Irlanda, el paraíso fiscal de Apple

Aunque el país ha cambiado su política fiscal, no parece que vaya a perder atractivo para la firma; con deducciones que alcanzan hasta el 25%, Irlanda se ha convertido en la sede europea de Apple.
apple irlanda  (Foto: Cortesía Fortune)
Vivienne Walt

La empresa tecnológica más grande del mundo tiene una considerable parte de sus operaciones en las afueras de Cork, una ciudad de provincias al sur de Irlanda, en una colina más allá de una glorieta marcada con una gran estatua de un Cristo crucificado. En otras palabras, estamos muy lejos de la ciudad de Cupertino, sede central de Apple en la zona de Silicon Valley, a más de ocho mil kilómetros de distancia.

Y sin embargo, Cork (con una población de 120,000 habitantes) es el hogar de cinco de las filiales mundiales de Apple, incluyendo Apple Sales International, que gestiona la distribución y venta global de iPads, iPhones, computadoras y sus muchos otros dispositivos de la compañía. (En Cork también están Apple Operations Europe, Apple Operations International, Apple Distribution International y Apple Operations.)

Sin embargo, no hay carreteras de varios carriles frente al edificio de ladrillo rojo y cristal, sino un par de caballos retozando en una zona ajardinada, cerca de un campo de fútbol vacío, mientras que a pocos kilómetros de distancia, las vacas lecheras holgazanean en las verdes prados de Blarney bajo un cielo nublado, como hacían hace décadas, cuando Steve Jobs voló a Cork en 1980 para inaugurar las operaciones de Apple en el extranjero.

La fachada del edificio de Apple bien podría confundirse con una escuela secundaria, soso y moderno, y de sólo tres pisos de altura. Y el tráfico peatonal es tan escaso que cuando Fortune llegó hasta la entrada ese martes por la mañana, los guardias de seguridad rápidamente nos divisaron. Preguntamos si podíamos hablar con alguien, pero la respuesta fue negativa, el miembro del personal de relaciones públicas más próximo estaba en Londres.

A pesar de ello, las actividades dentro de este modesto edificio han suscitado una tormenta en Washington. En las audiencias convocadas por el Senado estadounidense en mayo pasado, Apple se vio en aprietos para explicar cómo se las había ingeniado para evitar pagar al Tío Sam un estimado de 44,000 millones de dólares (mdd) en impuestos, acogiéndose a la tasa del impuesto de sociedades del 12.5% de Irlanda, así como a mecanismos que para efectos prácticos la presentaron como una empresa apátrida a efectos fiscales.

Un vacío legal ha permitido que Apple y otras empresas envíen miles de millones de dólares en ganancias de Irlanda a través de los Países Bajos hacia las Islas Vírgenes Británicas libres de impuestos, y lo hacen creando una red de filiales perfectamente diseñadas para evadir el pago de impuestos, bajo el famoso método contable conocido como "irlandés doble con sándwich holandés". Apple insiste en que contribuye con cerca de un dólar de cada 40 dólares en impuestos corporativos recaudados por el IRS estadounidense. Y aunque el senador John McCain (él mismo un descendiente de inmigrantes irlandeses de Ulster) admite que Apple es un gran contribuyente, señaló en mayo pasado que también era "uno de los mayores evasores de impuestos de Estados Unidos".

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Esas acrobacias contables podrían estar cambiando, si bien un poco. El ministro de finanzas de Irlanda, Michael Noonan, declaró a mediados de octubre que el país finalmente cancelaría "el irlandés doble." Los políticos en Dublín parecen querer deshacerse de la imagen de dirigir un paraíso fiscal para los gigantes de la tecnología; el primer ministro Enda Kenny le dijo el miércoles a Fortune y a otros periodistas que quería "estar al frente de la respuesta" en la ofensiva global contra la evasión fiscal.

Sin embargo, Irlanda está hoy abarrotada de gigantes de la tecnología. Una vez que sales del pequeño aeropuerto de Cork, los primeros edificios que se avistan son los grandes centros de operaciones de Amazon e IBM; Dell y la compañía de cloud computing de Massachussets EMC tienen sendos inmuebles en el distrito de Mahon en Cork. En Dublín, hay tantas empresas tecnológicas estadounidenses apretujadas en el barrio Silicon Docks que la Agencia de Desarrollo Industrial de Irlanda (IDA, por sus siglas en inglés) ha lanzado recientemente una aplicación que muestra las fotos de los edificios de docenas de compañías, entre ellas Facebook, Microsoft y Google, que ahora tiene el edificio más alto del país.

Las autoridades de Dublín, que esta semana han sido anfitriones de la gran Cumbre Web de la ciudad, subrayan los atractivos (distintos a los fiscales) que han atraído a las empresas tecnológicas a Irlanda, como ser el único país de habla inglesa de la zona euro, y tener la población más joven del continente. La llegada de las empresas estadounidenses a Irlanda ha sido crucial para el país. "Es la piedra angular de nuestra economía ahora, nos ha sacado de la recesión", dice Barry O'Dowd, vicepresidente de la división de negocios emergentes de la IDA.

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Sin embargo, para las multinacionales, la estructura tributaria de Irlanda es un jugoso arreglo. Entre los beneficios hay una deducción del 25% en las facturas impositivas si las empresas realizan I+D en Irlanda. O'Dowd dice que Apple se ha beneficiado de esos incentivos, con lo que su tasa de impuesto corporativo ha bajado a "un solo dígito". El miércoles por la noche, nueve empresas estadounidenses del sector tecnológico anunciaron que abrirían sus operaciones europeas en Irlanda, en conjunto contratarán a unas 300 personas.

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Mientras el Senado estadounidense se queja por las pequeñas tasas impositivas de Apple, Irlanda -que está saliendo de una profunda recesión- no eliminará todos sus incentivos fiscales en un futuro inmediato. El miércoles, el primer ministro Kenny dijo a la prensa que "de ninguna manera se presionará la tasa impositiva de Irlanda", por ejemplo, mediante el aumento de las tasas de impuestos sobre sociedades.

En Cork, los equipos de construcción fuera de las oficinas de Apple estaban dando los toques finales al nuevo edificio de la empresa, una estructura de tres pisos que parece que va a duplicar el espacio de oficinas de la compañía. La estrategia del doble irlandés podría estar por desaparecer. Apple, por otro lado, parece que viene para quedarse.

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