Nadella, con nuevo aliado en Microsoft

John Thompson, el nuevo presidente del consejo de la firma, deberá darle una nueva estrategia; el reto de Microsoft es priorizar entre sus múltiples apuestas: Windows, Xbox, Surface o la nube.
thompson  (Foto: Getty)
Verne Kopytoff

Cuando John Thompson renunció como presidente ejecutivo de Symantec en 2009 pensó que haría lo que hacen muchos otros líderes retirados de Silicon Valley: invertir en emprendimientos y tener un asiento en algunos consejos corporativos. En pocas palabras, quería un poco de tranquilidad después de años de trabajo duro.

Pero el retiro no ha sido tranquilo para Thompson. Solo un año después de renunciar en Symantec, regresó a la rutina al convertirse en presidente ejecutivo de Virtual Instruments, una startup de tecnología empresarial. Luego, a principios de esta semana, tomó una nueva y enorme responsabilidad.

Thompson aceptó convertirse en el presidente del consejo de Microsoft, un papel que conlleva un sinnúmero de desafíos a medida que la empresa trata de dar un nuevo impulso a su negocio bajo la dirección del nuevo presidente ejecutivo, Satya Nadella.

Él, junto con Nadella a la cabeza, debe actuar con rapidez y tomar algunas decisiones inevitablemente dolorosas. Los inversores están inquietos después de años de tropiezos, incluida la incapacidad que la empresa tuvo desde un principio para reconocer la importancia de los teléfonos inteligentes -un mercado ahora dominado por Apple, entre otros- y las recompensas financieras del sector de búsquedas, que Google lidera.

“John tiene un tremendo nivel de conocimiento estratégico”, dijo el exdirector de desarrollo corporativo de Symantec bajo la gestión de Thompson y, antes de eso, banquero de inversión de la compañía, James Socas. “También es uno de los mejores comunicadores con los que he trabajado por su capacidad de tomar complicados mensajes acerca de tecnología y hacerlos comprensibles”.

Thompson, de 64 años, puede apelar a décadas de experiencia ejecutiva. Se desempeñó durante 10 años como presidente ejecutivo de Symantec, la compañía de seguridad informática. Antes de eso, pasó 28 años en IBM -en ventas, mercadotecnia y desarrollo de software- para finalmente fungir como gerente general de la unidad de negocios de Latinoamérica.

Durante su gestión en Symantec, tuvo que abordar una serie de cuestiones que presentan un paralelismo con la difícil situación de Microsoft. Después de todo, las raíces de ambas compañías están en el software corporativo y de consumo. Ambas también vieron cómo su éxito temprano se erosionaba a medida que los mercados empezaron a cambiar.

Thompson será capaz de aprovechar esas lecciones -los éxitos y los fracasos- al asesorar a Nadella, un presidente ejecutivo que asume este cargo por primera vez, y que anteriormente ocupó los principales puestos en las divisiones de negocios, en línea, y computación en nube de Microsoft.

Poco después de incorporarse a Symantec, Thompson comenzó una revisión a fondo para estrechar el enfoque de la compañía. Hoy, Symantec es conocido por enfocarse en seguridad informática. Pero en aquel entonces, tenía un negocio en expansión que incluía herramientas de desarrollo de software y bases de datos para mantener información de contacto de clientes. Vendió o cerró algunos de los productos secundarios, mientras que reforzó el negocio de seguridad de la empresa a través de una serie de adquisiciones y mediante la creación de un gran equipo de ventas.

“Él tomó algunas decisiones difíciles”, dijo Socas, que ahora es un capitalista de riesgo en Updata Partners. “Parecen obvias ahora, pero en aquel momento las previsiones para la seguridad de computadoras de escritorio no eran tan buenas como resultaron ser”.

