Caso Huawei, ¿crisis comercial para EU?

La advertencia del Congreso contra la compra de equipo de esta firma podría provocar represalias; China puede obstaculizar las importaciones tecnológicas estadounidenses, según expertos.
Huawei  (Foto: Cortesía Fortune)

Un informe del Congreso de esta semana recomienda en términos inequívocos que las empresas estadounidenses y las agencias gubernamentales eviten a dos de las mayores compañías de telecomunicaciones de China. Comprarles equipo pone en riesgo la seguridad nacional, según el informe.

El ataque fulminante del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes contra las dos compañías chinas, Huawei Technologies y ZTE Corp., podría parecer como una gran oportunidad para las empresas estadounidenses de ganar terreno. Sin embargo, la realidad podría ser todo lo contrario.  

En respuesta al ataque del Congreso, China podría imponer obstáculos a las importaciones tecnológicas estadounidenses al aumentar los aranceles o al prohibir ciertos tipos de equipos, de acuerdo con expertos en políticas comerciales.

Esta táctica podría dañar a las empresas estadounidenses, que dependen cada vez más de China en términos de ventas y crecimiento. Los riesgos son enormes; el año pasado, las empresas estadounidenses vendieron 20,000 millones de dólares en tecnología avanzada a China, de acuerdo con el Departamento de Comercio.

"Me temo que habrá algún tipo de ataque en represalia", dijo Christopher Tang, profesor de negocios en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quien se enfoca en los temas de manufactura y China. "Es un juego político".

El informe bipartidario del Congreso observó exclusivamente a Huawei y ZTE, dos negocios globales que venden equipo para la conexión de llamadas telefónicas y el enrutamiento del tráfico de Internet.

Los investigadores dijeron que el Gobierno de China podría manipular la tecnología para espiar y robar secretos comerciales. Ninguna de las dos empresas proporcionó detalles acerca de su control corporativo y acerca de sus lazos con el Gobierno, dijeron. La presencia de oficinas del Partido Comunista en la sede de las empresas también disparó señales de alerta. Hay que considerar que ninguna de estas firmas es lo que se denomina una empresa de propiedad estatal o SOE, por sus siglas en inglés.

El 10 de octubre, Shen Danyang, portavoz del Ministerio de Comercio chino, respondió en un artículo publicado por la agencia oficial de noticias Xinhua que las acusaciones estaban basadas en "conjeturas subjetivas" y "evidencias falsas". Dijo que Estados Unidos había violado sus arraigados principios del libre mercado y se estaba arriesgando a socavar la cooperación y el desarrollo entre los dos países.

"Esperamos que Estados Unidos pueda hacer esfuerzos concretos para crear un entorno de mercado justo y equitativo para las empresas de ambos países y promover un desarrollo sano de las relaciones económicas y comerciales bilaterales", dijo Shen.

En el corto plazo, Ray Mota, socio gerente de ACG Research, una firma de investigación de mercado que realiza un seguimiento de la industria de la tecnología, dijo que las compañías estadounidenses como Cisco Systems y Juniper Networks se beneficiarían. Mientras sus rivales tratan de reparar su reputación, las firmas estadounidenses probablemente ganarían más contratos.

No obstante, en el largo plazo las empresas de tecnología estadounidenses podrían experimentar turbulencias, explicó Mota. Si se inicia una guerra comercial, es probable que pierdan negocios en China. "Depende de la cantidad de agresiones que el Gobierno chino quiera realizar", dijo. "Esto es algo que podría perjudicar a las empresas estadounidenses".

Richard D'Aveni, profesor de negocios en el Dartmouth College, predijo que China ciertamente tomaría represalias, pero que esperaría algún tiempo en lugar de actuar con rapidez. Y no esperes un gran anuncio, porque no es su estilo.

"Creo que los chinos serán más sutiles", dijo D'Aveni, quien es autor de Strategic Capitalism: The New Economic Strategy for Winning the Capitalism Cold War. "Los chinos no suelen reaccionar directamente. Golpearán en alguna otra parte, o de alguna otra manera, para enviar una señal de que están disgustados".

Eliminar las importaciones estadounidenses de tecnología en cinco años, o por lo menos parte de ellas -incluso sin anunciar públicamente un plan- es una manera, dijo D'Aveni. Otra es aumentar el precio de los circuitos integrados hechos en China, de los que depende la industria tecnológica de Estados Unidos.

La industria tecnológica estadounidense está curiosamente silenciosa en el informe. Varios grupos comerciales de la industria declinaron hacer comentarios o no respondieron a los mensajes en busca de una entrevista.

Defender a Huawei y ZTE podría hacer lucir a las firmas tecnológicas estadounidenses como antipatrióticas, dijo D'Aveni. Mientras que aliarse contra ellas significaría oponerse a sus proveedores, socios y clientes chinos. "Su mejor jugada es permanecer en silencio, pero tras bambalinas, cabildear por suministros", añadió.

En efecto, la situación se complica debido a la interdependencia de las dos naciones. Cortar el comercio es casi imposible. China necesita la tecnología estadounidense para mantener en funcionamiento su infraestructura y sus fábricas. Por su parte, los fabricantes estadounidenses de alta tecnología dependen de los componentes chinos.

Las líneas son tan difusas que el origen de un producto es a menudo una cuestión de semántica. Por ejemplo: los iPhones y iPads de Apple son en gran parte ensamblados en China. Una similar polinización cruzada es la norma para los fabricantes estadounidenses de equipos de telecomunicaciones. Sin embargo, los investigadores del Congreso no observaron ningún riesgo de seguridad creado por esos lazos.

El profesor Tang dijo que la política está ayudando a encender la situación. China y Estados Unidos están en el proceso de seleccionar nuevos presidentes. Las fuerzas políticas de ambos países están utilizando el desacuerdo comercial para conseguir apoyo.

"El momento es un poco incómodo", dijo Tang. El tema, sin duda, surgirá en las negociaciones comerciales futuras, explicó. Pero no habrá ningún movimiento definitivo por parte de China hasta que tenga un nuevo líder, quien inevitablemente "dirá que hay una conspiración -que Estados Unidos está en contra de China- y que se tiene que hacer X, Y o Z".

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