Tecnología ‘vestible’, aún por madurar

Pese a que se han lanzado más productos, esta tendencia aún no ha explotado entre los consumidores; estos ‘gadgets’ pueden tener una mejor acogida en el sector industrial, dicen algunos analistas.
glass  (Foto: Getty)
JP Mangalindan

La tecnología que puede ser usada en el cuerpo (wearable tecnology o tecnología vestible) podría ser un mercado con un valor de hasta 6,000 millones de dólares (mdd) en 2016, pero por ahora es una categoría con mucho bombo publicitario y poca sustancia.

Los primeros usuarios del dispositivo Google Glass a menudo concuerdan en una cosa: tiene un gran potencial, pero le falta mucho trabajo. El reconocimiento de voz para los comandos aún tiene errores y el diseño industrial se asemeja a un accesorio de utilería de Star Trek.

Mientras tanto, los intentos de otros accesorios de tecnología para el cuerpo como el smartwatch Samsung Galaxy Gear no han sido bien recibidos. Los dispositivos todavía son muy limitados en términos de lo que los usuarios pueden hacer. En el caso de Samsung, el dispositivo solo funciona con un reducido número de teléfonos, todos Samsung, por supuesto.

Fuera del mercado del acondicionamiento físico, pocos dispositivos tienen un precio lo suficientemente bajo como para ser competitivos. (Google Glass podría tener un costo de entre 250 y 600 dólares cuando llegue a finales de este año, según The New York Times).

El presidente ejecutivo de Roku, Anthony Wood, es poco entusiasta sobre la categoría de hardware. "Los relojes, en particular, me parecen particularmente geeks, algo con lo que hubiera querido jugar cuando era niño", dice.

Artefactos inflados

Un analista de Forrester Research, JP Gownder, dice que la tecnología para el cuerpo está experimentando una "burbuja de bombo publicitario", y compara este mercado con el Internet de 1999. "Tomó muchos experimentos fallidos como Pets.com antes de encontrar modelos de negocio reales asociados a Internet", dice Gownder. Dice que lo mismo pasa con las empresas de tecnología wearable. "La mayoría de ellas no tienen buenos modelos de negocio, y la mayoría de los consumidores no saben por qué comprarían esas cosas".

Un área en donde no escasean los wearables es el acondicionamiento físico. No menos de 10 proveedores diferentes, incluyendo a Nike, Fitbit y Jawbone tienen pulseras que hacen un seguimiento de diferentes actividades como correr y dormir. "En fitness, 2013 fue más o menos un caos", admite Gownder, quien sostiene que su enfoque de negocio-consumidor (business-to-consumer o B2C) es un mercado pequeño y limitado.

"Es gente que es fanática del acondicionamiento físico, personas con sobrepeso y personas que son egocéntricos cuantificados", dice en referencia a la tendencia de las personas a hacer un seguimiento obsesivo de su pasos, su sueño y otras actividades.

Pero tal vez la parte de B2C es la que no concuerda. El presidente ejecutivo de Box, Aaron Levie, quedó poco impresionado cuando probó Glass a finales del año pasado, argumentando que la mercadotecnia que lo rodea está completamente equivocada. Él piensa que debe ser reposicionado hacia los mundos industriales o empresariales.

Dice Levie: "Piensa en lo que la computación de manos libres de muy bajo costo podría hacer por la industria del cuidado de la salud o lo que podría hacer por la producción para alguien que está haciendo reparaciones de motores".

Tal vez bastantes de esos geeks podría hacer que las perspectivas de Google Glass luzcan más color de rosa.

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