Estadios: ¿y después del Mundial qué?

El futuro de las sedes tras un torneo de futbol depende del contexto del país sede; en Sudáfrica algunos se rentan para bodas mientras que en Alemania son casa de equipos millonarios.
estadio brasilia garrincha  (Foto: Getty)
Cristóbal M. Riojas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Los estadios en un Mundial son el epicentro de la justa deportiva, pero al terminar la fiesta los recintos enfrentan la incertidumbre sobre el futuro de sus millonarias instalaciones.

Algunos corren con la suerte de haberse erigido en tierras futboleras, que les garantizan la visita constante de aficionados, como el caso de Alemania, y otros quedan a merced del silencio y abandono, o en busca de recursos alquilan sus instalaciones para conciertos y bodas, como el caso de Sudáfrica.

“Son estadios de millones de dólares y el mantenimiento es altísimo, entonces si después de una copa no les consigues conciertos, no les consigues exhibiciones o un equipo local que puedan mantenerlos, al final algunos países no pueden con ellos”, dijo el especialista en sedes deportivas Ernesto Campos.

Algunos estadios del Mundial que organiza Brasil no corren con mejor suerte, pues algunos ya sufrían de un futuro incierto antes de que el evento comenzara.

Tal es el caso del Estadio Nacional en Brasilia, que tuvo un costo de 603 millones de dólares y no cuenta con un equipo de futbol en primera división que lo convierta en su casa después de que concluya el último de los siete encuentros que hospedará.

“Es un estadio carísimo para una ciudad que ni siquiera tiene una liga de primera división, ese estadio yo no veo cómo pueda ser mantenido después del Mundial”, señaló Campos.

La rentabilidad de un estadio para las empresas, los gobiernos y  la población depende de las características deportivas del país sede y de la imaginación de sus administradores. Los tres primeros mundiales del siglo XXI -Japón-Corea 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010- confirman la tendencia.

Sudáfrica alquila estadio ¡para bodas!

Brasil es la tierra del futbol pero en el caso de sedes anteriores la historia es distinta. El Mundial de Sudáfrica presenta casos de éxito como el estadio de Johannesburgo y edificaciones que ofrecen su espacio para celebrar bodas como es el caso del Nelson Mandela Bay.

Para el Mundial, el país africano gastó 5,150 millones de dólares en infraestructura para preparar 10 estadios. Cuatro de ellos fueron nuevos y los seis restantes fueron remodelaciones de construcciones existentes.

De acuerdo con los sitios de estos estadios y de información turística del Gobierno sudafricano, cinco de ellos se ocupan para partidos de rugby -un deporte popular en Sudáfrica- y futbol de equipos locales, mientras los cuatro restantes se usan solo para el balompié.

Los estadios son propiedad del Estado aunque algunos son administrados por la iniciativa privada como el estadio FNB Stadium que es manejado por Management South Africa (SMSA), que gestiona los negocios y los eventos que albergan las instalaciones.

Otro estadio que echó mano de eventos distintos al futbol es el Moses Mabhida, que alberga al equipo AmaZulu Football Club, presume ser el más utilizado de los estadios construidos para el Mundial, pues ofrece atracciones de entretenimiento, restaurantes, gimnasios y tiendas deportivas.

“El éxito de este estadio está bien documentado, no sólo por los 27 premios recibidos por su importancia, sino porque en dos años ha tenido el más alto nivel de utilización para un estadio nuevo en Sudáfrica”, presume en su sitio.

Además, el arco de acero de 104 metros de alto que cruza todo el estadio a lo largo de sus 350 metros y que fuera su sello distintivo durante la justa, ahora sirve para el SkyCar, un recorrido en una cabina por el arco para admirar los paisajes de Durban, la tercera ciudad más grande de Sudáfrica.

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Estadios alemanes garantizan su futuro

Con tres títulos de la Copa del Mundo y con una liga profesional clasificada entre las mejores del mundo, Alemania garantizó a los estadios un futuro con miles de aficionados y millones de euros.

Los partidos de Alemania 2006 se disputaron en un total de 12 estadios, de los cuales solo cuatro fueron construidos específicamente para la Copa y el resto fueron remodelaciones de sedes más antiguas.

Los templos que se erigieron para la justa deportiva fueron los Colonia, Gelsenkirchen, Hamburgo y Munich.

Este último es la casa del popular equipo Bayern München, que después de la Copa se coronó campeón de la Bundesliga en cinco ocasiones.

Los colosos de Corea-Japón consiguen afición

Japón también brilló para los estadios del Mundial que albergó en conjunto con Corea del Sur.

De sus 10 estadios, nueve albergan algún equipo de la J-League, la liga nipona de futbol fundada en 1991.

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La J-League promueve la Visión de los cien años, una iniciativa que coloca a los estadios como parte central del trabajo de la liga para crear una nueva cultura deportiva entre sus habitantes, de ahí que la totalidad de sus estadios sean parte de complejos deportivos que dan servicios a las comunidades locales.

La situación de Corea es similar pues ocho estadios son la sede de algún equipo de la K-League, la liga profesional de futbol del país asiático profesionalizada en 1994.

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