Dimon lucha por sus cargos en JPMorgan

El banquero busca permanecer como presidente ejecutivo y presidente de la firma de Wall Street; las ganancias de la firma son su argumento, aunque se cree que éstas se deben a un ajuste contable.
jamie dimon  (Foto: CNN)
Stephen Gandel
NUEVA YORK -

A Jamie Dimon le gusta hablar sobre la fortaleza del balance general de JPMorgan Chase. Lo que es un poco más endeble es la declaración de ingresos del banco.

El próximo martes, en su reunión anual celebrada en Tampa, Florida, el gigante financiero revelará los resultados de una votación de los accionistas sobre si el banco debe dividir el papel del presidente ejecutivo y el de presidente.

En este momento, Dimon ostenta ambos cargos. Muchos accionistas creen que debería renunciar a la presidencia. La presión para esta decisión ha cobrado impulso a raíz de la pérdida bursátil de 6,000 millones de dólares el año pasado y a una larga lista de otros pleitos con los reguladores en los últimos 12 meses. Se espera que el voto sea cerrado.

El argumento principal de Dimon y de sus seguidores acerca de por qué el presidente ejecutivo debe mantener también el papel de presidente es el balance general de JPMorgan. El analista bancario Dick Bove señaló recientemente que sólo tres empresas en Estados Unidos ganaron más que JPMorgan en 2012. Y fue un año en el que el banco tuvo una pérdida bursátil de 6,000 millones de dólares.

Ciertamente Dimon ha conducido su barco hacia las cascadas del dinero, mientras que otros casi han naufragado y se han hundido desde entonces. Pero al menos parte de la cascada de ganancias del banco es una ilusión.

Toma como ejemplo el primer trimestre de este año. JPMorgan dijo que sus ingresos aumentaron 31%, a 6,500 millones de dólares. Sin embargo, más de dos tercios de ese aumento pueden atribuirse a una contabilidad ingeniosa proveniente de la división de hipotecas del banco y no a alguna mejora real en el negocio de JPMorgan.

De hecho, en ese periodo, las pérdidas de JPMorgan por posibles préstamos hipotecarios incobrables fueron de 198 millones de dólares. Eso significa que el banco anotó una ganancia de casi 200 millones de dólares con base en una predicción de lo mucho que iba a perder por futuros préstamos incobrables.

¿Cómo es eso posible? La contabilidad, como ya se sabe, es más un arte que una ciencia. Aun así, los libros de JPMorgan se parecen más a Jackson Pollock que a Norman Rockwell.

Los bancos no están obligados a pasar a pérdidas los préstamos incobrables cuando un prestatario deja de pagar. En vez de eso, se les permite esperar hasta que hayan tomado la determinación de que nunca recibirán el pago. Esto normalmente ocurre semanas o, más a menudo, meses después de que un prestatario cesa de enviar cheques. Los bancos tienen mucha libertad de acción para tomar esa determinación. Hasta que lo hacen, el préstamo incobrable se asienta en los libros del banco como cualquier otro, retrasando las pérdidas.

JPMorgan ha sido más lento que sus rivales en reconocer los préstamos incobrables. En el primer trimestre del año pasado, por ejemplo, JPMorgan amortizó un dólar por cada 90 que el banco tenía en préstamos incobrables. Eso se compara con una relación promedio de amortización de 34 en los 100 bancos más grandes de Estados Unidos en ese periodo.

Este año, esa proporción en JPMorgan se ha disparado a 178, lo que significa que está amortizando los préstamos incobrables en casi la mitad de la tasa de lo que estaba haciendo hace un año. Amortizar los préstamos a ese ritmo en lugar del ritmo promedio del sector parece haber ahorrado a JPMorgan 697 millones de dólares en los primeros tres meses del año.

Otros grandes bancos han reducido su tasa de amortización también. Pero ninguno ha sido tan lento en reconocer las pérdidas como JPMorgan. La relación de morosidad/amortizaciones de Bank of America y Wells Fargo fue de 124 y 113, respectivamente.

Ése no es el único impulso que JPMorgan recibió de sus contadores. Además de anotar un menor número de pérdidas por préstamos, el banco también retiró dinero de los fondos que ha apartado para cubrir futuros préstamos incobrables. Como resultado, 650 millones de dólares adicionales se abrieron paso hacia el balance general de JPMorgan. El resultado: Lo que podría haber sido una pérdida de 1,150 millones de dólares por préstamos incobrables se convirtió en una ganancia de 200 millones de dólares.

La portavoz de JPMorgan, Kristin Lemkau, dice que la mayor parte de las ganancias por ingresos de la compañía provienen de verdaderas mejoras en su negocio. "Hemos tenido tres años de rendimiento récord impulsado por las ganancias en participación de mercado en todas las líneas del negocio", dice Lemkau. Detalla que Dimon ha dicho regularmente a los inversores que no considera a la liberación de las reservas para créditos como ganancias de calidad.

Por supuesto, la economía está mejorando y el precio de las viviendas están aumentando. Así que, es normal esperar menos pérdidas. Sin embargo, los préstamos morosos de los bancos se han reducido en sólo 11%, mucho menos que la caída del 50% en las amortizaciones. Es más, el volumen de los préstamos hipotecarios de JPMorgan en los que los prestatarios no han hecho un solo pago en más de tres meses súbitamente saltó a 3,500 millones de dólares en el primer trimestre. Ése es el primer salto en préstamos severamente morosos que el banco ha visto en más de tres años y podría ser un signo de problemas a futuro.

Sin embargo, incluso sin estos movimientos contables, el balance general del banco habría subido 600 millones de dólares o 10% en los tres primeros meses del año. Así que es difícil argumentar que Dimon deba irse. Pero las ganancias de Citigroup y Wells Fargo subieron 31% y 22%, respectivamente. Eso pone en perspectiva la indispensabilidad de Dimon.

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