Stephen Elop, ¿próximo CEO de Microsoft?

La tecnológica necesita un líder que la encamine en el mercado de los dispositivos y servicios; si resulta elegido, el directivo tendrá un reto que no pudo concretar con Nokia.
elop  (Foto: Getty)
Julianne Pepitone
NUEVA YORK -

Stephen Elop no pudo salvar a Nokia, pero quizás sea fichado como el posible salvador de Microsoft.

La empresa acordó comprar el negocio de telefonía móvil de Nokia por 7,200 millones de dólares, y como parte del acuerdo Elop abandonó su puesto como CEO de Nokia para asumir la dirección de la división de dispositivos y servicios de Microsoft.

Confirmando lo obvio, el CEO de Microsoft, Steve Ballmer, informó a los medios el lunes que Elop es uno de los candidatos para reemplazarlo una vez que él deje el cargo el año próximo.

Quien sea el nuevo director ejecutivo de la empresa tendrá que guiarla a través de una difícil transición, donde dejará de ser uno de los mayores fabricantes de software del mundo para convertirse en una firma de "dispositivos y servicios" (devices and services). Un giro titánico de ese tipo fue precisamente el que Elop fue incapaz de ejecutar en Nokia, en parte porque la empresa ató su destino a Microsoft con una asociación forjada en 2011 en torno al sistema operativo.

Nokia había sido el indiscutible líder de los teléfonos inteligentes en 2008, cuando aún concentraba una dominante cuota del 41% del mercado, según ABI Research. Entonces apareció el sistema Android de Google a fines de 2008 y se convirtió en un gigante gracias a las alianzas con fabricantes de smartphones como Samsung y HTC. Mientras tanto, la plataforma Symbian de Nokia quedó dolorosamente rezagada.

Elop reconoció este problema cuando se unió a Nokia en septiembre de 2010. Unos meses más tarde envió un memorando a los empleados donde expresaba que ese sistema era una "plataforma en llamas". Advirtió que los rivales golpeaban a la empresa desde todos los frentes, y si no encontraban una manera de innovar con mayor rapidez y eficacia, la compañía moriría en poco tiempo.

Así que Elop decidió que se debía abandonar  a ese proveedor y dejar de trabajar del todo en nuevos sistemas operativos. La firma, en su lugar, se asoció con Microsoft para convertirse en el fabricante insignia de Windows Phone.

Esa fue una mala apuesta. El sistema no logró despegar, obteniendo una cuota inferior al 4% del mercado de los smartphones, de acuerdo con IDC. La finlandesa fue la única que respaldó de lleno a este SO (la compañía fabricó el 82% de todos los dispositivos Windows Phone vendidos el trimestre pasado); lo que se tradujo en un ecosistema de aplicaciones relativamente pequeño, perdiendo atractivo para los consumidores.

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Los teléfonos Lumia de Nokia equipados con el sistema operativo cosechó críticas positivas, pero las ventas han sido flojas. Incluso el incremento de 32% en las ventas de dispositivos de esta línea en el último trimestre no pesa mucho si tenemos en cuenta el bajo punto de partida. Entre tanto, la productora de teléfonos ha perdido 3,400 millones de euros (4.5 millones de dólares) en los últimos ocho trimestres.

¿Será Stephen Elop el próximo CEO de Microsoft? Si lo es, asumirá el timón de otra empresa que aspira a redefinirse. Y ese, según hemos visto, no es su fuerte.

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