‘Frozen’ revive el negocio de Disney

El CEO Bob Iger confía que la empresa regresará a la cima de la industria gracias a esta película; ‘Frozen’ es la consolidación de la compra que hizo de Pixar, lo que le ayudó a recuperar terreno.
frozen  (Foto: Getty)
Jennifer Reingold

Cuando el presidente y presidente ejecutivo de Walt Disney, Bob Iger, se presentó en el estreno de la película ‘Frozen' el 27 de noviembre, ya estaba seguro de que el musical animado sobre dos hermanas era algo especial, un retorno a la esencia mágica que convirtió a Disney en eso, Disney. Para cuando llegó a los créditos finales, ya estaba mudo de la emoción. "Me alegré de estar usando lentes (3D)", dice. "Fue mi momento de mayor orgullo como CEO de Walt Disney Company".

‘Frozen' está derritiendo el corazón de Iger no solo por el efectivo constante y sonante que está generando -ha recaudado 669 millones de dólares hasta el momento, y ni siquiera se ha estrenado en China o Japón-, sino también porque el éxito de la película, la tercera consecutiva para el estudio después de años de decepciones, parece demostrar que Disney Animation Studios está finalmente de vuelta en la onda.

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"Me dije: 'Dios mío, Disney Animation está donde le corresponde por derecho'", dice. "La euforia fue profunda. No se trata del balance general. El balance general es para el trimestre. Esto es para algo más grande y más largo".  

‘Frozen', la historia de dos hermanas princesas separadas que deben reunirse para eliminar el hielo de su país natal, está acumulando grandes cifras. Fue el debut animado de Disney número uno de todos los tiempos, y se espera que supere a ‘El Rey León' en las cifras de taquilla en general; fue nominada a dos Globos de Oro y podría obtener una nominación al Óscar; es el álbum número uno tanto en Amazon como en iTunes. (Al parecer, el "vórtice polar" ayudó; a la gente no le molesta ver una historia acerca de un mundo helado cuando en la realidad estaban viviendo en uno).

La película también tiene lo que Disney llama potencial de "franquicia", lo cual significa que sus personajes y temas se traducirán a través de toda la compañía en varias cosas, desde juguetes hasta paseos en parques temáticos y personajes interactivos. Y eso es importante, porque solo hay un puñado de marcas franquicias en Disney. "No solo están haciendo dinero en el marco de esa ventana de película", dice el analista principal de medios y entretenimiento de Janney Capital Markets, Tony Wible. "Al estilo de Disney lo montaron en todo el espectro".

En el apogeo de Michael Eisner/Jeffrey Katzenberg, entre 1984 y 1994, Disney Animation lanzó un éxito en taquilla musical tras otro. Existieron ‘La Sirenita', ‘El Rey León', ‘La Bella y la Bestia' y muchas otras.

¿El fin del artificio?

Luego el polvo mágico desapareció. Durante años sus propuestas fueron apáticas y tuvieron mal desempeño. La moral cayó y el talento salió a medida que empresas como Dreamworks y Pixar tomaron la delantera en la animación.

Dice Iger: "Pasamos por un largo periodo en el que, por una variedad de razones, no estábamos haciendo películas que impulsaran la percepción de la empresa y de la marca". Esa fue una razón importante de la primera gran medida de Iger como presidente ejecutivo de gastar más de 7,000 millones de dólares en la compra de Pixar en 2006.

Y así, desde hace siete años, dos de los cofundadores de Pixar, John Lasseter (ahora director creativo tanto de Disney Animation como de Pixar) y Ed Catmull (ahora presidente de ambos estudios), comenzaron a dividir su tiempo entre Pixar y Walt Disney Animation, trasladándose entre el Área de la Bahía de San Francisco y Anaheim todas las semanas con la esperanza de reavivar esa magia de Disney.

