Las OPI tecnológicas, sólo para expertos

En las salidas a Bolsa de firmas de tecnología, sólo los analistas ponen atención en los beneficios; los inversores suelen observar dos medidas clave: el crecimiento y el mercado disponible total.
king  (Foto: Getty)
Dan Primack

Cuando la firma de almacenamiento en la nube e intercambio de archivos Box presentó su solicitud de oferta pública inicial (OPI) la semana pasada, muchos periodistas y expertos se abalanzaron sobre las pérdidas masivas de la empresa (169 millones de dólares sobre ganancias de 124 millones de dólares en ingresos en 2013). En un instante, la promesa de alto perfil fue arrasada por un mar de tinta roja. Si inviertes en esta valoración de varios miles de millones de dólares, el sentido común dicta que eres un tonto.

No importa que otra compañía de software Castlight Health -n negocio tremendamente no rentable y con ingresos apenas discernibles- haya fijado recientemente su precio de OPI por encima del rango, y que continúe cotizando otro 60% más arriba. Sin ingresos netos, no hay amor.

Hoy en día, una firma distinta llegó al mercado, armada con 568 millones de dólares en ganancias en 2013 por 1,800 millones de dólares (mdd) en ingresos. Es King Digital, fabricante de juegos móviles altamente adictivos como Candy Crush Saga. Consiguió fijar el precio de sus acciones a 22.50 dólares (en el punto medio de su rango propuesto), lo cual le dio una capitalización de mercado inicial justo por encima de 7,000 mdd.

Sin embargo, al momento de escribir esta nota, las acciones de King registraban una baja de más del 10%. Al parecer, la gente está un poco preocupada de que esto sea la secuela de Zynga, una compañía de juegos que ligó su salida a Bolsa al momento de máxima popularidad de su juego estrella. Y probablemente no ayuda el hecho de que la capitalización de mercado inicial de King fuera prácticamente idéntica a la de Zynga en el momento de su OPI a finales de 2011.

Así que, ¿qué hemos aprendido aquí? Específicamente, que las ganancias realmente no importan cuando se trata de las OPI tecnológicas. O, por lo menos, que no son determinantes.

Los compradores actuales de las OPI se preocupan por dos medidas clave:

1. El crecimiento.

2. El mercado disponible total, en el cual el crecimiento puede ser realizado.

Para una empresa como Box, lo más probable es que los escépticos están equivocados. Sus ingresos prácticamente se han triplicado en cada uno de los últimos dos años fiscales, mientras que sus pérdidas solo se incrementaron en 50% el año pasado.

Por otra parte, solo ha empezado a rascar la superficie de posibles clientes; especialmente porque su modelo de ventas depende de empleados que incorporan la versión gratuita en su flujo de trabajo antes de acercarse a las empresas con una versión de paga (únicamente el 7% de sus 25 millones de usuarios registrados actualmente pagan).

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Del mismo modo, una compañía como Castlight posiblemente estaba siendo valorada por su cartera de pedidos y por los cambios macro en los seguros médicos que están creando una vasta oportunidad para su solución.

Candy Crush, ¿ya alcanzó el cielo?

Por otro lado, parece que hay preocupación de que King Digital ya haya tocado techo en términos de crecimiento. No tanto por sus finanzas reportadas -los ingresos y ganancias de 2013 subieron exponencialmente respecto a 2012-, sino más bien porque hay algunos indicios de que el crecimiento de Candy Crush se está desacelerando, y ese juego representa casi el 80% de los ingresos de la compañía. En otras palabras, una sombra de Zynga y FarmVille.

Puede que eso sea injusto, pero mi argumento principal sigue siendo: las ganancias no deciden el éxito o el fracaso de una empresa en los mercados públicos. Si lo hicieran, una compañía como Amazon, enfocada en el crecimiento, no cotizaría a más de 350 dólares por acción.

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El ejemplo de Amazon es también instructivo por otra razón: muchos de estos emisores tecnológicos -particularmente los de tecnología empresarial- podrían ser rentables si eso fuera requerido. Probablemente se marchitarían y morirían eventualmente, pero técnicamente podría hacerse (en contraposición a invertir en el crecimiento futuro).

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Esa es una diferencia clave entre el mercado de las OPI tecnológicas actuales y el auge de las puntocom; donde muchas de las empresas más burbujeantes no tenían un negocio subyacente al cual volver de nuevo si las cosas se ponían difíciles.

Es posible que estés en desacuerdo con la noción de que el crecimiento de los ingresos supere a la rentabilidad -y es casi una certeza que las valoraciones tarde o temprano caerán, dejando a muchos inversores de OPI de tecnología con pérdidas- pero al menos los compradores actuales están viendo esas medidas, en lugar de cosas como “observaciones”.

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