La ambivalencia de Thompson

Durante la gestión de Thompson, el negocio de Symantec se disparó. Los ingresos anuales aumentaron desde 600 millones de dólares (mdd) cuando comenzó su periodo a 6,000 mdd cuando renunció. Pero su reinado difícilmente estuvo exento de problemas. De hecho, según la mayoría de las versiones, algunas de estas dificultades apresuraron su salida.

Por ejemplo, la adquisición de Veritas Software, una empresa de almacenamiento de datos, realizada por Thompson en 2005 por 10,000 mdd, resultó ser fracaso. Mientras tanto, en los años previos a su renuncia, batalló con la desaceleración del crecimiento causada por la recesión económica y la intensa competencia.

Al igual que en el caso de Symantec cuando Thompson entró, Microsoft ahora necesita un enfoque. El software Windows, las consolas de videojuegos Xbox, las tablets Surface, la computación en nube y el motor de búsqueda Bing compiten todos por atención y recursos. Algunas unidades podrían cerrarse, ser escindidas en compañías separadas o vendidas. Decidir cuáles cultivar y cuáles abandonar requiere de diplomacia y de una habilidad para predecir el futuro.

“Microsoft tenía un enfoque muy disperso al tratar de ser todo para todos -pero nada grandioso-”, dijo un capitalista de riesgo de Menlo Ventures, Venky Ganesan. “Necesitan salir y tratar de ser grandiosos”.

Thompson, uno de los pocos ejecutivos afroamericanos en la industria de la tecnología, se crió en el sur de Florida como el hijo de un profesor y una empleada de correos. Recibió una beca para tocar el clarinete en una banda de la universidad en Missouri antes de transferirse a la Florida A&M para estudiar administración de empresas. Tiene una reputación de imperturbable y de vendedor experto. En su vida privada, es un ávido cazador y aficionado al vino.

En 2012, Microsoft designó a Thompson para entrar a su Consejo justo en el momento que la presión por una reorganización ejecutiva comenzaba a surgir. Lideró la búsqueda para reemplazar a Steve Ballmer, quien fue líder de Microsoft durante mucho tiempo y que fue alentado a renunciar después de años de un desempeño accionario estancado.

En general, los analistas elogiaron la elección de Nadella. Pero muchos criticaron a Thompson por prolongar el proceso durante casi seis meses, un periodo marcado por repetidas filtraciones y por declaraciones de varios candidatos retirando públicamente sus nombres de la competencia.

“Tal vez eso es natural para cualquier búsqueda de alto perfil como ésta, pero yo no diría que fue un esfuerzo majestuoso”, dijo un analista de BGC Partners, Colin Gillis.

Thompson ha sido bastante callado acerca de qué es exactamente lo que hará como presidente. En un breve clip de video difundido el martes con motivo de su nombramiento, hizo una vaga promesa de “colaborar con los accionistas y mantenerse enfocado en cómo juntos podemos llevar una gran innovación al mercado e impulsar un fuerte valor para los accionistas a largo plazo”.

En una entrevista en video el año pasado, el nuevo presidente describió el papel del consejo no tanto como determinar la estrategia de la empresa, sino más bien realizar un monitoreo de ella. “¿Es correcta la estrategia, y lo más importante, está desempeñándose bien el equipo de acuerdo con esa estrategia?”, dijo Thompson.

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En Microsoft, parte de esa estrategia es continuar con una reorganización corporativa que el Consejo aprobó el año pasado. También implica integrar la adquisición de Nokia, el fabricante de teléfonos sueco por 7,200 millones de dólares, una vez que el acuerdo esté finalizado.

Ganesen, el capitalista de riesgo, dijo que lo más sabio para Thompson sería evitar a Nadella la interferencia del Consejo. “Él tiene que asegurarse de que Satya no sea un prisionero del pasado, sino un vidente del futuro”, dijo Ganesen. “Él debería decirle: 'Mira, ahora tienes el espacio y el tiempo para pensar en los problemas y tomar las decisiones difíciles'”.

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