Conciertos masivos = dinero seguro

Desde Coachella hasta Catalpa, los festivales generan ganancias y nuevas formas de negocios en EU; el mercado es muy amplio, con un público que puede pagar entre 30 y 1,000 dólares por un boleto.
Coachella  (Foto: AP)
Melissa Locker
FORTUNE -

En abril, más de 150,000 aficionados a la música acudieron a Indio, California, al Coachella Festival of Arts. A mediados de junio, Bonnaroo atrajo a más de 100,000 personas a Manchester, Tennessee, para ver a Sir Paul McCartney y a R. Kelly, entre otros. Sasquatch atrajo a montones de personas a un remoto rincón del estado de Washington para un fin de semana largo.

Cada año, más y más festivales parecen surgir, en adición a las decenas de eventos musicales que ya existen. Por cada Lollapalooza, Austin City Limits o Riot Fest hay un Governor's Ball, que acaba de celebrar su tercer festival, o un Catalpa Festival, que se encuentra en su segundo año.

¿Por qué hay tantos festivales apareciendo? Porque los festivales de música son un gran negocio.

Coachella es el festival más rentable en Estados Unidos. El año pasado vendió 158,000 entradas y obtuvo 47.3 millones de dólares en ingresos, de acuerdo con Billboard Boxscore. Eso representa un aumento de 17 millones de dólares desde 2007. Las entradas para el festival de este año se agotaron en 20 minutos.

Goldenvoice, que produce el festival, lo amplió a dos fines de semana el año pasado, una medida que fue objeto de burlas, pero ahora está siendo replicada por otros eventos. Sasquatch ha anunciado planes para ampliar a dos fines de semana en 2014 después de un "gran éxito", en su edición de 2013, cuyos boletos se agotaron en un tiempo récord de 90 minutos, de acuerdo a los promotores. Bonnaroo también agotó sus boletos regulares que costaban desde 224 hasta 269 dólares, y un par de tipos de boletos VIP -que incluyen estacionamiento, ventajas para acampar, salones exclusivos y zonas con mejor vista- que costaban 1,449.50 dólares. Según los representantes de Bonnaroo, el festival no tiene planes de expandirse por el momento.

Si bien es claro que hay dinero por ganar en los festivales, para algunos promotores no hay razones financieras para participar en el circuito de festivales. Para Budweiser, entrar al negocio de los festivales fue una decisión fácil. "Nuestra compañía ha tenido un legado increíble de ser patrocinador de la música", dijo a Fortune Paul Chibe, vicepresidente de mercadotecnia en Estados Unidos de Anheuser Busch.

La empresa contaba con un festival en la década de 1980 llamado Superfest y Chibe quería volver a entrar la esfera, lo cual hizo el año pasado con su Budweiser Made in America Festival, bajo la dirección de Jay-Z, que tendrá lugar de nuevo en Filadelfia el fin de semana del Día del Trabajo."Sentí que era importante que nos restableciéramos como una empresa líder en la industria de la música", dijo Chibe. "Lo hicimos el año pasado en Filadelfia y terminó siendo un éxito mucho más grande de lo que esperábamos".

"Desde un punto de vista financiero, pusimos más dinero en ello, pero no ganamos", señaló Chibe, pero ese no era el punto central del festival. En cambio, Budweiser vio la oportunidad de retribuir a la comunidad a través de una alianza del festival Made in America con United Way, pero también fue una forma de conectarse con los consumidores a un nivel personal. "La música es una parte clave de quiénes son las personas", dijo Chibe. "Es una vía de gran alcance para crear la relación con el consumidor". Y continuó: "Cuando la gente piensa en buena música y las marcas que la hacen posible, queremos que piensen en Budweiser". El festival de este año estará encabezado por Beyoncé y Nine Inch Nails.

