Firmas urgen acuerdo político en Italia

Más de 12,400 empresas quebraron en 2012, lo que significa un aumento de 33% frente a 2009; las compañías piden que se forme pronto un nuevo Gobierno que impulse a la economía del país.
ITALIA EURO  (Foto: Getty)
ROMA/MILÁN (CNN) -

El largo estancamiento político derivado de las últimas elecciones en Italia ha dejado a las diferentes dependencias oficiales paralizadas hasta que se forme un nuevo Gobierno, impotentes para responder a los cada vez más desesperados pedidos de acción por parte de los líderes empresariales.

Pasaron más de 40 días desde la elección legislativa y la centroizquierda de Pier Luigi Bersani, la centroderecha de Silvio Berlusconi, y el movimiento populista 5 Estrellas encabezado por el ex humorista Beppe Grillo no están cerca de un acuerdo que permita la formación de un nuevo gobierno.

Aunque los mercados de bonos no han sido presas del pánico como muchos temían, se han perdido las esperanzas de un ataque temprano a una serie de problemas que van desde el recorte de la burocracia y la reforma de una administración pública sobredimensionada hasta la creación de empleo para los jóvenes.

"No me importa el color político (del posible nuevo Gobierno), estoy más allá de eso. Pueden elegir la izquierda, la derecha o al comediante. Pero necesitamos decisiones", afirmó Paolo Galassi, un empresario de 56 años cuya compañía fabrica componentes de aeronaves.

"¿Cómo es posible que los políticos no puedan ver la necesidad de que tenemos que enfrentar la situación económica", afirmó.

La economía italiana está cayendo aún más en recesión y las metas de las finanzas públicas han comenzado a incumplirse. Ahora se espera que el déficit presupuestario del 2013 sea poco menos que el límite del 3 por ciento del Producto Interno Bruto impuesto por la Unión Europea.

El Gobierno ha recortado sus pronósticos y ahora prevé que la economía se contraiga un 1.3% este año. Varios funcionarios afirman que incluso esa meta es optimista, lo que significa que el desempleo seguirá subiendo y que los esfuerzos por recortar la deuda pública de 2 billones de euros (2.6 billones de dólares) fracasarán.

La situación que enfrentan las compañías está empeorando. Más de 12,400 de ellas quebraron el año pasado, un 33% más que en 2009, según el proveedor de información de negocios Cribis D&B.

En el último trimestre del 2012, los despidos crecieron un 15.1% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio del Trabajo.

Hasta que se forme un nuevo Gobierno, el primer ministro Mario Monti seguirá encabezando una administración provisional, pero la actividad sobre grandes reformas que necesitarían de una fuerte dirección política se ha detenido.

"Estamos haciendo sólo las tareas ordinarias, lo que quiere decir que de hecho la mayoría de la gente está cumpliendo su horario o trabajando en sus proyectos personales", dijo el asesior de un ministro. "Uno mira por los pasillos y está todo muerto", agregó.

La cuestión es que si los partidos en disputa llegan a alguna clase de acuerdo, posiblemente produzcan una coalición tan frágil que sería incapaz de llevar adelante reformas duras e impopulares, dijo Alberto Mignardi, director general del Instituto Bruno Leoni.

"Lograr que hoy se lleven a cabo reformas en Italia, en esta situación política, no es posible. No están dadas las condiciones", señaló Mignardi.

Un acuerdo alcanzado el fin de semana para liberar 40,000 millones de euros para cancelar deuda con proveedores del sector privado fue una rara señal de movimiento en el Gobierno interino, que durante meses trató de que la medida fuera aprobada.

Aunque el acuerdo restará algo de presión a las compañías sedientas de dinero, los complejos procedimientos que implica liberar el dinero apuntan a problemas más amplios, como la urgente necesidad de revisar un sistema burocrático difícil de manejar.

"Hay algunas medidas que se pueden adoptar en el corto plazo, como esto de las cuentas impagas, pero hay otras cuestiones que necesitan una respuesta más profunda. Por ejemplo, revivir la inversión, mejorar la competitividad, crear condiciones para más empleo, rebajar impuestos, reorganizar el gasto público", dijo Claudio Giovine, jefe de política industrial en la Can, una asociación de pequeñas empresas.

Tras más de una década de estancamiento, la economía de Italia es ahora más pequeña que lo que era en el 2001. En los últimos años se han vuelto evidentes problemas como la falta de competitividad, el incremento del endeudamiento público, y la debilidad de las instituciones políticas.

Sin una profunda reforma de las instituciones políticas, es improbable que un nuevo gobierno pueda por si sólo avanzar sin la clase de consenso subyacente que la actual crisis ha demostrado que escasea.

"La clase política italiana, en su conjunto, está perdiendo más y más confianza", dijo Angelo Fracassi, un empresario del sector de la salud.

"Quizás la única solución sea tener un Gobierno que esté conformado parcialmente por tecnócratas y políticos, con algunas figuras de los principales partidos. Luego podríamos volver a votar en seis meses", concluyó.

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