Delta: el poder de un oligopolio aéreo

La fusión de esta firma con Northwest Airlines le ha permitido imponer tarifas y rutas en EU; el perjuicio a los consumidores dificultará que otras alianzas sean aprobadas por el Gobierno.
delta  (Foto: Getty)
Cyrus Sanati

Las ganancias récord de Delta podrían dar al Gobierno de Estados Unidos justo lo que necesita para aplastar finalmente las esperanzas de fusión entre American Airlines y US Airways.

La influencia y poder para fijar precios le permitieron reducir el servicio y aumentar las tarifas en el tercer trimestre, generando márgenes absurdamente altos de ganancias para una compañía aérea.

Aunque parte del éxito puede ser atribuido a una buena gestión y a la reducción de costos, fue la capacidad de Delta para obligar a los pasajeros a abrir sus billeteras lo que realmente permitió a la empresa lograr esos resultados estelares.

Todo esto no augura nada bueno para los aspirantes a fusionarse American y US Airways, que afirman que una mayor consolidación en la industria de alguna manera bajaría los precios e incrementaría el servicio. Pero como Delta y, de hecho, el resto de la industria demostraron en el último trimestre, la consolidación ha actuado como una marea creciente, que no solo elevó los beneficios del sector en todos los ámbitos, sino que también se las arregló para asfixiar a los consumidores con cargos y aumentos de tarifas.

Delta Air Lines superó las expectativas de los analistas el martes, al reportar una ganancia de 1,370 millones de dólares (mdd) para el trimestre que terminó en septiembre. Eso equivalió a un impresionante aumento del 31% respecto al mismo periodo del año pasado, representando un récord histórico para Delta. La compañía también informó que los ingresos subieron casi 5% respecto al año anterior a cerca de 10,500 mdd, aumentando los márgenes operativos previstos para el año desde un nivel ya impresionante de 7%, a 9%.

Uno podría pensar que la firma logró este aumento en los ingresos por volar más, pero la línea aérea realmente aumentó su factor de carga en solo 2% en el trimestre. Los fuertes resultados parecen ser consecuencia directa de su capacidad de fijación de precios que se hizo posible gracias a la consolidación del sector. Eso incluye su fusión con su rival Northwest Airlines, así como su recién acuñada asociación con Virgin Atlantic.

Al crear lo que se ha convertido en la segunda aerolínea más grande del mundo, Delta ha sido capaz de hacer lo que las aerolíneas en el pasado solo habían soñado: obligar a los pasajeros a hurgar profundamente en sus bolsillos. La feroz competencia alguna vez limitó la capacidad de las aerolíneas para hacer que las alzas de tarifas perdurarán, pero ya no más.

Delta consiguió aumentar la tarifa promedio por milla, o rendimiento, en casi 5% en el tercer trimestre, una cifra sorprendentemente alta, especialmente considerando la mediocre economía. Esto es una adición a los ingresos por servicios complementarios que antes eran gratuitos y que la aerolínea ahora ha sido capaz de cobrar a los pasajeros, como registrar una maleta, disfrutar de una comida o ver una película mientras se está a bordo. Si sumamos todo eso, es fácil ver que los pasajeros de hoy en día están pagando más.

Los viajeros de negocios y de turismo en los mercados más pequeños ahora pagan precios exorbitantes por volar rutas cortas, debido a que esta firma se ha convertido en la única compañía en ciertos lugares que puede llevarlos a donde tienen que ir sin tener que hacer dos o tres escalas. ¿Necesitas ir de St. George, Utah, a casi cualquier otro sitio? Delta te ha arrinconado por completo.

No es solo en los mercados más pequeños donde la compañía está exprimiendo a sus pasajeros; también lo está haciendo en mercados donde se supone que existe una gran competencia. Tomemos como ejemplo una de las rutas más transitadas del mundo: Nueva York-Londres, en la que varias aerolíneas ofrecen un servicio directo.

La firma fue capaz de aumentar los ingresos provenientes de pasajeros en esa importante ruta en 10% en el tercer trimestre. ¿Crees que eso es malo? Al final del trimestre la compañía recibió inmunidad antimonopolio en esa ruta, con su nuevo socio Virgin Atlantic. Esto permitirá a las dos empresas coludirse legalmente en cuanto a los precios, lo que significa que los pasajeros casi indudablemente enfrentarán precios aún más altos en esta crucial ruta en los meses venideros.