Festivales callejeros

Este año se cumple el primer año en el que el Mad Decent Block Party -un festival que comenzó como una verdadera fiesta en la calle fuera de las oficinas del sello discográfico Mad Decent en Filadelfia- ha cobrado dinero y ha emitido entradas para sus shows. Es un movimiento que ha permitido que el festival se expanda a una gira itinerante de 13 ciudades con la mirada puesta en un crecimiento aún mayor. Sin embargo, convertir un evento gratuito en uno con boletos puede frustrar a los fanáticos, por lo que Mad Decent ha trabajado con patrocinadores para mantener bajos los precios de los boletos. "El precio promedio de los boletos es de 30 dólares, y el de preventa 20 dólares. En algunos de los festivales más grandes, eso fácilmente podría ser un boleto de entre 80 y 300 dólares", dijo Andrew McInnes de TMWRK, quien ayudó a organizar el show. "Todo esto se debe a los patrocinios. Hacemos un esfuerzo para que sea asequible".

"A la gente no le importan los patrocinios tanto como les hubieran importado hace unos años", dijo Sam Hunt de Windish Agency, que ha estado involucrada con la reservación y comercialización de Mad Decent Block Party desde el principio. "Un alto precio de los boletos mantendría fuera al núcleo de nuestra base de fans, pero entre más barato sea el boleto, más fácil es que los fanáticos lo acepten".

Su afiliación con el sello Mad Decent del productor/músico Diplo también ayuda porque artistas como el dúo de DJ Flosstradamus y Baauer famosos por el 'Harlem Shake' están dispuestos a aportar sus servicios a un costo reducido, y la cabeza de cartel del festival es típicamente Diplo y su banda , Major Lazer. En el pasado, los artistas tocaban de forma gratuita, pero de acuerdo con McInnes, "un evento con boleto significa que todo el mundo recibió un pago este año". Hunt se apresuró a añadir: "Todo el mundo recibió un pago, pero nadie se está haciendo rico".

Es algo que Bumbershoot de Seattle entiende bien. El festival, que toma el centro de la ciudad cada Día del Trabajo, se mantiene fiel a su esencia sin fines de lucro, que se remonta a cuando Bumbershoot inició en 1971. "En los años 70 y 80, las fiestas eran el reino de los piratas y los locos, pero a medida que pasaba el tiempo, a finales de los años 90 y los años 2000, el resto del mundo corporativo se ha puesto al día y ahora es sólo un negocio", dijo riendo Jon Stone, director ejecutivo de One Reel, productor de Bumbershoot.

"Bumbershoot fue pionero en el patrocinio corporativo a mediados de los años 80, pero utilizamos el patrocinio para mantener bajos los precios de los boletos. Si nos fijamos en el precio de Bumbershoot frente a otros festivales, nos hemos mantenido fieles a ese deseo de eliminar las barreras económicas de las entradas".

Stone también señaló que para Bumbershoot, ser sin fines de lucro "es una filosofía, no un estado fiscal". Y añadió: "Las barreras económicas a las entradas son cosas reales en la industria en estos días, sobre todo en los festivales más grandes. Por eso mantenemos los precios de los boletos tan bajos como podemos". Stone estima que la venta de boletos representa alrededor del 60% de los ingresos de Bumbershoot con el patrocinio representando el 30%, y una variedad de concesiones y vendedores componen el resto. Sin embargo, en lugar de enfocarse en los beneficios, la organización se centra en exponer a los asistentes a las artes, que era la misión de la ciudad de Seattle cuando comenzó el festival. Como festival citadino, también se enfoca en el talento local. "Reservamos una tercera parte de nuestro espacio de programación musical para los artistas locales", señaló Snow. "Queremos presumir a los artistas locales y utilizamos el festival para apuntar los reflectores hacia los artistas locales".

Entre sus historias de éxito se encuentran Macklemore y Ryan Lewis, quienes tocaron en pequeños escenarios de Bumbershoot durante años antes de pasar al escenario principal del año pasado gracias al impacto de su canción Thrift Shop. El grupo hizo historia al convertirse en el primer dúo en tener sus dos primeros sencillos en la lista Billboard Hot 100. Sin duda eso es un buen negocio.

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