En lugar de tratar de injertar la floreciente cultura de Pixar en la atribulada cultura de Disney, determinaron que el objetivo era resucitar lo que había hecho a Disney tan especial en primer lugar: el cuento de hadas técnicamente audaz, pero mágico.

Pero mientras proyectaban películas entre sí para obtener retroalimentación, los empleados de Pixar y los empleados de Disney realmente no trabajaban juntos en las películas, ni siquiera en los momentos cruciales. Lasseter y Catmull creían que era fundamental mantener las dos identidades separadas.

Nuevos polvos mágicos

Sin embargo, sí importaron un atributo clave de Pixar: Pusieron al director, más que al jefe del estudio o al director de animación, a cargo de la historia. A diferencia de muchos estudios, Pixar permite que el director determine el arco de la narración. La tecnología es utilizada al servicio de la narración, más que como punto de partida. "Era un estudio dirigido por ejecutivos", dice Lasseter. "Ahora es un estudio impulsado por cineastas".

Fue un gran cambio, y tomó un tiempo en ser aceptado. Fue usado por primera vez con ‘La princesa y el sapo', una película que tuvo éxito entre la crítica pero con ventas decepcionantes; comenzó a tener tracción con ‘Enredados' (2010) y ‘Ralph el demoledor' (2012), todas las cuales superaron las expectativas financieras y de los críticos. "Disney Animation ha producido tres años consecutivos de cosas realmente grandes", dice el analista de Wible.

Luego vino ‘Frozen', basada libremente en ‘La reina de las nieves' de Hans Christian Andersen, una idea que había rondado alrededor de Disney desde 1940. Lasseter, cuyo primer trabajo fue en Disney Animation, recordó una serie de pinturas de un mundo congelado y las sacó del almacén cuando regresó. "Nunca olvidé esas pinturas", dice. "Eran tan increíblemente hermosas". Lasseter se las mostró al director de ‘Tarzán', Chris Buck, que había dejado a Disney en los años oscuros, y ayudó a convencerlo de a volver.

Más tarde trajo a Jennifer Lee, guionista en ‘Ralph el demoledor', que es también la primera mujer en dirigir una película de animación de Disney. La historia de ‘Frozen' es a la vez atemporal, como debe ser un cuento clásico de Disney, y moderna (ambas hermanas son protagonistas fuertes con una sensibilidad moderna en vez de hembras pasivas a la espera de un hombre).  

Trascendencia 

El impacto de ‘Frozen' va mucho más allá de la sala de cine, por lo que es un ejemplo clave de la sinergia por la que Iger ha sido conocido en Disney durante su gestión. Anna y Elsa, los personajes principales de la película, ya se han convertido en los juguetes más vendidos, así como Olaf, el muñeco de nieve, y una atracción de Frozen en los parques temáticos de Disney será un paso lógico.

Su música, escrita por Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez, es algo natural para Broadway. En mi casa, por ejemplo, las canciones de la película, como ‘Let It Go', y ‘Do You Want To Build A Snowman?' se han convertido en la banda sonora de nuestras vidas, gracias a mis hijas.

En su entrevista con la revista Fortune, Iger confirmó por primera vez que su firma está en conversaciones para desarrollar un programa, aunque no hay un marco de tiempo establecido. "No estamos exigiendo velocidad", dice. "Estamos exigiendo excelencia".

Disney Animation ya no es el segundo violín desafinado de Pixar. "Tuve mucha suerte de entrar en un ambiente donde el proceso creativo número uno es la historia", dice Lee. "Era como un emprendimiento debido a esta libertad creativa y esta energía".

Aunque el impacto de una película no sacudirá el gigantesco balance general de Disney -sobre todo porque ESPN contribuye mucho a las ganancias-, la animación es, y siempre será, el núcleo emocional de la empresa. Dice Iger: "Si piensas a largo plazo acerca de lo que es Disney y el éxito y la vitalidad de la marca, este es un evento muy, muy importante".

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