Empresas construyen su propio equipo

Flexibilidad de producción y menores costos son las ventajas de contar con la maquinaria adecuada; firmas como Amway y Baxter han diseñado y construido sus máquinas para agilizar sus procesos.
maquinaria  (Foto: Getty)
Ivet Rodríguez

Compañías como Amway y Baxter han optado por diseñar y construir sus propios equipos para ganar ventajas como mayor flexibilidad productiva, menor costo de mantenimiento y hasta máquinas más ergonómicas.

Tener maquinaria a la medida le permite a Amway realizar un proceso continuo en la planta de procesamiento: lavar, picar, prensar y pre secar 180 kilos de producto en una hora.

De otro modo, habría que mover el producto de una estación a otra, lo cual sería más tardado y menos higiénico, comenta Gerardo Gordillo, gerente general del Rancho Nutrilite, ubicado en el Petacal, Jalisco.

El costo de mantenimiento también disminuye cuando la maquinaria es un desarrollo propio. Al menos eso sucedió en el caso de Baxter, empresa estadounidense que produce soluciones intravenosas.

"Tenemos a un lado a la persona que diseñó e hizo la máquina", y en caso de cualquier falla, se soluciona el problema en casa, dice Alejandro Ochoa, director de la planta en Civac de Baxter, en Jiutepec, Morelos, a la revista mensual Manufactura.

La ergonomía es otro beneficio, ya que las máquinas se diseñan según las medidas, movimientos y necesidades de los operadores, lo cual a largo plazo incide en la productividad y en la salud de los trabajadores, comenta Ochoa.

Actualmente, 75% de las máquinas que se utilizan en la planta se desarrollan en sus talleres, con ingenieros mexicanos.

La compañía norteamericana produce alrededor de 600 millones de litros de soluciones intravenosas en un año. De este volumen, 40% se destina al mercado de exportación y el resto es para consumo nacional.

Los beneficios

Si bien el desarrollo de maquinaria no es el core business de las empresas antes citadas, Alfredo Salas, director de la carrera en ingeniería en mecatrónica del Tecnológico de Monterrey, considera que tener la capacidad de diseñar y fabricar su propia maquinaria da cierto reconocimiento, tanto a la planta como al personal.

Baxter, por ejemplo, tiene un equipo de ingenieros que poseen un conocimiento técnico comparado con el de cualquier experto de Estados Unidos o Europa. Actualmente, este grupo trabaja sólo en el desarrollo de equipos nuevos para sus procesos. Se trata de máquinas llenadoras, de impresión para el producto, robots empacadores y cargadores.

Incluso, la compañía ha exportado algunas. "No es nuestro negocio, pero de vez en cuando ayudamos a otras plantas vendiéndoles máquinas", comenta Ochoa.

Pese a estos beneficios, las empresas mexicanas no siempre pueden darse el 'lujo' de fabricar sus equipos, ya que hacerlo implica más tiempo (entre tres y seis meses) y planeación. Además, la mayoría de las veces compran por urgencia, ya sea por incrementos en la producción, o porque ya se descompuso el equipo en turno.

"Las empresas se llevan lo que hay o la máquina más barata aunque no sea la opción correcta", menciona Héctor Moreno, experto en maquinaria y actual gerente general de Krauss Maffei de México.

A veces el cliente necesita una máquina de 350 toneladas, sin embargo, el fabricante sólo tiene disponible una de 440 toneladas, la cual es más cara. Sin embargo, la compra porque le urge.

O, por el contrario, quizá la empresa requiere una máquina para 570 toneladas, pero sólo hay una más pequeña, entonces la adquiere, aunque eso signifique perder flexibilidad y capacidad productiva. En resumen, cuando no planeas a la larga te sale muy caro, dice Moreno.

Ante este panorama, los fabricantes de maquinaria se han adaptado a los requerimientos del mercado mexicano y han optado por tener un stock de equipos estándar. Incluso algunos, como Krauss Maffei, dan la opción a sus clientes de modificar los equipos para personalizarlos.

Dicha modificación tiene un costo extra, porque debe pagarse la instalación y la importación de los componentes, pero a los fabricantes se les puede compensar la diferencia entre lo que el cliente necesita y lo que hace el equipo, sin embargo, no siempre se puede hacer al 100%, admite Moreno.

Si bien esta es una opción para lograr que los equipos respondan a las necesidades productivas, el costo adicional a veces es hasta 30% mayor al precio original de la máquina, dependiendo de la complejidad de las modificaciones, dice Alfredo Salas.

El académico considera que si las empresas deciden diseñar sus equipos a la medida pueden acercarse a instituciones académicas o a centros tecnológicos como el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi), y pedir asesoría tecnológica.

(Con información de Karla Calderón)

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