Autos de hidrógeno, el futuro cercano

La tecnología de pilas impulsadas por este gas podría volverse de uso común muy pronto en EU; además del interés de las automotrices es necesaria una mayor inversión en estaciones de carga.
hidro  (Foto: Getty)
Brian Dumaine

El hidrógeno es el combustible del futuro, y siempre lo será. Así dice la broma que ha rondado durante mucho tiempo los círculos de la ingeniería.

La cruzada por construir un auto impulsado por uno de los elementos más abundantes del planeta se remonta a 1966, cuando GM creó el primer vehículo de pila de combustible, de nombre futurista y poca practicidad: el Chevrolet Electrovan. (Los tanques de hidrógeno y pilas de combustible que convertían el gas en electricidad ocupaban toda la parte trasera de la camioneta).

En las décadas posteriores los principales fabricantes de automóviles han gastado miles de millones de dólares en una búsqueda por perfeccionar el auto de hidrógeno -con pocos resultados por sus dólares invertidos en investigación y desarrollo-. Aunque las pilas de combustible de este elemento se han vuelto mucho más pequeñas, más baratas e infinitamente más eficientes a lo largo de los años, la tecnología se ha quedado atascada en un camino hacia ninguna parte. Menos de 500 autos de pila de combustible fueron vendidos a nivel mundial el año pasado, según Navigant Research.

Quizá por fin estemos al borde de un auge de esta sustancia. Prácticamente todas las principales automotrices están preparando el lanzamiento de modelos con motor de hidrógeno en los próximos años. Toyota, que ha estado trabajando en la tecnología de pilas de combustible con BMW, presentará un nuevo auto de pila de combustible de hidrógeno en el Salón del Automóvil de Tokio en noviembre. El vehículo, que aún no tiene nombre, saldrá a la venta en 2015 y se espera que tenga un precio menor al de un Tesla S, que cuesta alrededor de 70,000 dólares.

Hyundai rentará en Estados Unidos 1,000 autos de hidrógeno basados en su crossover Tucson a partir de 2015. Renault y Nissan han anunciado una alianza con Daimler y Ford para compartir el costo del desarrollo de vehículos de pila de combustible que podrían estar en el mercado tan pronto como en 2017. GM y Honda anunciaron en julio que formarían una empresa conjunta tecnológica para producir autos de hidrógeno para 2020. Y para 2015, Honda lanzará una nueva generación de su Clarity impulsado por pila de combustible, el cual se ha estado alquilando en cantidades limitadas en California.

Medio ambiente

¿Qué hay detrás de toda esta actividad? La visión escéptica es que la industria automotriz está simplemente luchando por cumplir las estrictas normas de calidad del aire de California: Para 2025 más del 22% de las nuevas ventas de las grandes automotrices deben ser cero emisiones o híbridos enchufables. "Debido a que las ventas de autos eléctricos no han estado a la altura de las expectativas, los fabricantes de automóviles están buscando cubrirse para satisfacer los estándares de ese estado, y el hidrógeno proporciona eso", dice un analista de Lux Research, Kevin See.

Eso podría ser cierto, pero los defensores de la pila de combustible se sienten optimistas por una buena razón: el elemento parece estar cerca de lograr tener un sentido económico y ambiental. El precio de las pilas de combustible de hidrógeno se ha reducido drásticamente, y el alcance y la fiabilidad han aumentado.

Un estudio de siete años del Departamento de Energía de Estados Unidos, publicado a finales del año pasado, llegó a la conclusión de que los fabricantes de automóviles pueden rendir fácilmente hasta 408 kilómetros con un solo tanque de hidrógeno -lo suficiente como para contrarrestar eficazmente la ansiedad por el rango de alcance (toma unos tres minutos llenar un auto de hidrógeno)-.

