Los teléfonos ‘gratuitos’ de Slim en EU

Tracfone Wireless, filial de AMóvil, es el mayor proveedor de un programa de subsidios telefónicos; las líneas otorgadas con la seguridad social son pagadas con impuestos cobrados a otras telefónicas.
telefonica telefono celular  (Foto: Thinkstock)
Jordan Malter
NUEVA YORK -

Uno de los operadores de telefonía móvil de más rápido crecimiento en Estados Unidos es una empresa de la que probablemente nunca hayas oído hablar: Tracfone Wireless.

Es el brazo estadounidense de un imperio de telecomunicaciones controlado por el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, y es el jugador más grande en un mercado cada vez más lucrativo: los teléfonos móviles subsidiados para estadounidenses de bajos ingresos.

El subsidio se convirtió en un detonante político recientemente gracias al incendiario video de YouTube que muestra a una residente de Cleveland alabando su ‘teléfono de Obama' gratuito. El bombo promocional del Drudge Report y líderes conservadores como Rush Limbaugh impulsaron el video a cerca de 5 millones de visitas.

La verdadera historia detrás de los teléfonos tiene más matices que el videoclip de 45 segundos.

El subsidio pertenece a un programa creado por el Gobierno estadounidense llamado Lifeline, que es pagado con comisiones cobradas a clientes en la mayoría de las facturas telefónicas. El programa es supervisado por la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense (FCC, por sus siglas en inglés), y tiene sus raíces en una iniciativa de acceso universal que comenzó en 1985, durante el Gobierno de Ronald Reagan.

Así es como funciona: Si eres elegible para otras formas de asistencia gubernamentales como Medicaid o cupones de alimentos (las reglas difieren según el estado), entonces tienes derecho a recibir un subsidio telefónico de 9.25 dólares por mes.

Las empresas inalámbricas participantes generalmente ofrecen un teléfono gratuito (pagado por la empresa) con una asignación de minutos Lifeline cada mes.

Los suscriptores de Lifeline pueden obtener sólo un subsidio mensual, ya sea para un teléfono fijo o para un teléfono móvil. Alrededor del 75% de ellos han optado por la tecnología inalámbrica.

¿De dónde proviene el dinero para el subsidio de Lifeline? De los clientes estadounidenses.

Si echan un vistazo a su cuenta de teléfono, estos verán un cargo -normalmente de unos pocos dólares al mes- para pagos al 'Fondo de Servicio Universal'. Ése es el programa general que abarca diversos esfuerzos, incluyendo Lifeline, que están diseñados para hacer que las comunicaciones telefónicas estén a disposición de todos los estadounidenses.

El Gobierno requiere que la mayoría de las firmas de telecomunicaciones paguen al fondo. Los operadores suelen traspasar los costos a sus clientes como un recargo de pago mensual. El año pasado, Lifeline representó el 20% del Fondo de Servicio Universal con un valor de 8,100 millones de dólares distribuidos para soportar conexiones para zonas rurales, escuelas, hospitales y personas de bajos ingresos.

Actualmente, hay 17 millones de hogares inscritos al programa, en comparación con menos de 7 millones apenas hace cuatro años.

Hay dos razones para este rápido crecimiento. En primer lugar, la recesión aumentó drásticamente el número de personas que son elegibles. En segundo lugar, en 2008, durante el gobierno de George W. Bush, la FCC permitió al operador celular Tracfone unirse a la lista del programa de proveedores aprobados.

Tracfone ha ido agresivamente tras los clientes de Lifeline. Anuncia su ‘teléfono gratis' en la televisión, paga a equipos de personas para que salgan a los barrios de bajos ingresos para reclutar nuevos suscriptores y clientes, y afilia a consumidores través de un llamativo sitio web que promete "¡250 minutos gratis cada mes! ¡Sin pagar nada!"

Estas tácticas están dando sus frutos. Tracfone ahora cuenta con más de 4 millones de suscriptores en su programa de Lifeline, llamado SafeLink, y acumuló 452 millones de dólares el año pasado en subsidios del programa. Eso es el doble de lo que recibía hace dos años, y mucho más que cualquier otro proveedor. Los siguientes en la lista, AT&T y Sprint, acumularon cada uno alrededor de 274 millones de dólares.

El efectivo de Lifeline es una parte sustancial de los 3,800 millones de dólares en ventas anuales que Tracfone generó el año pasado. La compañía es la filial estadounidense de América Móvil, el gigante de las telecomunicaciones mexicano dirigido por Carlos Slim, el multimillonario más rico del mundo.

Los clientes de Lifeline no son tan rentables para Tracfone como los tradicionales, pero los flujos son fiables y ayudan a ampliar la base de clientes de la compañía.

"Lo maravilloso de este programa es que los individuos que ya no califican para el teléfono mantienen el teléfono", dice José Fuentes, director de relaciones gubernamentales de Tracfone. "Pueden seguir siendo clientes de TracFone".

Los defensores dicen que el programa es una red de seguridad esencial: Un teléfono conecta a la gente con los servicios de emergencia, y es casi imposible conseguir un trabajo sin un número telefónico.

"Yo lo uso para estar en contacto con mi familia y mis amigos, y con servicios relacionados con el trabajo como citas de negocios", dice Kathy Jarrett, una residente de Brooklyn, Nueva York, quien ha sido suscriptora de Lifeline durante cuatro años. "Si no tuviera un teléfono sería un desastre".

Pero en los días previos a la elección, el auge en expansión de Lifeline está levantando las cejas. El programa desembolsó 1,600 millones de dólares el año pasado, más del doble de los 772 millones que gastó en 2008.

El congresista Tim Griffin, un republicano de Arkansas, lo criticó como un despilfarro "administrado por el Gobierno, financiado por los contribuyentes" que está "plagado de casos de abuso". Él introdujo un proyecto de ley que suprimiría los teléfonos móviles del programa.

"Ése es una de los mayores ideas erradas que están allá fuera hoy en día, esos dólares federales van directamente al Fondo de Servicio Universal", dice Fuentes de TracFone. "Eso es totalmente incorrecto".

La réplica de Griffin: "Los consumidores se ven obligados a pagar, y de donde yo vengo, eso es un impuesto".

Los demócratas también han cuestionado los excesos de Lifeline. La senadora Claire McCaskill de Missouri señaló el año pasado la supervisión mínima de Lifeline después de recibir un folleto en su casa invitándola a obtener un teléfono celular gratis. Con un salario anual de 174,000 dólares como senadora, McCaskill no es exactamente el mercado objetivo.

La FCC implementó medidas contra el fraude a principios de este año, requiriendo a los suscriptores que demostraran su elegibilidad, cancelando el servicio si el teléfono no se usa durante 60 días, e impidiendo a los individuos tener varios teléfonos. La agencia dice que canceló 800,000 contratos duplicados y espera ahorrar 200 millones de dólares este año.

Lifeline "causa estragos" en el mercado competitivo, de acuerdo con Roger Entner, fundador de Recon Analytics, una firma consultora y de investigación de la industria inalámbrica. Los operadores que apuntan al mercado de prepago -uno de los segmentos de más rápido crecimiento de la industria- no  pueden competir contra los teléfonos gratuitos. Pero al final, él piensa que la red de seguridad vale la pena.

"Como país, queremos que todos tengan comunicaciones. Sin un teléfono, no puedes conseguir un trabajo", dice Entner. "Estoy seguro de que Lifeline, literalmente, ha salvado la vida de las personas".

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