Prevenir los oligopolios

Parece que el Gobierno estadounidense finalmente se ha dado cuenta de que ha cometido un error al permitir que las aerolíneas de la nación se fusionen en los gigantes que se han convertido hoy en día. Es por eso que en agosto bloqueó la propuesta de fusión entre American Airlines y US Airways, que habría creado la mayor aerolínea del mundo. Finalmente trazó un límite y clausuró la fiesta de las fusiones definitivamente.

American y US Airways están llevando al Gobierno ante los tribunales para conseguir que un juez anule lo que piensan que fue una decisión injusta. Si la equidad fuera el punto aquí, entonces las aerolíneas tendrían un caso por defender, pero no lo es.

El objetivo es asegurarse que exista una amplia competencia entre las aerolíneas para que el público estadounidense pueda llegar a donde tiene que ir de una manera eficiente y rentable. Cuando se estaba permitiendo que las megafusiones siguieran adelante, no era evidente, al menos no para el Gobierno, que tal consolidación un día se volvería en contra de los consumidores.

El Gobierno también tiene el deber de garantizar que las comunidades, grandes y pequeñas, tengan acceso a un servicio aéreo confiable. El servicio aéreo ha desaparecido de algunas comunidades después de que las ganancias no fueron tan altas como hubiera deseado la compañía recientemente fusionada. En su fusión con Northwest, Delta se las ha arreglado para diezmar el servicio aéreo en muchos de sus antiguos centros, algo que la firma dijo que haría cuando solicitó la aprobación de los reguladores en 2008.

Por ejemplo, cuando Delta y Northwest se fusionaron, la aerolínea combinada realizaba unos 240 vuelos hacia y desde Memphis. En un esfuerzo por aumentar las ganancias, la empresa decidió que no valía la pena tener un centro en una ciudad pequeña, así que comenzó a reducir vuelos dramáticamente.

Los precios para los vuelos restantes se dispararon a medida que Delta comenzó exprimir a los viajeros de negocios que tenían que volar sin escalas. Para principios de este verano, la firma operaba solo 96 vuelos diarios dentro y fuera de Memphis. Pero eso era todavía demasiado para la empresa. Después de anunciar ganancias récord el martes, la firma envió un memorándum a los empleados informándoles que reduciría el número de vuelos hacia y desde Memphis a solo 40 salidas en días pico y que eliminaría más de 300 empleos locales en el proceso. Simplemente no era lo suficientemente rentable para poder seguir volando aviones pequeños hacia y desde la ciudad.

La intromisión del Gobierno en los asuntos internos de las aerolíneas puede parecer arrogante, pero es importante entender que, debido a las grandes distancias entre los centros de población y la ausencia de una red ferroviaria de alta velocidad, el transporte aéreo no es un lujo, es una necesidad en el país y por lo tanto es muy importante para la economía. El Gobierno desreguló la industria a finales de 1970 para permitir una mayor competencia en la industria, no una menor. Aunado a eso vino el entendimiento de que el servicio aéreo se mantendrá de esa forma para que las comunidades, como Memphis y St. George, pudieran atraer a las empresas.

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American Airlines sostiene que sin la fusión no será capaz de competir con las aerolíneas fusionadas. Pero debido a que las aerolíneas han recortado su capacidad y tienden menos a contrarrestar las alzas de tarifas y los nuevos cargos, toda la industria ha visto una mejoría en sus márgenes, incluso AA. De hecho, si excluimos los gastos especiales, American habría conseguido una ganancia de 530 millones de dólares en el tercer trimestre.

Aunque es mucho menos que lo que consiguió Delta, habría representado el trimestre más rentable de su historia. ¿Se imaginan lo que hubiera ganado si se hubiera fusionado con US Airways y hubiera sido capaz de exprimir a sus pasajeros de la misma forma en que Delta fue capaz durante el verano? Es por ello que el Gobierno está preocupado, y es por ello que American tendrá dificultades para convencer a un juez de que su fusión sería en el mejor interés del público viajero.

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