Tesla busca brincar la muralla china

La firma dice que China será pronto su mayor mercado, aunque su meta es llevar ahí su fabricación; Tesla debe sortear los obstáculos del Gobierno, aprovechando la gran demanda de autos eléctricos.
tesla  (Foto: Getty)
Scott Cendrowski

El vendedor de la única sala de exposición de Tesla en China continental (o lo que a la empresa le gusta llamar “centro de experiencia”), dice que la gente rica que viaja desde todo el país para ver el reluciente Model S reacciona de la misma manera cuando escuchan el precio de 118,000 dólares: “Wow”.

Algo así como un "¡Wow! Eso es barato".

Esta es la oportunidad que Tesla Motors espera capitalizar cuando sus ejecutivos dicen que China se convertirá en su mayor mercado en tan solo un par de años. Es por eso que la empresa planea abrir tiendas en una docena de otras ciudades a finales de 2014 e invertir cientos de millones de dólares en el país.

De hecho, China es la fuerza motora detrás de la meta de Tesla de aumentar las ventas del Model S en 56% este año.

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Incluso con una cuota de importación del 25% e impuestos al valor agregado que elevan el costo a alrededor de 118,000 dólares en China, desde los 71,000 dólares en Estados Unidos, el auto no es considerado como supercaro. Porque eso es en parte debido a que otras marcas están sujetas a las mismas tasas. Y así, el SUV X5 de BMW, por ejemplo, cuesta mucho más que un Tesla en China, a pesar de venderse por menos de lo que cuesta uno en Estados Unidos.

La verdadera promesa para Tesla en China es si puede fabricar coches ahí. No solo evitaría los considerables derechos de importación, sino que sus clientes se volverían elegibles para créditos fiscales para vehículos eléctricos otorgados por los gobiernos locales, un incentivo no ofrecido para los autos fabricados en el extranjero.

En una visita a Beijing el mes pasado, el fundador de Tesla, Elon Musk, expuso tanto la promesa, como los peligros potenciales, para Tesla cuando dijo que la empresa buscaría fabricar automóviles en China en tres o cuatro años.

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El escenario ideal es que Tesla fabrique coches, que todo el mundo los compre, que el Gobierno central esté feliz de que más gente conduzca autos eléctricos y Tesla sea apoyado por décadas.

¿Será posible?

Pero en la realidad, la ambición de Musk enfrentará muchos obstáculos. Las empresas extranjeras suelen darse cuenta de que construir sus propios productos en China nunca es fácil. Están obligadas a asociarse con una empresa china local, la cual a menudo quiere apropiarse de la tecnología del extranjero. En una empresa conjunta, el poder político a menudo supera las participaciones mayoritarias. Por otra parte, China es un país que genera sospechas profundamente arraigadas entre los extranjeros.

“Una y otra vez, cuando las empresas extranjeras vienen aquí con grandes ambiciones y una corta línea de tiempo para obtenerlas, no funciona”, dice un experto en empresas extranjeras en China y autor de One Billion Customers: Lessons from the Front Lines of Doing Business in China, James McGregor.

Tesla se enfrenta a dos obstáculos gigantescos en China. El primero es crear una empresa conjunta con una compañía nacional para fabricar coches. Los objetivos de Tesla probablemente serán muy distintos de los de sus socios chinos.

La nación asiática publicó un largo informe en 2006 llamado “Programa Nacional de Mediano y Largo Plazo para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología 2006-2020” que describe el plan del país para desarrollar la “innovación nativa” y para convertir a China en una potencia tecnológica en 2020. Una forma clave en que planea igualar la tecnología occidental es absorber y ajustar esa misma tecnología extranjera.

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Como McGregor escribió en un artículo de 2010 sobre el informe: “El plan es considerado por muchas empresas internacionales de tecnología como un modelo para el robo de tecnología en una escala que el mundo nunca ha visto antes”.

Puedes imaginar un escenario en el que las empresas chinas comiencen a emular las innovaciones en baterías de Tesla y luego las vendan por mucho menos que el precio de los vehículos de Tesla. Tesla probablemente tiene pocos recursos contra ello.

El segundo obstáculo es construir una red de recarga en China con las empresas eléctricas estatales. No fue un accidente que Musk mencionara los nombres de dos de las mayores empresas de energía de China al hablar sobre socios potenciales. Pero de nuevo, es improbable que China comparta los mismos intereses exactos de Tesla en la construcción de estaciones de carga. ¿Qué sucederá cuando dé prioridad a los fabricantes de automóviles eléctricos domésticos? ¿Cuántos cientos de millones de dólares está dispuesto a arriesgar Tesla en China?

“Esto probablemente será mucho más difícil y tomará mucho más tiempo de lo que él espera”, dice McGregor, acerca de Musk. “¿Tiene la capacidad de gestión, la paciencia y el capital para manejar eso? Ésa es una pregunta que debería estar haciéndose a sí mismo”.

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No debería ser ninguna sorpresa que China esté dando la bienvenida a Tesla con los brazos abiertos. En su viaje al país, Musk se reunió con altos funcionarios gubernamentales de alto nivel y con políticos locales de Shanghai, una gran recepción para un actor relativamente pequeño en el escenario automotriz mundial.

Las reuniones se dieron en parte porque es evidente que China necesita autos eléctricos y está deplorablemente atrasado en su objetivo de poner 5 millones de ellos en las calles para 2020. En la última ronda del sorteo de Beijing para las matrículas, el número de solicitantes para vehículos eléctricos ni siquiera cumplió con el límite mientras que las solicitudes para autos de gasolina regular registraron un exceso de solicitudes de 90 a uno.

Tesla es bastante honesto sobre el muro de desafíos que enfrenta. “Por mucho que todo el mundo espere que revelemos información acerca de las negociaciones con los gobiernos, las posibles empresas conjuntas, sobre dónde estamos construyendo estaciones de recarga, la clave para nosotros es que estamos trabajando en ello”, dice el portavoz de Tesla en China, Peggy Yang. “Yo no tengo planes muy concretos para decir que en junio vamos a tener esto, en julio vamos a tener esto otro”.

Es injusto centrarse solo en los desafíos de Tesla. Musk enfrentó casi tantos en Estados Unidos antes de que Tesla lanzara su primer modelo, y de nuevo antes de construir una red de recarga. Pero fabricar bienes en China crea dolores de cabeza únicos, incluso para una empresa tan exitosa y atrevida como Tesla.

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De vuelta en la sala de exposiciones de Beijing, el vendedor está explicando sobre las manijas aerodinámicas de las puertas del Model S, que se retraen para reducir la resistencia. Toca la manija del lado del conductor para extenderla. No ocurre nada. “Ok, no está funcionando”, dice sonriendo. Trata de nuevo y entonces se desliza hacia afuera.

Puede que ese sea el menor de los problemas que Tesla enfrenta en China.

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