: AP)
rodrigo rato  El 9 de mayo pasado, el Gobierno español nacionalizó Bankia. ✓  (Foto: AP)

Diez meses más tarde, el banco presentó un plan de recapitalización al Banco de España junto a otras 134 entidades españolas, explicando que alcanzaría los exigentes nuevos requisitos de capital establecidos por el Gobierno. El regulador aprobó todos los planes. Apenas dos semanas después, Rato esbozó un nuevo plan, al que tuvo acceso Reuters, para un rescate estatal a pequeña escala por 11,000 millones de euros.

Pero en ese momento, el ministro de Economía, Luis de Guindos, pretendía un rescate mucho más radical para la banca, según una fuente familiarizada con el tema. Poco antes de la dimisión de Rato, De Guindos -subordinado de Rato cuando éste ocupó el puesto de ministro de Economía entre 1996 y 2004-, convocó a una reunión a Rato y a los jefes de los tres mayores bancos del país (Santander, BBVA y Caixabank).

En la reunión, De Guindos pidió a Rato que designe al ex ejecutivo de BBVA José Ignacio Goirigolzarri como consejero delegado de Bankia, efectivamente recortando poder a Rato.

"Le dijo que quería poner una figura fuerte como consejero delegado, dejando a Rato como presidente honorario, una opción que Rato rechazó", dijo una fuente.

Tanto Santander como BBVA, Caixabank y Bankia declinaron hacer comentarios al respecto, lo mismo que el Ministerio de Economía.

El deseo del Gobierno por este cambio fue reiterado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un encuentro con Rato el 7 de mayo. El sector bancario español y el Fondo Monetario Internacional (FMI) apoyaban la postura del Gobierno, dijo Rajoy a Rato, según una fuente cercana a Bankia.

Rato inmediatamente presentó su renuncia, sin consultar al consejo. Un alto cargo del consejo de Bankia se enteró gracias a un camarero que lo había visto por televisión, contó una fuente conocedora de la situación.

El 9 de mayo, el Gobierno nacionalizó Bankia, que reformuló sus cuentas del 2011. Madrid aceptó una solicitud del nuevo equipo gestor por 19,000 millones de euros en fondos estatales, y pidió una línea de crédito de 100,000 millones de euros.

"La fusión de las entidades (que formaron Bankia) no era la más adecuada, ni la salida a Bolsa, y ahora tenemos que ir corrigiendo", dijo poco después el ministro de Economía, Luis de Guindos.