Nissan-Daimler, ¿durará el romance?

La paradójica unión de estos rivales para producir autos en México es todo un caso de estudio; Mercedes-Benz tendrá que lidiar, entre otros obstáculos, con un Infiniti renacido.
nissan  (Foto: AP)
Doron Levin

A principios de los noventa, un ejecutivo alemán que dirigía las operaciones estadounidenses de los camiones Daimler se encontró en Carolina del Sur con un ejecutivo francés que llevaba las operaciones estadounidenses de la llantera Michelin.

Los dos se cayeron bien, y su relación se transformó en camaradería. El viernes anunciaron una sociedad conjunta entre Renault Nissan Alliance y Daimler AG para construir sedanes de lujo en México a partir de 2017. Dieter Zetsche, quien antes dirigía la división Freightliner, es hoy CEO de Daimler, mientras que Carlos Ghosn, otrora director de Michelin en Estados Unidos, ahora lidera Renault y Nissan. Y se han unido.

Los fabricantes han decidido operar juntos una nueva planta de ensamblaje en Aguascalientes, donde Nissan ya fabrica vehículos para Norteamérica. La inversión de 1,400 millones de dólares cubrirá una armadora que producirá 300,000 automóviles al año en dos líneas de montaje.

Los modelos que nazcan de la nueva planta serán pequeños autos de lujo de tracción delantera que llevarán las marcas Mercedes-Benz e Infiniti.

“El desarrollo conjunto de vehículos compactos premium y la producción conjunta en Aguascalientes representan uno de los mayores proyectos entre la Alianza Renault-Nissan y Daimler. También muestra cómo nuestra colaboración, que comenzó en Europa, tiene un alcance mundial”, dijo Ghosn.

Los fabricantes automotrices exploran múltiples tipos de cooperación para aumentar la escala y compartir los costos, mientras los gigantes como Volkswagen, Toyota y General Motors usan la ventaja de su gran tamaño en los mercados internacionales. Daimler adquirió a Chrysler en 1998 en una fusión que fracasó, Chrysler finalmente cayó en bancarrota y unió fuerzas con Fiat.

Renault, por el contrario, orquestó un rescate financiero de Nissan en 1999 y rápidamente decidió crear una alianza -incluyendo el intercambio de acciones- preservando la independencia de ambas compañías. Así, los dos fabricantes cooperaron sólo en proyectos que tenían sentido para ambos, si bien últimamente Ghosn estrecha esa relación.

Daimler, aunque históricamente protectora de su marca de élite Mercedes-Benz, empezó a cooperar con Renault-Nissan en 2010. La alianza tripartita comenzó lenta y cautelosamente, abordando proyectos ambiciosos. Poco antes del anuncio de México, Daimler y Nissan revelaron que Nissan fabricará motores de 2.0 litros para los modelos clase C de Mercedes-Benz en su planta de Decherd, Tennessee.

Renault, por su parte, ha ayudado a Daimler con sus pequeños coches Smart desarrollando una nueva versión, y manufacturándola, junto con su propio Twingo, que lleva dos décadas vendiéndose en Europa.

El acceso a la tecnología de Mercedes-Benz para apuntalar la mecánica y la electrónica de los nuevos modelos Infiniti representa una potencial gran victoria para Nissan, que ha tenido problemas desde fines de los ochenta para posicionar los autos de lujo Infiniti entre las marcas de gama superior como Mercedes, Audi, BMW y Lexus. Se prevé que BMW, en la actualidad la marca de lujo de mayor venta, anuncie el jueves una nueva planta de ensamblaje en México.

Zetsche ha declarado que la meta de Daimler es recuperar el liderazgo mundial de las ventas de automóviles de lujo en 2020. Y Mercedes-Benz seguramente tendrá que lidiar, junto con otros obstáculos, con un Infiniti renacido. Por lo que queda por ver si la paradoja de ayudar a un rival mientras compite con él se vuelve demasiado contradictoria para Zetsche o algún futuro jefe de Daimler.

Mientras tanto, la alianza entre las firmas francesa, japonesa y alemana parece una unión perfecta, por no hablar que en las escuelas de negocios será un delicioso tema de estudio.

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