Facebook: lo que los inversores ignoran

La venta de acciones de Mark Zuckerberg sacudió a inversionistas, haciendo que los papeles cayeran; con 1,190 millones de usuarios, la red social se posiciona como el medio más poderoso en el mundo.
face_nasdaq  (Foto: Getty)
Sanjay Sanghoee*

Poco después del reciente anuncio que hizo Facebook de una nueva oferta pública accionaria por valor de 1,500 millones de dólares, para la cual Mark Zuckerberg aportó el 60% de las acciones, los títulos de Facebook cayeron ante la inquietud de sobrevaloración. Aunque las acciones se recuperaron por el optimismo sobre las redes sociales, es innegable que esas dudas seguirán afectando a la compañía en 2014.

Pero tal vez el mercado esté pasando por alto el panorama general.

En términos de la nueva oferta y particularmente del papel de Zuckerberg en ella, incluso los visionarios fundadores tienen derecho a monetizar su propiedad accionaria con el tiempo, por lo que esta medida acaso no sea una señal de algo funesto. Además, los papeles vendidos por Zuckerberg representan solamente el 10% de sus participaciones en Facebook y apenas el 2.5% de los votos, por lo que su control sobre la compañía no se verá afectado.

Los analistas también han cuestionado por qué la firma querría financiar sus necesidades de capital a través de la venta de papeles en lugar de deuda. Si bien es cierto que el endeudamiento es más barato que las acciones, en especial en un entorno de bajas tasas de interés, la deuda también tiene un costo, que a veces puede superar el de la acción.

Aunque a la red social actualmente le sobra dinero, con 3,100 millones de dólares en efectivo y equivalentes acumulados en su balance frente a solo 575 millones de dólares (mdd) de deuda (por no hablar de los ingresos operativos de 1,600 mdd en el tercer trimestre de 2013), la deuda puede convertirse rápidamente en una carga para la compañía durante tiempos de vacas flacas.

Lo que es más importante, a pesar de que los bancos estarían encantados de prestarle dinero a la empresa, impondrían restricciones a los futuros movimientos estratégicos y proyectos experimentales que la página considere fundamentales para su crecimiento. Estas restricciones son especialmente onerosas para las compañías tecnológicas que necesitan innovar rápidamente para satisfacer las cambiantes demandas de los consumidores.

Facebook para largo

Y por último, los fundamentos. Lo que los inversores bajistas no están considerando sobre Facebook es que el poder de esta plataforma de medios sociales no reside en su potencial de beneficios inmediatos, sino en su formidable alcance y naturaleza adictiva. Con 1,190 millones de usuarios, Facebook llega al 17% de la población mundial, lo que posiciona a la compañía como quizá el medio más poderoso del nuevo milenio, y aunque su popularidad entre los adolescentes puede haber disminuido sigue siendo y seguirá siendo en el futuro previsible la herramienta más popular de los medios sociales.

Su motor de entrega de anuncios es excelente, y la compañía ha logrado descifrar el mercado de la publicidad móvil que mueve 9.6 billones de dólares (la compañía genera la mitad de sus ingresos a través de anuncios que suministra a los 500 millones de personas que revisan Facebook en sus teléfonos cada día).

Aun cuando Facebook ha enfrentado fuertes críticas por su historial en materia de privacidad, la realidad es que la minería de datos que la compañía ha estado haciendo (oficial o extraoficialmente) le ha permitido mejorar de forma constante su experiencia de usuario. Lo que todo esto significa es que la acción bursátil de la red social tiene un gran potencial aún por explotar, y seguirá siendo atractiva para los value investors o inversionistas de valor.

Los inversionistas hacen bien en cuestionar los motivos de la compañía para vender nuevas acciones (mi mejor conjetura es que Zuckerberg quiere inyectar más dinero en la exploración de nuevas tecnologías como lo hace Google y en la mejora de la experiencia móvil para aumentar sus ingresos por publicidad en ese segmento) así como su valoración.

Pero deben recordar también que las acciones de la empresa cayeron casi un 50% después de su accidentada salida a Bolsa y tuvieron que levantarse de un nivel inicial artificialmente bajo,  por lo que la probabilidad de sobrevaloración es aún más remota.

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Por tanto, creo que para los inversores que estén dispuestos a capear las dudas temporales y conservar un gran activo, habrá muchas razones para que la acción de Facebook reciba en 2014 abundantes "me gusta".

*Sanjay Sanghoee es comentarista político y empresarial. Ha trabajado en los bancos de inversión Lazard Freres y Dresdner Kleinwort Wasserstein. No posee acciones de Facebook.

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