En este momento, el hidrógeno es dos o tres veces más caro que la gasolina con base en su equivalente por galón. Pero debido a que las pilas de combustible son dos veces más eficientes que los motores de gasolina, el combustible de hidrógeno es apenas ligeramente más caro. El informe del Departamento de Energía concluyó que, a escala, el hidrógeno rápidamente podría costar menos que el gas.

La defensa ambiental para los autos de pila de combustible ha sido siempre pan comido. Las pilas de combustible funcionan al dividir los electrones del hidrógeno para generar una corriente que puede impulsar un motor eléctrico de forma limpia y silenciosa. El tubo de escape no emite nada más que algo de vapor de agua.

Un auto de pilas de combustible de hidrógeno emite entre 30% y 50% menos gases de efecto invernadero que un motor de gasolina. (Aunque el auto no genera emisiones, producir el hidrógeno en sí crea algunas emisiones debido a la intensa energía necesaria para extraerlo del gas natural, que es actualmente la fuente más común).

El mayor desafío que enfrentan los autos de pila de combustible hoy en día es el mismo de siempre: la falta de infraestructura. Solo hay un puñado de estaciones de servicio en Estados Unidos. "Lo que tenemos es un problema de la gallina y el huevo", dice el vicepresidente de planificación estratégica de Toyota Motor Sales USA, Chris Hostetter. "Los empresarios no quieren invertir en estaciones hasta que haya suficientes autos en la carretera, y las automotrices no pueden vender un gran número de autos a menos que haya un lugar para cargarlos de combustible".

California

El exgobernador de California, Arnold Schwarzenegger trató de abordar la cuestión en 2004, cuando esbozó su visión de una Red de Autopistas de Hidrógeno en California. Su objetivo era construir 250 estaciones de carga de hidrógeno y tener 20,000 vehículos de este tipo en la carretera para 2010. Sin embargo, tres años después de la fecha límite del 'Governator', el estado tiene solo nueve estaciones públicas y otras 19 en desarrollo, y unos pocos cientos de vehículos, de acuerdo con la California Fuel Cell Partnership.

En comparación, hay cerca de 250 millones de vehículos de gasolina en los caminos de Estados Unidos, atendidos por 170,000 gasolineras. La construcción de cada nueva estación de hidrógeno cuesta hasta 3 millones de dólares. Un cálculo aproximado sugiere que costaría 512,000 millones de dólares -aproximadamente el PIB de Suecia- reemplazar todas las gasolineras.

La industria tiene la esperanza de realizar progresos crecientes. Un portavoz de la California Fuel Cell Partnership, Keith Malone, explica que el estado está ofreciendo 20 millones de dólares este año para ayudar a las empresas a financiar nuevas estaciones. "Si el estado puede ayudar en los próximos años a abrir alrededor de 100 estaciones de hidrógeno en las zonas donde viven los usuarios pioneros, eso debería ser suficiente para alcanzar el volumen crítico necesario para que el sector privado asuma el control", dice Malone.

El subsidio debe ser suficiente como para ayudar a abrir un máximo de 20 estaciones este año. No obstante, hasta ahora no está claro si el total de 20 millones de dólares será siquiera utilizado.

Como con muchas cosas verdes, parece que el estado tendrá que tomar la iniciativa. El Departamento de Energía ha gastado más de 1,500 millones de dólares en los últimos 10 años en investigación y desarrollo de pilas de combustible e hidrógeno. Pero Washington no está ofreciendo ningún incentivo a los principales productores de hidrógeno como Air Products & Chemicals y Linde para construir más estaciones en todo el país.

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El peligro es que el país de las barras y las estrellas se quede corto en otra tecnología verde (como sucedió con la rápida desaparición de los fabricantes estadounidenses de energía solar). Alemania se ha comprometido a construir 50 nuevas estaciones de servicio de hidrógeno; y Japón, 100. Es mayormente responsabilidad de Washington asegurarse de que, en Estados Unidos, el hidrógeno no permanezca atascado para siempre como el combustible del futuro.

Este artículo es de la edición del 2 de septiembre de 2013 de Fortune.

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