La City desdeña escándalo de Standard

Los banqueros de Londres no están preocupados por los cargos contra el banco por negociar con Irán; la entidad no es la primera en tener ligas con Teherán, y podría pagar una multa menor.
bancos londres  (Foto: Cortesía Fortune)
Cyrus Sanati
NUEVA YORK -

Standard Chartered puede estar abajo, pero no está fuera. Si bien parece que el banco está en grandes líos con reguladores estatales por sus relaciones de negocios con la República Islámica de Irán, su historia está lejos de ser la única. Muchos grandes bancos internacionales han hecho negocios con Irán, en violación a las sanciones de Estados Unidos; y la mayoría ha pagado fuertes multas por hacerlo.

Ésa puede ser la razón por la que los altos banqueros y administradores de cartera en la City de Londres no parecen demasiado preocupados por la paliza que ha recibido la acción de Standard Chartered en los últimos días después de que los reguladores del estado de Nueva York acusaron al banco el lunes. Los comentarios de que el banco podría perder su capacidad para operar y negociar en ese estado están siendo descartados simplemente como "disparatados".

Mientras tanto, los administradores de valores en la City creen que el crédito del banco luce sólido y su valor patrimonial es barato ahora en comparación con el de sus pares, incluso los de aquellos que tienen sus manos llenas con sus propios escándalos que van desde la fijación de la tasa Libor hasta el uso de información privilegiada. Sin embargo, se espera que las acciones y bonos de la empresa operen con un descuento respecto a los de sus compañeros hasta que el banco, o bien resuelva el problema o aparte el dinero necesario para lidiar con él.

No hace mucho tiempo, los grandes bancos europeos presumían su estrecha relación con entidades conectadas a Irán. Los banqueros hacían viajes regulares a Dubai y Teherán para cortejar a los mulás y a sus funcionarios para asegurar una parte de los negocios de la nación. Como principal exportador de petróleo, Irán participaba en una serie de grandes operaciones denominadas en dólares y necesitaba una manera de reciclar ese dinero a través del sistema bancario internacional. Los márgenes en ese negocio eran altos, mientras que los riesgos eran relativamente bajos; exactamente lo que a los bancos les gusta oír.

Pero no todo era completamente libre de riesgo para los bancos. En 2004, UBS fue señalado por los funcionarios del Gobierno estadounidense de realizar transacciones durante un período de siete años con Irán y otros países 'hostiles', entre ellos Cuba, Libia y Yugoslavia; todo esto en violación de las sanciones estadounidenses. El banco rápidamente llegó a un arreglo con los reguladores estadounidenses, pagando 100 millones de dólares al Tesoro estadounidense como penitencia.

Si bien, nunca se reveló la cantidad que UBS ganó en estas operaciones con las cuatro naciones, generalmente fue visto como una fracción de la multa dictada por el Gobierno estadounidense. A pesar de la multa, UBS continuó haciendo negocios en Irán, y no se retiró de ellas oficialmente sino hasta finales de 2006.

Durante un tiempo, eso no fue un problema para Irán, que todavía tenía a muchos bancos europeos dispuestos a ayudarle a mover su fajo de dólares estadounidenses a través del sistema bancario. Todo eso cambió cuando el Gobierno de Barack Obama decidió aumentar la presión sobre el sector bancario iraní en un intento por hacer que Teherán abandonara su supuesto programa de armas nucleares.

"Los bancos fueron esencialmente notificados de que el Gobierno ya no estaba haciéndose de la vista gorda", dijo a Fortune un banquero asentado en Londres que hizo negocios con Irán durante ese tiempo. Desde septiembre de 2009 hasta el mes pasado, los reguladores federales impusieron multas a por lo menos seis bancos internacionales por sus operaciones con Irán en la década anterior. Entre ellos se encontraban una serie de bancos británicos que incluían a Lloyds TSB, el cual pagó una multa por 350 millones de dólares; Barclays, que pagó 176 millones de dólares; y HSBC, que todavía no tiene una multa impuesta. Standard Chartered era simplemente el siguiente en la línea para recibir el castigo.

Pero no fueron sólo bancos del Reino Unido los afectados. El Gobierno federal también fue tras bancos continentales como Société Générale de Francia, que pagó una multa de 100,000 dólares y Credit Suisse, que pagó 536 mdd. Incluso bancos estadounidenses fueron castigados por sus operaciones con Irán, y JP Morgan recibió una multa de 88 mdd por su papel en la violación de la ley de sanciones estadounidenses, incluidas aquellas relacionadas con Irán.

Lo que parece ser distinto esta vez en el caso de Standard Chartered es que el estado de Nueva York presentó su denuncia contra el banco por sí solo. Los reguladores de Washington, que por lo general conducen cualquier investigación, generalmente manejan las cosas de una manera más discreta, anunciando la violación y la multa al mismo tiempo para evitar una situación en la que el banco quede en el limbo.

Cuando los federales anunciaban la violación antes de que la multa fuera emitida, el Gobierno posiblemente enviaba señales a los bancos sobre cuál podría ser la multa. HSBC, por ejemplo, se encuentra actualmente en un limbo similar al de Standard Charter por violaciones similares, pero ha separado 700 millones de dólares para absorber cualquier posible multa. El Gobierno alega que HSBC participó en transacciones sin escrúpulos con países hostiles, como Irán, por un importe nominal total de alrededor de 20,000 millones de dólares.

Al igual que los otros grandes bancos internacionales, Standard Chartered estaba supuestamente más que feliz de ayudar a Irán con sus necesidades bancarias. Los reguladores del estado de Nueva York afirman que de 2001 a 2010, los bancos habían participado en operaciones inapropiadas por un valor de 250,000 millones de dólares con Irán, en violación a las sanciones de Estados Unidos. El banco, por su parte, dice que sólo pudo encontrar transacciones por un valor de 14 millones de dólares que podrían haber disparado la alerta. Es evidente que hay cierta desconexión aquí.

En cualquier caso, debido a la cifra que HSBC ha apartado, los analistas creen que Standard Chartered terminará pagando una multa de alrededor de 1,500 millones de dólares. Eso suena un poco arbitrario, pero es mucho menor que los 17,000 millones de dólares que el mercado restó al valor de mercado del banco en las operaciones del martes.

Los inversores están apostando a que se le prohibirá al banco hacer negocios en Nueva York, amenazando sus operaciones de compensación en dólares estadounidenses, que representan aproximadamente entre 15% y 20% de los ingresos totales del banco. Analistas de renta variable que siguen al banco creen que el banco de ninguna manera perderá su licencia, especialmente porque fue el propio Standard Chartered el que reportó voluntariamente las violaciones al Gobierno durante la ofensiva de 2010.

Pero incluso si pierde su licencia en Nueva York, no tiene que renunciar a sus operaciones de compensación. Podría establecerse en otro centro bancario en una ciudad y estado diferente, como Chicago, Illinois o Stamford, Connecticut, o incluso en Charlotte, Carolina del Norte. No se espera que llegue a ese punto, pero todavía hay opciones sobre la mesa si es necesario.

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En cualquier caso, parece que el mercado está dispuesto a dar a Standard Chartered el beneficio de la duda, ya que las acciones del banco subieron 6% en las primeras operaciones del miércoles en Europa. Pero las acciones de la empresa siguen registrando una baja de 15% en la semana. Los analistas advierten que la acción probablemente continúe cotizando a niveles muy bajos hasta que el banco pague la multa o aparte una buena cantidad de dinero como provisión.

No está claro cuándo actuará el banco o si va a hacerlo. Por el momento, Peter Sands, presidente ejecutivo de Standard Chartered no parece demasiado preocupado. A pesar de todo el torbellino, ayer por la noche hizo sus maletas y se fue a disfrutar de sus vacaciones de verano.

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